<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669</id><updated>2012-02-01T23:09:58.292+01:00</updated><title type='text'>Teléfono del Evangelio</title><subtitle type='html'>El teléfono del Evangelio es un comentario al Evangelio del Domingo que se graba en el contestador automático del teléfono (34) 976 44 45 46.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default?start-index=101&amp;max-results=100'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>160</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-5196450296628641798</id><published>2012-01-31T16:58:00.004+01:00</published><updated>2012-02-01T23:09:58.331+01:00</updated><title type='text'>5º Domingo del Tiempo Ordinario</title><content type='html'>&lt;span style="font-style:italic;"&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Texto: Mc 1, 29-39:&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;En aquel tiempo, al salir Jesús y sus discípulos de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, y se lo dijeron. Jesús se acercó, la cogió de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles. Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados. La población entera se agolpaba a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios; y como los demonios lo conocían, no les permitía hablar. Se levantó de madrugada, se marchó al descampado y allí se puso a orar. Simón y sus compañeros fueron y, al encontrarlo, le dijeron: —Todo el mundo te busca. Él les respondió: —Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí; que para eso he salido. Así recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando los demonios. &lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;Comentario:&lt;!--&lt;/span--&gt;&lt;br /&gt;La dirección que Jesús toma en cada uno de sus paseos y viajes en busca de gente a quien hablar y ayudar, no parece ser premeditada. Pero, en cambio, siempre se encuentra en situaciones donde poder ofrecerse al hombre. No se esconde, ni rehuye su presencia, al contrario: va tras ella y va tras ellos, tras nosotros: el hombre subido en el árbol, los leprosos acercándose a El, cuando debían huir según su propia enfermedad les obligaba… siempre va, viene tras nosotros, poniéndose ante nosotros, dejándose ver, sin entorpecernos en nuestro caminar. El sabía que la suegra de Simón está en cama con fiebre, y no le dijo nada: la cogió de la mano y la levantó. Sin ningún tipo de esfuerzo. Como tampoco nosotros necesitamos ningún esfuerzo para estar próximos a El. No son necesarios los lamentos, ni es preciso quejarnos. Probablemente, no nos sea necesario  pedirle nada. Solo ponernos en medio del camino, e incluso a la vera del camino. Hasta podríamos decirle: “Señor, no se me ocurre nada que decirte”. El se acercará y sabrá de nuestras necesidades. Y atendió a todos los enfermos y necesitados que fueron a El buscando la curación. Luego se acostó, durmió, y de madrugada se levantó y se fue a orar. ¿Qué le diría al Padre? Son un misterio las oraciones de Jesús, no sabemos casi tan apenas cómo se dirigía a El. Solo en su Pasión: “Padre, pase de mí este cáliz…” “Padre, perdónalos…”. Jesús es más bien hombre de acción; pasó la tarde curando a muchos enfermos (¿quizás podríamos estar allí nosotros?), y luego conmina a sus discípulos a irse de allí, a otro lugar, a otras aldeas, para seguir cumpliendo su misión, la que el Padre le había encomendado: predicar y darlo a conocer, “pues para eso he venido”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jesús, déjame ir contigo, a aprender contigo y de ti. Quiero ser transmisor de tus enseñanzas para ayudarte a propagarlas entre mucha gente que, sin saberlo, te busca, te espera. Lo que yo necesite lo recibiré de ti, lo sé, sin que me sea excesivamente necesario pedírtelo. No quiero ser pedigüeño, sino ser un hombre entregado a los demás y que sepa darte a conocer. Tú ya me lo agradecerás como solo tú sabes hacerlo: reportándome el ciento por uno.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-5196450296628641798?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/5196450296628641798/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=5196450296628641798&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/5196450296628641798'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/5196450296628641798'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2012/01/5-domingo-del-tiempo-ordinario.html' title='5º Domingo del Tiempo Ordinario'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-6082685755971044514</id><published>2012-01-21T13:12:00.001+01:00</published><updated>2012-01-21T13:13:45.445+01:00</updated><title type='text'>3 er. Domingo del Tiempo Ordinario</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; "&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Texto: Mc 1, 14-20&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:11.0pt;mso-ansi-language: ES-TRAD"&gt;Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía: «Se ha cumplido el plazo, está cerca el Reino de Dios: convertíos y creed el Evangelio». Pasando junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que eran pescadores y estaban echando el copo en el lago. Jesús les dijo: «Venid conmigo y os haré pescadores de hombres». Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Un poco más adelante vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. Los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon con él.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt; mso-bidi-font-size:11.0pt;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Comentario:&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt; mso-bidi-font-size:11.0pt;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Este 22 de enero celebramos el Tercer Domingo del Tiempo Ordinario y el texto que se nos propone es Marcos 1, 14-20. En él vemos el comienzo de la vida pública de Jesús en este evangelista y el primer relato de vocación de llamada a los discípulos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt; mso-bidi-font-size:11.0pt;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Es el comienzo, la llegada del Reino de Dios a nosotros, la puerta abierta a una realidad que está más allá de nosotros, una realidad que nos trasciende y es Jesucristo quien nos abre esa puerta. Sólo dos requisitos para hacer este camino. Cambiar, dejar de lado aquello que nos impide caminar y ponernos en la dirección correcta. Y, confiar en la Buena Noticia, creerte que realmente ese es el camino que hay que seguir, que tras esa puerta está la felicidad.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt; mso-bidi-font-size:11.0pt;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Y es la invitación. La invitación a hacer ese camino, pero no en soledad. Gracias a Dios, no nos abandonan a nuestra suerte, hay quien hace ese camino contigo. Hay alguien que va delante para abrir camino, para poder seguirle. Tenemos un ejemplo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt; mso-bidi-font-size:11.0pt;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Esta semana, este comentario llega tarde, más que de costumbre, apurando el tiempo, pero por una buena razón. Una de esas personas que Dios a puesto en nuestro camino como guía (sin pretender compararla con Jesucristo, aunque la teología nos dice que actuaba en su persona) ha ido a reunirse con él. José Ángel que fue director de Dabar, de quien depende esta publicación, ha fallecido. Y los sentimientos se entremezclan, el dolor, la alegría del recuerdo. Él, a su manera, siguió esa llamada y, como otros tantos, nos ha servido de guía y compañero. Gracias Mariano, que tuviste esta idea. Gracias Luis José, que le diste continuidad. Gracias José Ángel, que nos has enseñado a vivirlo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-6082685755971044514?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/6082685755971044514/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=6082685755971044514&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/6082685755971044514'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/6082685755971044514'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2012/01/3-er-domingo-del-tiempo-ordinario.html' title='3 er. Domingo del Tiempo Ordinario'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-3414779799662478191</id><published>2012-01-11T16:14:00.002+01:00</published><updated>2012-01-11T16:18:11.687+01:00</updated><title type='text'>2º Domingo del Tiempo Ordinario</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin-right:-21.35pt;text-align:justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; "&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Texto: &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Jn 1, 35‑42&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; "&gt;&lt;i&gt;En aquel tiempo, estaba Juan con dos de sus discípulos y, fijándose en Jesús que pasaba, dice: «Éste es el Cordero de Dios». Los dos discípulos oyeron sus palabras y siguieron a Jesús. Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les pregunta: «¿Qué buscáis?» Ellos le contestaron: «Rabí (que significa Maestro): ¿dónde vives?» Él les dijo: «Venid y lo veréis». Entonces fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día; serían las cuatro de la tarde. Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús; encuentra primero a su hermano Simón y le dijo: «Hemos encontrado al Mesías (que significa Cristo)». Y lo llevó a Jesús. Jesús se lo quedó mirando y le dijo: «Tú eres Simón el hijo de Juan, tú te llamarás Cefas (que significa Pedro)».&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; "&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; "&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Comentario: (realizado por Susi)&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; "&gt;El domingo 15 de enero, es el 2º del tiempo ordinario y leemos Juan 1, 35-42. Este texto nos habla de dos seguidores de Juan a los que él les dice: “Este es el Cordero de Dios” y sin más preguntas le siguen a Jesús, es decir, se disponen a ser sus discípulos lo que conlleva a un cambio importante en sus vidas. El diálogo entre ellos es corto pero lleno de significado ¿qué buscas? ¿Maestro dónde vives? Venid y lo veréis, les responde Jesús. Ellos se fían de Él, confían en Él y no lo dudan en ningún momento. A mí, particularmente, me encantaría saber qué les dijo Jesús a cada uno de los doce discípulos, para que se sintieran tan fascinados por Él y le siguieran, sin más, lo dejaron todo y se fueron con Él. No hay un acto de fe más grande. Aquí me gusta destacar el gesto importantísimo por parte de Jesús y que a nosotros nos tiene que servir de ejemplo, no bastan las palabras, las teorías, sino los hechos, las vivencias, los testimonios.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; "&gt;Los discípulos le preguntan que dónde vive, pero no hay alusión ninguna a un lugar determinado y ¿por qué? mi respuesta es clara y concisa, lo más importante que tenemos es: nuestro corazón, es nuestro gran tesoro y es ahí en lo más profundo, donde habita Dios.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; "&gt;Este texto nos propone el tema de la vocación cristiana. Dios aquí nos desvela, como actúa cuando llama a alguien, es Él quien toma la iniciativa, quien va al encuentro, quien te llama, y tú sólo tienes que seguirle, escucharle, abrir tu corazón y ponerte en movimiento. No hay mayor don en la vida que haber encontrado tu vocación, es realmente encontrarse a sí mismo, encontrar la razón de la propia vida y el amor por la vida.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; "&gt;La vida actual, está llena de ruido, palabras que van y vienen, mensajes que se cruzan y perdemos la capacidad del silencio, la capacidad de escuchar en nuestro interior la voz de Dios que habita en nosotros. Dios puede continuar siendo aquél desconocido de quien hablamos, o a quien afirmamos creer, pero con quien pocas veces nos encontramos en la intimidad del corazón.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; "&gt;Sintamos la curiosidad de empezar esta bella aventura con Jesús, tengamos los oídos bien abiertos para escuchar con profundidad y dar una respuesta positiva al amor de Dios, intentemos caminar tras Él y reconocer en cada acontecimiento de mi vida la presencia de Jesús. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-3414779799662478191?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/3414779799662478191/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=3414779799662478191&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/3414779799662478191'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/3414779799662478191'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2012/01/2-domingo-del-tiempo-ordinario.html' title='2º Domingo del Tiempo Ordinario'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-4252676632309349464</id><published>2012-01-06T12:49:00.002+01:00</published><updated>2012-01-06T12:52:12.347+01:00</updated><title type='text'>Bautismo del Señor</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b style="font-style: italic; "&gt;Texto: Mc 1, 7-11&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;span&gt;&lt;div style="font-style: italic; text-align: justify; "&gt;En aquel tiempo, proclamaba Juan: «Detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco agacharme para desatarle las sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo». Por entonces llegó Jesús desde Nazaret de Galilea a que Juan lo bautizara en el Jordán. Apenas salió del agua, vio rasgarse el cielo y al Espíritu bajar hacia él como una paloma. Se oyó una voz del cielo: «Tú eres mi Hijo amado, mi predilecto».&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;b style="font-style: italic; "&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;Comentario:&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Este 8 de enero celebramos el Bautismo del Señor y leemos el pasaje de Marcos 1, 7-11. Con esta fiesta ponemos fin al ciclo de Navidad. Tenemos pues, un tiempo de Navidad que nos deja en el Jordán, con un Jesús adulto a las puertas del comienzo de su Ministerio público. Dos cosas nos sorprenden de este texto. Por un lado, la diferencia de bautismos, uno de agua y otro de Espíritu. Y, por otro, la ausencia del relato del bautismo y la teofanía, la voz de Dios diciendo: Tú eres mi Hijo amado, mi predilecto. Con estos elementos podemos concluir que lo importante para Marcos no es el relato en sí, sino el sentido que tiene para nosotros ese hecho, por ello nos remite a nuestro propio bautismo. Cómo vivimos nuestro bautismo, como ese cambio que implica la limpieza del agua o si el Espíritu nos llena y empuja nuestra vida para hacer la voluntad de Dios. Al final, eso es lo que cuenta, el cumplir la voluntad de Dios. Pero cómo saber si  hacemos la voluntad de Dios. Tal vez la respuesta la podamos encontrar en la segunda lectura de hoy, en la 1ª Carta de Juan (1Jn 5, 1-9) y consigamos así lo que nos dice Isaías en la primera lectura (Is 42, 1-7). Si conseguimos eso, que los ciegos vean, ser justicia, liberar a los que están cautivos de sí mismos, entonces, estaremos haciendo la voluntad de Dios, entonces estaremos viviendo nuestro bautismo de Espíritu, entonces seremos verdaderos hijos en el Hijo y sentiremos en nuestros corazones la teofanía, tal vez no la oigamos con nuestros oídos, pero nuestro corazón será quien nos guíe. Estando en Taizé descubrí una canción que decía que para encontrar la fuente hay que ir de noche, porque la sed es la que te guía. Esa confianza es la que nos hace falta.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-4252676632309349464?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/4252676632309349464/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=4252676632309349464&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/4252676632309349464'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/4252676632309349464'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2012/01/bautismo-del-senor.html' title='Bautismo del Señor'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-8879963921336572159</id><published>2011-12-21T00:08:00.002+01:00</published><updated>2011-12-21T00:34:04.128+01:00</updated><title type='text'>Navidad</title><content type='html'>&lt;span style="font-style:italic;"&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Texto: Jn 1, 1-18&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. La Palabra en el principio estaba junto a Dios. Por medio de la Palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho. En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió. Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz. La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre. Al mundo vino, y en el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre. Éstos no han nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios. Y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad. Juan da testimonio de él y grita diciendo: «Éste es de quien dije: "El que viene detrás de mí pasa delante de mí, porque existía antes que yo."» Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia. Porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Comentario: (realizado por Pepe)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;¡Cuántas veces habré escrito la palabra infinito!, ¡Cuántas veces para hacer referencia a números, a resultados matemáticos, a cualidades como la paciencia o la imaginación! ¡Qué fácil parece entender esto!&lt;br /&gt;San Juan nos habla del Misterio, nos introduce este mismo concepto de infinito que usamos tan a la ligera, pero él lo aplica a la Palabra, esa Palabra que nos da la luz que nos da la vida, ella es infinita y existía desde siempre y existirá por siempre, esa Palabra que es Dios mismo.&lt;br /&gt;Juan no nos presenta para hoy ese escenario tan bonito, tan familiar, conocido y querido por nostros que es el belén. Eso fue para ayer, hoy Jesús ha nacido, hoy esa Palabra se ha hecho carne y habitará entre nosotros por siempre,  no importa que hoy sea niño o que mañana sea crucificado, Él es infinito.&lt;br /&gt;Hace unos días vi por el colegio unos carteles que decián algo así como "Jesús no va a venir….. porque nunca se ha marchado".  Y efectivamente, Él es la Palabra, Él da respuesta al misterio.&lt;br /&gt;Jesús, el Hijo de Dios, ha venido a nuestras casas, es mandado para dar luz a nuestra vidas, para salir de las tinieblas, ya nada será igual, es la respuesta al misterio, es el Sentido. Después de reflexionar con las palabras de Juan, se me  antoja más fácil de entender este misterio antes que ese resultado matemático que dice algo dividido entre 0: infinito. Y si es así, dejemos pues que Jesús ilumine nuestras vidas.&lt;br /&gt;Y después de meditar sobre este Evangelio y ponerme a escribirlo me doy cuenta que, a nivel personal, me ha servido más meditar sobre la Palabra, que esforzarme en asistir, aunque sólo fuese de cuerpo presente a cientos de actos religiosos vacíos, siento que pararme a escribir ha hecho que llegue ese "momento", en el que Dios se digna tocarte el corazón, ese "momento" de conversión, de esas que dicen que sólo se dan una vez en la vida.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-8879963921336572159?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/8879963921336572159/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=8879963921336572159&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/8879963921336572159'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/8879963921336572159'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2011/12/navidad.html' title='Navidad'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-7388351338727209802</id><published>2011-12-12T11:34:00.001+01:00</published><updated>2011-12-12T11:44:52.151+01:00</updated><title type='text'>4º Domingo de Adviento</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:10.0pt"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Texto: Lc 1, 26-38&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando en su presencia, dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo». Ella se turbó ante estas palabras, y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz a un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin». Y María dijo al ángel: «¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?» El ángel le contestó: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible». María contestó: «Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra». Y la dejó el ángel.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Comentario: (Realizado por Paqui Hernández)&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;Lucas nos cuenta el anuncio que Dios a través del ángel da a María, una joven de a pie, una joven pura de ideas, de sentimientos y de convicciones, porque de lo contrario no se explica su gran entereza ante la noticia, su total voluntariedad y aceptación de la misma. También es verdad que el ángel le da algunas pistas, algunos cimientos donde agarrarse para confiar en la veracidad de la misma: "Tu parienta Isabel a pesar de ser anciana, va a tener un hijo". "Para Dios no hay nada imposible".&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;Si hoy se produjese un anuncio como este, seguramente el ángel tendría que dar muchas más explicaciones y  pruebas, ya que hoy no somos ni tan puros de ideas,  ni tan  confiados, ni tan humildes. Verdaderamente le costaría  mucho convencer a cualquier joven,  aunque por otro lado para Dios no hay nada imposible, algo se le ocurriría.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;Intentemos ser parecidos a María, confiemos más, ella no tenía los Evangelios ni los conocimientos que ahora tenemos  nosotros sobre Dios y su mensaje, sobre la vida y obra de Jesús. Aprendamos a creer, así nos será más fácil actuar  y acatar con humildad  y alegría lo de Dios nos pide diariamente, da igual donde sea: en la familia, en el trabajo, en el vecindario, con los que no conocemos o no vemos…&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt; Me quedo con un mensaje claro en el Evangelio de Hoy: " No tengas miedo, para Dios no hay nada imposible".&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-7388351338727209802?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/7388351338727209802/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=7388351338727209802&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/7388351338727209802'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/7388351338727209802'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2011/12/4-domingo-de-adviento.html' title='4º Domingo de Adviento'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-2135318252602151403</id><published>2011-12-06T11:24:00.001+01:00</published><updated>2011-12-06T11:24:00.812+01:00</updated><title type='text'>3 er. Domingo de Adviento</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Texto: Jn 1, 6‑8. 19‑28&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;i&gt;Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz. Y este fue el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a Juan, a que le preguntaran: «¿Tú quién eres?» El confesó sin reservas: «Yo no soy el Mesías». Le preguntaron: «¿Entonces, qué? ¿Eres tú Elías?» El dijo: «No lo soy». «¿Eres tú el profeta?» Respondió: «No». Y le dijeron: «¿Quién eres? Para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado, ¿qué dices de ti mismo?» El contestó: «Yo soy la voz que grita en el desierto: “Allanad el camino del Señor”, como dijo el profeta Isaías». Entre los enviados había fariseos y le preguntaron: «Entonces, ¿por qué bautizas, si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?» Juan les respondió: «Yo bautizo con agua; en medio de vosotros hay uno que no conocéis, el que viene detrás de mí, y al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia». &lt;/i&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Esto pasaba en Betania, en la otra orilla del Jordán, donde estaba Juan bautizando.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Comentario: (realizado por Susi Cruz Navarro)&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;El domingo día 11 de diciembre es el tercer domingo de adviento. El evangelio está tomado de Juan  cap. 1,6-8. 19-28.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;El texto nos muestra la figura de Juan el Bautista y su misión que es dar testimonio de la luz, para que creyeran por él, en Jesucristo.  Él no era la luz, sino testigo de esa luz, su misión, por tanto es hablar en nombre de Jesús. Juan lo dice claramente: Jesús es lo importante, no el predicador que habla de Él. No hay que reverenciar a las personas, por más que sean tan grandes como Juan, el único digno de alabanza es Dios y nosotros somos siervos de Él.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;En este texto hay una buena reflexión,  Juan   dice que es  la voz que grita en el desierto  y yo me pregunto ¿alguien la escucha? Sólo el que busca el silencio en su interior puede acoger esa voz,  sólo el que deja entrar a Jesús en su corazón, sólo el que tiene el alma dispuesta, sólo el que escucha la Palabra, sólo el que acoge su mensaje.  Dios no obliga nunca,  Él invita a encontrar esa luz…..y a no estar a oscuras.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;Los sacerdotes y levitas le preguntan que quién era,  pero la pregunta es extensiva a todos ¿quiénes somos? ¿Cuál es nuestra verdadera vocación? Sin caretas, sin tapujos.  No lo que piensan o dicen, o lo que esperan de ti, ni siquiera lo que tú mismo has  llegado a creerte.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;Pensando en la figura de Juan el Bautista,  me doy cuenta de lo poco que puedo presumir de mi luz, pero ¡qué alegría! cuando se refleja en mí y la siento en mi corazón. Creer verdaderamente en Jesús, es nacer de nuevo. Deja que tu luz brille delante de la gente, para que ellos vean tu alegría, tus obras, tus palabras y se contagien de ello.  Dios cuenta contigo,  tal como eres,  cree en ti,  confía en ti,  a pesar de tus debilidades o defectos.  Él quiere que tú le acompañes, quiere que anuncies su  mensaje.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;¿Vas a pedirle a Jesús que te ayude a hacer esto por Él? Es necesario que Él CREZCA y que yo disminuya.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-2135318252602151403?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/2135318252602151403/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=2135318252602151403&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/2135318252602151403'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/2135318252602151403'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2011/12/3-er-domingo-de-adviento.html' title='3 er. Domingo de Adviento'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-8692792551128178648</id><published>2011-11-30T10:58:00.000+01:00</published><updated>2011-12-02T10:58:55.298+01:00</updated><title type='text'>2º Domingo de Adviento</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; "&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Texto: Mc 1, 1-8&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Comienza el Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. Está escrito en el profeta Isaías: «Yo envío mi mensajero delante de ti para que te prepare el camino. Una voz grita en el desierto: “Preparad el camino al Señor, allanad sus senderos”». Juan bautizaba en el desierto; predicaba que se convirtieran y se bautizaran, para que se les perdonasen los pecados. Acudía la gente de Judea y de Jerusalén, confesaban sus pecados, y él los bautizaba en el Jordán. Juan iba vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. Y proclamaba: «Detrás de mí viene el que puede más que yo, y no merezco agacharme para desatarle las sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero El os bautizará con Espíritu Santo».&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Comentario:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;Este 4 de diciembre celebramos el segundo domingo de Adviento y leemos el principio del evangelio de marcos, cap. 1 vv. 1-8. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;El texto narra la introducción haciendo alusiones al profeta Isaías, y estableciendo las correspondientes referencias entre Juan el Bautista y Elías. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;Si os soy sincero, la verdad es que me ha costado elaborar este comentario, como que parece totalmente intrascendente, de mera presentación. Si nuestra reflexión fuese sólo a nivel teológico o exegético sí que podríamos encontrar varios puntos para tratar como la traducción que se ha hecho del texto original griego, que está llena de matices. Permitidme que me centre en uno de ellos que además dio origen a una conversación con un especialista, la idea es que siempre nos han transmitido que la Buena Noticia, el Evangelio, al que se refiere el versículo 1, es el propio Jesús; pero la  Buena Noticia en todo el Evangelio es la llegada del Reino de Dios, que Marcos nos anuncia ya presente entre nosotros.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;Un Reino presente entre nosotros y que a nosotros nos toca manifestar, explicitar. Nos acercamos a unos días en los que por todos los lados nos venden la solidaridad, el amor y los buenos deseos, pero la implantación del Reinado de Dios no puede ir por días, temporadas o ratos. Es cierto que lo que se hace es bueno, pero no deja de ser caridad, limosna, y no verdadera justicia y verdadero amor. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;La pregunta de hoy es clara y ya nos la hemos hecho en varias ocasiones. ¿Qué motivaciones hay en mi corazón? ¿Lo que hago lo hago por amor y justicia o por acallar mi conciencia o porque me vean?&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-8692792551128178648?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/8692792551128178648/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=8692792551128178648&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/8692792551128178648'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/8692792551128178648'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2011/11/2-domingo-de-adviento.html' title='2º Domingo de Adviento'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-2861696083148714219</id><published>2011-11-25T10:41:00.000+01:00</published><updated>2011-12-02T10:57:52.093+01:00</updated><title type='text'>1er. Domingo de Adviento</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Texto: Mc 13, 33-37&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Mirad, vigilad: pues no sabéis cuándo es el momento. Es igual que un hombre que se fue de viaje y dejó su casa, y dio a cada uno de sus criados su tarea, encargando al portero que velara. Velad entonces, pues no sabéis cuándo vendrá el dueño de la casa, si al atardecer, o a medianoche, o al canto del gallo, o al amanecer; no sea que venga inesperadamente y os encuentre dormi­dos. Lo que os digo a vosotros, lo digo a todos: ¡Velad!»&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Comentario:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;Este 27 de noviembre comenzamos un nuevo año litúrgico, abandonamos al evangelista Mateo y nos unimos a Marcos en este ciclo. El texto está tomado de su capítulo 13, vv. 33-37.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;El texto recoge la parábola en la que un señor se va de viaje y deja a sus sirvientes al cargo de diferentes tareas. La idea es la misma que estos domingos pasados, los sirvientes no saben el día ni la hora en la que volverá el señor a pedir cuentas, por ello insiste en la vigilancia, en estar atentos, si os fijáis lo mismo ocurría con los talentos de hace unas semanas. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;En esta ocasión, la espera no es escatológica, es mucho más inmediata porque el motivo de la espera es el nacimiento de Jesús que celebraremos estas navidades. En este tiempo del adviento la dinámica de la esperanza lo envuelve todo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;Pero permíteme que me centre en el texto. La parábola la podemos aplicar a nuestros días, yo creo que el Señor (esta vez con mayúsculas) está esperando a que cada uno de nosotros tengamos nuestra tarea cumplida para volver a pedirnos cuentas y no “pillarnos” a ninguno fuera de juego. Cada uno de nosotros debemos preparar la parcelita que nos ha encomendado, debemos cumplimentar nuestra labor; si no lo hacemos, cuando vuelva (que no sabemos cuándo será) no estaremos preparados para rendir cuentas.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;Aunque resulte difícil, debemos esforzarnos por conocer la tarea que cada uno tenemos encomendada y llevarla a cabo. ¿Qué tarea te ha encomendado el Señor a ti? ¿Qué te falta? ¿A qué esperas para llevarla a cabo?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;Esta es la única forma en la que podemos prepararnos para recibir a Jesús como Dios manda estas navidades.  &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-2861696083148714219?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/2861696083148714219/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=2861696083148714219&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/2861696083148714219'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/2861696083148714219'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2011/11/1er-domingo-de-adviento.html' title='1er. Domingo de Adviento'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-1525112125999639607</id><published>2011-11-15T11:12:00.000+01:00</published><updated>2011-11-20T11:13:45.640+01:00</updated><title type='text'>Jesucristo Rey</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Texto: Mt 25, 31-46 &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;i&gt;En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria, y serán reunidas ante él todas las naciones. Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las ca­bras. Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda. Entonces dirá el rey a los de su derecha: “Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme”. Entonces los justos le contestarán: “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestirnos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?” Y el rey les dirá: “Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis”. &lt;/i&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Y entonces dirá a los de su izquierda: “Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestis­teis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis”. Entonces también éstos contestarán: “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?” Y él replicará: “Os aseguro que cada vez que no lo hicisteis con uno de éstos, los humildes, tampoco lo hicisteis conmigo”. Y éstos irán al cas­tigo eterno, y los justos a la vida eterna».&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;i&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;Comentario:&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;El próximo día 20, fiesta de Cristo Rey, leemos en 25, 31-46, la 3ª y última de las parábolas de Mateo que hablan de la vuelta de Jesús al final de los tiempos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;Los protagonistas de la parábola son: el Hijo del Hombre y todas las naciones. &lt;i&gt;Naciones&lt;/i&gt;, según el original griego, se refiere a todos aquellos que no formaban parte del pueblo de Dios, los gentiles, los paganos; en definitiva: la humanidad entera, salvo los judíos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;El contenido de la parábola es sencillo y claro: tuve hambre y me diste/no me diste de comer; tuve sed y me diste/no me diste de beber, etc. En definitiva: se presentan dos cuadros paralelos: uno de aprobación y otro de reprobación. Como motivo para ambas sentencias se cita un catálogo de lo que nosotros conocemos como “obras de misericordia”, es decir, gestos de amor hacia el hermano necesitado, gestos humanos que, por tanto, se pueden exigir a cualquier persona. Por supuesto, los gestos enumerados no son todos los gestos o acciones posibles, son sólo algunos ejemplos; como siempre, las circunstancias concretas nos irán diciendo qué tenemos que hacer.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;Es importante descubrir que la sentencia no viene dada sólo por hacer u omitir esas acciones; es, también, porque detrás del prójimo visible al que se le hacen o no se le hacen, había un prójimo invisible: el propio Jesús. Amando o no amando al prójimo estamos amando o no amando al Señor del universo y de la historia. Pero esta lección parece que aún no la tenemos aprendida, y seguimos empeñados en decir que queremos mucho a Dios, a la vez que nos importa poco que sufran los que tenemos al lado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;Si al comienzo de su Evangelio Mateo nos señalaba la universalidad de la Buena Noticia por medio de la escena de los Magos (en quienes el Señor es presentado a todos los pueblos), ahora, cercano ya el final de su Evangelio, vuelve a recordarnos esa universalidad de la Buena Noticia. Por encima de razas y credos, de condiciones sociales y económicas, desde dentro de la Iglesia y desde fuera de ella, todos estamos llamados al Reino preparado por Dios para todos desde la creación del mundo, y cada uno tiene que seguir su camino para llegar a ese Reino.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-1525112125999639607?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/1525112125999639607/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=1525112125999639607&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/1525112125999639607'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/1525112125999639607'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2011/11/jesucristo-rey.html' title='Jesucristo Rey'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-7768480127464552869</id><published>2011-11-12T16:36:00.000+01:00</published><updated>2011-11-12T16:37:12.804+01:00</updated><title type='text'>33er  Domingo del Tiempo Ordinario</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Texto: Mt 25, 14-25&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «Un hombre, al irse de viaje, llamó a sus empleados y los dejó encargados de sus bienes: a uno le dejó cinco talentos de plata; a otro dos; a otro uno, a cada cual según su capacidad; luego se marchó. El que recibió cinco talentos fue enseguida a negociar con ellos y ganó otros cinco. El que recibió dos hizo lo mismo y ganó otros dos. En cambio, el que recibió uno hizo un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor. Al cabo de mucho tiempo volvió el señor de aquellos empleados y se puso a ajustar las cuentas con ellos. Se acercó el que había recibido cinco talentos y le presentó otros cinco, diciendo: “Señor, cinco talentos me dejaste; mira, he ganado otros cinco”. Su señor le dijo: “Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu señor”. Se acercó luego el que había recibido dos talentos y dijo: “Señor, dos talentos me dejaste; mira, he ganado otros dos”. Su señor le dijo: “Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu señor”. Finalmente, se acercó el que había recibido un talento y dijo: “Señor, sabía que eres exigente, que siegas donde no siembras y recoges donde no esparces; tuve miedo y fui a esconder mi talento bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo”. El Señor le respondió: “Eres un empleado negligente y holgazán. ¿Con que sabías que siego donde no siembro y recojo donde no esparzo? Pues debías haber puesto mi dinero en el banco, para que, al volver yo, pudiera recoger lo mío con los intereses. Quitadle el talento y dádselo al que tiene diez. Porque al que tiene se le dará y le sobrará; pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. Y a ese empleado inútil echadlo fuera, a las tinieblas; allí será el llanto y rechinar de dientes”».&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Comentario:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;Este 13 de noviembre celebramos el 33º Domingo del Tiempo Ordinario y leemos la parábola de los talentos en Mt 25, 14-30.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;El texto seguro que lo conocéis… un señor da una serie de talentos a sus empleados, a cada uno según sus capacidades, a la hora de rendir cuentas el recibió cinco ganó otros cinco, el que recibió dos ganó otros dos y el que recibió uno lo enterró y devolvió lo que había recibido. De los dos primeros dijo que eran fieles y cumplidores, y del tercero lo llamó negligente y holgazán. Le quitaron a este el talento y se lo dieron al que más tenía.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;Hace unos años, trabajaba en una empresa cuyo lema extraoficial era que el que no se menea es porque está muerto. Tal vez este sea el pecado que quiera evitar Jesús cuando cuenta la parábola de los talentos, el inmovilismo, el peligro de quedarnos anquilosados.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;Este es nuestro pecado, el pecado de nuestra Iglesia, que se piensa las cosas setenta veces siete antes de hacer nada, que tiene miedo a los cambios. Tú y yo podemos equivocarnos, pero lo que nunca podemos hacer es quedarnos quietos. A mis alumnos me canso de explicarles que la no elección es una elección pero, normalmente, es la peor de las elecciones. El propio texto de hoy está ligeramente modificado para hacernos ver en él otra cosa. El Evangelio dice que el reino de los cielos se parece a un hombre que se iba de viaje y repartió a sus criados, pero en la traducción litúrgica omiten eso. De un reino de los cielos en que no podemos quedarnos quietos a una moralina que sirve para cualquier ámbito de la vida. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;Imaginaros que Jesús, ante la disyuntiva del huerto de los olivos, se hubiese quedado pensando y pensando, sin decidir si el aceptar el cáliz que Dios le ofrecía o no, en ese caso hoy no gozaríamos de la redención de la cruz. Puede que de otra, porque Dios puede hacer las cosas como quiera, pero no la de la cruz. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;Y tú ¿prefieres enterrar tus talentos o trabajar con ellos? &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-7768480127464552869?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/7768480127464552869/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=7768480127464552869&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/7768480127464552869'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/7768480127464552869'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2011/11/33er-domingo-del-tiempo-ordinario.html' title='33er  Domingo del Tiempo Ordinario'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-6339187078671421759</id><published>2011-11-05T01:02:00.001+01:00</published><updated>2011-11-05T01:02:17.051+01:00</updated><title type='text'>32º Domingo del Tiempo Ordinario</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Texto: Mt 25, 1-13&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «Se parecerá el Reino de los Cielos a diez doncellas que tomaron sus lámparas y salieron a esperar al esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco eran sensatas. Las necias, al tomar las lámparas, se dejaron el aceite; en cambio, las sensatas se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas. El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron. A medianoche se oyó una voz: “¡Que llega el esposo, salid a recibirlo!” Entonces se despertaron todas aquellas doncellas y se pusieron a preparar sus lámparas. Y las necias dijeron a las sensatas: “Dadnos un poco de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas”. Pero las sensatas contestaron: “Por si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras, mejor es que vayáis a la tienda y os lo compréis”. Mientras iban a comprarlo, llegó el esposo, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas, y se cerró la puerta. Más tarde llegaron también las otras doncellas, diciendo: “Señor, señor, ábrenos”. Pero él respondió: “Os lo aseguro: no os conozco”. Por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora».&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Comentario:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;Este 6 de noviembre celebramos el 32º Domingo del Tiempo Ordinario y la liturgia nos propone el texto de Mateo 25, 1-13, el pasaje es bastante conocido, la parábola de las 10 doncellas, la 10 vírgenes, de las que cinco eran sensatas y cinco necias, cómo aquéllas tienen aceite para esperar al novio y éstas, no.  Y todo esto viene a que el Reino de los cielos se parecerá a esas doncellas. Nos encontramos ante textos seleccionados especialmente para este final del año litúrgico. Jesús nos sitúa en la tesitura de la espera cierta, el novio llegará; pero también ante la incertidumbre del momento en que eso sucederá. Nos invita a estar vigilantes, expectantes. Ante esta situación, lo importante es la actitud que las doncellas, que nosotros tomemos ante esa certeza e incertidumbre. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;Jesus nos invita a dotar de sentido a nuestra vida, a que no nos enfrentemos sin esperanza a este valle de lágrimas. Como dijo un amigo mío, predecesor y maestro en esto del comentario del Evangelio: “Vamos a Dios, vamos al Padre, aunque sea pasando por una puerta dura, pero el final es maravilloso”. Vivir la vida con la certeza de que tiene sentido, dota a esa espera, a esa incertidumbre de sentido. Así la actitud de las doncellas sensatas, dota de sentido su vida; mientras que las necias, malemplean su vida y buscan compulsivamente la satisfacción de los deseos y estar permanentemente consumiendo sensaciones, buscando convertir en metas nuestros propios logros, convirtiéndose así dioses con pies de barro. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;Pero los seguidores de Jesús, debemos saber cuál es nuestro fin, cuál es nuestro destino, qué es lo que quiere Dios de nosotros. Los seguidores de Jesús estamos llamados a ser las doncellas que dotan de sensatez el mundo, las que guardan el aceite para cuando llegue el novio. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;Si esto es así, que creo que sí, ¿somos realmente seguidores de Jesús, somos sensatos? O, por el contrario ¿sólo nos llamamos seguidores de Jesús y somos necios? &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-6339187078671421759?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/6339187078671421759/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=6339187078671421759&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/6339187078671421759'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/6339187078671421759'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2011/11/32-domingo-del-tiempo-ordinario.html' title='32º Domingo del Tiempo Ordinario'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-5505834151370456137</id><published>2011-10-28T20:41:00.000+02:00</published><updated>2011-10-28T20:42:50.092+02:00</updated><title type='text'>31º Domingo del Tiempo Ordinario</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Texto: Mt 23, 1-12&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;En aquel tiempo, Jesús habló a la gente y a sus discípulos diciendo: «En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos: haced y cumplid lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen. Ellos lían fardos pesados e insoportables y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar. Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y ensanchan las franjas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias por la calle y que la gente los llame maestros. Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar maestro, porque uno solo es vuestro maestro, y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo. No os dejéis llamar consejeros, porque uno solo es consejero, Cristo. El primero entre vosotros será vuestro servidor. El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;i&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Comentario:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;Este 30 de octubre celebramos el 31º Domingo del Tiempo Ordinario y la liturgia nos ofrece uno de los textos más ricos que recoge Mateo, su capítulo 23 vv. 1-12. Falta poco para que acabe el año litúrgico y eso se nota también en los textos que la Iglesia nos selecciona para este tiempo. El Evangelio de hoy nos recoge el momento en que Jesús hace una de las críticas más extensas y significativas de los sacerdotes, escribas y fariseos. Y después da una serie de indicaciones para cómo tenemos que hacer nosotros las cosas, en comparación con la realidad que Jesús está criticando. La máxima es &lt;i&gt;haced lo que dicen, no lo que hacen… vosotros, en cambio,…&lt;/i&gt; Dos partes bien diferenciadas en este texto. Por un lado, lo que se critica; y por otro, las actitudes que debemos tener. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;De nuevo Jesús critica la actitud de los fariseos, de los sacerdotes y de los escribas, que han ocupado la silla de Moisés, que les gusta, hoy diríamos, salir en los periódicos, en la tele, en las revistas, que les gusta que la gente los salude por la calle, les gusta ocupar los puestos de honor en los actos públicos… esos que hacen trabajar a los demás mientras ellos disfrutan de todas esas cosas con aire altivo. Hay quienes incluso se ofenden cuando no se les hacen todos estos agasajos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;Y luego… en positivo, cómo debemos actuar. No dejar que nos alaguen, como decía santa Teresa, por lo menos cuando no hay motivo para ello, si lo hay tampoco tenemos porqué rechazarlo. No tenemos que buscar la relevancia social, sino ser humildes. La otra noche, mientras trabajaba con un amigo, comentábamos precisamente esto, que los hay que no saben hacer otra cosa que estar a disposición de los demás, trabajar por los demás, aunque ocupen puestos de responsabilidad, con gente a su cargo, mientras que hay gente a la que le gusta mandar, que la saluden, que les digan lo guapos, lo buenos, lo justos…&lt;/p&gt;  &lt;span style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&amp;quot;Calibri&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; mso-fareast-font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-bidi-font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA"&gt;¿De qué tipo de persona eres tú? ¿De los que critica Jesús o del estilo que propone Él?&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-5505834151370456137?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/5505834151370456137/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=5505834151370456137&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/5505834151370456137'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/5505834151370456137'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2011/10/31-domingo-del-tiempo-ordinario.html' title='31º Domingo del Tiempo Ordinario'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-8755414045541956644</id><published>2011-10-21T12:33:00.004+02:00</published><updated>2011-10-21T12:38:14.120+02:00</updated><title type='text'>30º Domingo del Tiempo Ordinario</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;Texto: Mt 22, 34-40&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;i&gt;En aquel tiempo, los fariseos, al oír que Jesús había hecho callar a los saduceos, formaron grupo, y uno de ellos, que era experto en la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?» Él le dijo: «“Amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser”. Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los profetas».&lt;/i&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt; &lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;Comentario: &lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Este 23 de octubre celebramos el 30º Domingo del Tiempo Ordinario y leemos el Evangelio de Mateo 22, 34-40. El texto recoge el pasaje en el que, de nuevo los fariseos que, como vimos la semana pasada, estaban de acuerdo con los herodianos para pillar a Jesús. La liturgia se salta unos versículos en los que los saduceos también pretenden pillar a Jesús con una cuestión sobre la resurrección. Pero, en esta cuestión se centra en la Torá. El fariseo busca la opinión de Jesús en cuanto a la Torá, los fariseos vivían en torno al cumplimiento estricto de la Ley. De ahí que en este fragmento veamos la intención de pillar a Jesús, cuando la propia Ley decía que no se podía cambiar ni una coma, ni una tilde de lo Escrito, ni quitar ni añadir nada. Y Jesús citando la Torá (Dt 6,5 y Lv 19,18): Amar a Dios y al prójimo. Una máxima que sostiene toda la Tanak (o Tanaj), todos los escritos sagrados de los judíos. En el texto Jesús no dice que esos mandamientos sustituyan a la Ley, sino que son los que la sustentan.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Jesús responde a una pregunta en la que se le pide una única respuesta, con dos.  Entonces, cómo se conjugan esas dos respuestas.  La primera carta de Juan nos da la respuesta: “nadie puede decir que ama a Dios a quien no ve, si no ama al hermano al que ve” (cfr.1Jn, 4,20). El fariseo se centraba en el amor a Dios, como dice Juan, miente; porque no daba el paso que Jesús le pone al mismo nivel, amar al hermano.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;No podemos olvidar nuestra confesión de fe, que os dice que creemos en la comunión de los santos y ella me permite dedicarme más a una cosa u a otra, a Dios o a los hombres, aprovechándome de lo que mis hermanos están haciendo. Unas contemplativas me permiten a mí dedicarme más al prójimo. Tal vez, como dice una persona que conozco, debamos dejar de hablar de Dios tanto para pasar a vivir más desde Dios, aún a riesgo de que, al dejar de hablar, el silencio se malinterprete o nos asuste. ¿Desde dónde vives tú? ¿A quién amas tú?&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-8755414045541956644?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/8755414045541956644/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=8755414045541956644&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/8755414045541956644'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/8755414045541956644'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2011/10/30-domingo-del-tiempo-ordinario.html' title='30º Domingo del Tiempo Ordinario'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-4690920767219827811</id><published>2011-10-10T18:04:00.000+02:00</published><updated>2011-10-10T18:31:04.220+02:00</updated><title type='text'>29º Domingo del Tiempo Ordinario</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Texto: Mt 22, 15-21&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;En aquel tiempo, se retiraron los fariseos y llegaron a un acuerdo para comprometer a Jesús con una pregunta. Le enviaron unos discípulos, con unos partidarios de Herodes, y le dijeron: «Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad; sin que te importe nadie, porque no te fijas en las apariencias. Dinos, pues, qué opinas: ¿es lícito pagar impuesto al César o no?» Comprendiendo su mala voluntad, les dijo Jesús: «¡Hipócritas!, ¿Por qué me tentáis? Enseñadme la moneda del impuesto». Le presentaron un denario. Él les preguntó: «¿De quién son esta cara y esta inscripción?» Le respondieron: «Del César». Entonces les replicó: «Pues pagadle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios».&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Comentario:&lt;/i&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Este 16 de octubre celebramos el 29º Domingo del Tiempo Ordinario y la liturgia nos propone el texto de Mateo 22, 15-21, que es de sobras conocido ya sabéis ese de dar a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César. A propósito de una controversia generada entre los herodianos y los fariseos. Los judíos en tiempos de Jesús no distinguían entre el orden religioso y el civil, por lo que era lo mismo pecar que delinquir. Y pretenden pillar a Jesús con esta pregunta para que se posicione políticamente y así poder denunciarlo a la autoridad romana. Y Jesús lo que hace con su respuesta es desligar ambos órdenes, separar lo civil de lo religioso, dejando así sin argumentos a quienes pretendían hacerle caer en una trampa que le llevase al cadalso, y demostrando un ingenio nada habitual.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Ni fariseos ni herodianos le preguntan por Dios, pero Él desvía la atención a Dios: pagad al César, pero no os olvidéis de Dios. No podemos vivir fuera del mundo, el mundo no tiene que ser gobernado por Dios, sino por los hombres; pero no, por ello, podemos dejar a Dios fuera del mundo ni de nuestros corazones, ni que se nos gobierne como si Dios no existiera. Dios nos marca unas normas mínimas que todos debemos cumplir y respetar, incluso los gobernantes. Esas normas mínimas se reducen a una: amar al prójimo como a uno mismo. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Jesús se nos presenta en este pasaje como el ejemplo de autoridad que con la verdad y la libertad respeta la norma civil y no se olvida de la voluntad de Dios para con todos los hombres. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Yo no tengo el ingenio de Jesús, tal vez porque no voy siempre con la verdad y la libertad, o porque no tengo presente a Dios todo lo que debería y, ¿tú en qué fallas, en la verdad, en la libertad o en el compromiso con Dios?&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-4690920767219827811?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/4690920767219827811/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=4690920767219827811&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/4690920767219827811'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/4690920767219827811'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2011/10/29-domingo-del-tiempo-ordinario.html' title='29º Domingo del Tiempo Ordinario'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-1873404328180738802</id><published>2011-10-03T18:03:00.000+02:00</published><updated>2011-10-10T18:04:22.056+02:00</updated><title type='text'>28º Domingo del Tiempo Ordinario</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Texto: Mt 22, 1-14&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;En aquel tiempo, de nuevo tomó Jesús la palabra y habló en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «El Reino de los Cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo. Mandó criados para que avisaran a los convidados a la boda, pero no quisieron ir Volvió a mandar criados, encargándoles que les dijeran: “Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas, y todo está a punto. Venid a la boda”. Los convidados no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios; los demás les echaron mano a los criados y los maltrataron hasta matarlos. El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad. Luego dijo a sus criados: “La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de los caminos, y a todos los que encontréis, convidadlos a la boda”. Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales. Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó en que uno no llevaba traje de fiesta y le dijo: “Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin vestirte de fiesta?” El otro no abrió la boca. Entonces el rey dijo a los camareros: “Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes”. Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos».&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Comentario:&lt;/i&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Este 9 de octubre celebramos el 28º Domingo del Tiempo Ordinario y leemos Mt 22, 1-14. Seguimos con la secuencia de parábolas que lleva acompañándonos esta serie de domingos, esta vez hemos abandonado el tema de las viñas, pero la cuestión central sigue siendo la misma de estos domingos pasados, con un paso más allá. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;El texto se refiere a la parábola del banquete de bodas, ese en el que un rey celebra un banquete y la gente a la que invita no va, invita luego a la gente de los caminos y estos van, pero hay algunos que no se presentan de forma adecuada y a esos también los echa. Porque muchos son los llamados y pocos los elegidos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Un par de aspectos conviene resaltar de este evangelio. El primero que el pasaje de hoy nos lleva un paso más allá de la semana pasada, los primeros serán los últimos, los últimos nos precederán, los últimos sustituirán a los primeros, y ahora de esos últimos resulta que no todos valen, muchos están llamados, pero no todos son elegidos. Si estos domingos teníamos la autocomplacencia, el orgullo y el desprecio como vicios en los que podemos caer. Veíamos como nos podían quitar el Reino de Dios para dárselo a otros por el hecho de creernos con derecho a él. Todos podemos ser jornaleros del Reino, pero cualquiera puede hacerse indigno. Todos podemos ser, pero pocos son.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;El segundo de los aspectos centrado en la parábola que se nos invita al banquete pero debemos ser dignos del mismo. Incluso una vez dentro, podremos creernos que ya está… no es así, podemos resultar indignos, conviene estar atentos y no creernos mejor que nadie.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-1873404328180738802?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/1873404328180738802/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=1873404328180738802&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/1873404328180738802'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/1873404328180738802'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2011/10/28.html' title='28º Domingo del Tiempo Ordinario'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-3960619257795859270</id><published>2011-10-01T18:52:00.001+02:00</published><updated>2011-10-01T18:52:34.699+02:00</updated><title type='text'>27º Domingo del Tiempo Ordinario</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Texto: Mt 21, 33-43&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «Escuchad otra parábola: Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó la casa del guarda, la arrendó a unos labradores y se marchó de viaje Llegado el tiempo de la vendimia, envió a sus criados a los labradores, para percibir los frutos que le correspondían. Pero los labradores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro, y a otro lo apedrearon. Envió de nuevo otros criados, más que la primera vez, e hicieron lo mismo. Por último, les mandó a su hijo, diciéndose: “Tendrán respeto a mi hijo”. Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron: “Este es el heredero: venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia”. Y, agarrándolo, lo empujaron fuera de la viña y lo mataron. Y ahora, cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?» Le contestaron: «Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores que le entreguen los frutos a sus tiempos». Y Jesús les dice: «¿No habéis leído nunca en la Escritura: “La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente?” Por eso os digo que se os quitará a vosotros el Reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos».&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Comentario:&lt;/i&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Este 2 de octubre celebramos el 27º domingo del Tiempo ordinario y leemos Mt 21, 33-43. El texto recoge la tercera de las parábolas de viñas de esta serie de domingos. La parábola es la de los viñadores homicidas: un propietario tiene unas viñas en las que contrata a unos labradores y se va de viaje, cuando manda a sus administradores a cobrar lo que debe percibir por los frutos, los labradores los matan y apedrean. Ante la situación manda a su hijo creyendo que lo respetarían pero lo matan también para hacerse con los frutos y con la viña. Y les pregunta a los sacerdotes y ancianos qué hará el dueño cuando los pille, le contestaron que los mataría. Jesús sentencia que se les quitará el Reino y se lo darán a un pueblo que produzca frutos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Los estudiosos dicen que esta parábola constituye uno de los motivos por los que los judíos deciden matar a Jesús, porque les acusa directamente de la muerte de los profetas y anuncia su propia muerte.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Continuando con la interpretación de los domingos anteriores, en este caso los primeros, ya no es que sean los últimos sino que, directamente, son sustituidos por éstos. El sistema que utiliza es el mismo que en las parábolas anteriores: atrapar a los interlocutores por su propia respuesta, de forma que se vean involucrados en la consecuencia, sin que puedan escapar de ella.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Hoy es esta misma la realidad que nos podemos encontrar, el evangelio nos interpela a cada uno de nosotros, si las semanas pasadas nos podíamos creer que estábamos entre los primeros, hoy Jesús nos repudia. Quienes un día fueron los últimos hoy se pueden creer primeros y esto hará que sean repudiados, podemos entrar en un círculo vicioso. Mantengámonos atentos.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-3960619257795859270?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/3960619257795859270/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=3960619257795859270&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/3960619257795859270'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/3960619257795859270'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2011/10/27-domingo-del-tiempo-ordinario.html' title='27º Domingo del Tiempo Ordinario'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-4588456928449107801</id><published>2011-09-23T18:52:00.000+02:00</published><updated>2011-09-23T19:03:18.127+02:00</updated><title type='text'>26º Domingo del Tiempo Ordinario</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Texto: Mt 21, 28-32&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;&lt;i&gt;En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo: “Hijo, ve hoy a trabajar en la viña”. Él le contestó: “No quiero”. Pero después recapacitó y fue. Se acercó al segundo y le dijo lo mismo. Él le contestó: “Voy, señor”. Pero no fue. ¿Quién de los dos hizo lo que quería el padre?» Contestaron: «El primero». Jesús les dijo: «Os aseguro que los publicanos y las prostitutas os llevan la delantera en el camino del Reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros enseñándoos el camino de la justicia y no le creísteis; en cambio, los publicanos y prostitutas le creyeron. Y, aun después de ver esto, vosotros no os arrepentisteis ni le creísteis».&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;&lt;i&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Comentario:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;Este 25 de septiembre celebramos el 26º Domingo del Tiempo Ordinario y la liturgia nos ofrece el texto de Mt 21, 28-32. Nos enfrentamos a un relato propio de Mateo y con dos partes diferenciadas. Por un lado, una parábola; y por otro, un comentario a la misma, sin llegar a ser una explicación. Dos hijos a los que su padres les pide que vayan a trabajar, y uno le contesta que va y, luego, no va; y el otro que dice que va y, después, no va. Está claro que el tema es el arrepentimiento, un sentimiento que todos hemos tenido alguna vez, o si lo prefieres la hipocresía. Automáticamente, Jesús traspasa la parábola a la vida real, a una problemática que se da en su entorno, los sacerdotes que rechazan al Bautista y las prostitutas que lo aceptan. &lt;span&gt; &lt;/span&gt;La misma realidad que podemos vivir nosotros, muchas veces, quienes están diciendo que sí al mensaje de Cristo-Jesús con sus palabras, no lo hacen con sus obras; y viceversa. Y cuántas veces, nosotros mismos nos guiamos por los prejuicios de las apariencias. Dos temas para reflexionar. Pero lo que realmente agrada a Dios es la obra, no la palabra. O, como dice el refranero popular, &lt;i&gt;obras son amores y no buenas intenciones. &lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;Por mucho que &lt;span&gt; &lt;/span&gt;nos empeñemos, nuestras obras son lo que cuentan y no lo que decimos o lo que aparentamos. Lo que realmente importa es los sentimientos que habitan en nuestro corazón y que nos mueven a hacer cosas. Algo tan simple como una oración puede ser para nosotros motivo de salvación si mana de esos sentimientos honestos de nuestro corazón o de repulsa por parte de Dios si se fundamenta en el egoísmo o en el tratar de aparentar. Nuestras vidas, nuestra salvación están en manos de Dios y en lo que sale de nuestro corazón. Y, creo que son decenas, los textos evangélicos que apoyan esta realidad. ¿Cómo vives tu fe, de cara a la galería o realmente te sale del corazón?&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;&lt;/p&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-4588456928449107801?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/4588456928449107801/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=4588456928449107801&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/4588456928449107801'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/4588456928449107801'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2011/09/26-domingo-del-tiempo-ordinario.html' title='26º Domingo del Tiempo Ordinario'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-5209594023618077359</id><published>2011-09-17T17:27:00.002+02:00</published><updated>2011-09-17T18:16:57.486+02:00</updated><title type='text'>25º Domingo del Tiempo Ordinario</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Texto:&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;i&gt; &lt;/i&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Mt 20, 1‑16&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «El Reino de los Cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña. Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo, y les dijo: “Id también vosotros a mi viña, y os pagaré lo debido”. Ellos fueron. Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde e hizo lo mismo. Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo: “¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?” Le respondieron: “Nadie nos ha contratado”. Él les dijo: “Id también vosotros a mi viña”. Cuando oscureció, el dueño de la viña dijo al capataz: “Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros”. Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno. Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Entonces se pusieron a protestar contra el amo: “Estos últimos han trabajado sólo una hora, y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno”. Él replicó a uno de ellos: “Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque soy bueno?” Así, los últimos serán los primeros y los primeros los últimos».&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent:0cm"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent:0cm"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Comentario: &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Este 18 de septiembre celebramos el 25º Domingo del Tiempo Ordinario y la liturgia nos propone el texto de Mt 20, 1-16, la parábola del señor que sale a contratar a diferentes horas del día y a la hora de pagar pagó a todos por igual, y que recoge una frase, una pregunta que me resulta especialmente inquietante: &lt;i&gt;“¿O vas a tener tú envidia porque soy bueno?”&lt;/i&gt; Y digo que me resulta inquietante porque en más de una ocasión he sentido esa envidia, cuando Dios concede algo que yo deseaba, algo a lo que yo creía que tenía derecho, a otras personas. No en ese momento, pero sí después, me ha venido a la cabeza este pasaje. Nuestra idea de justicia rara vez coincide con la de Dios. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;El Dios que recoge la parábola es el que no mira nuestro historial para ver si somos dignos o no, en más de una ocasión hemos comentado como ese creernos con derecho no es el mejor camino para ser discípulos de Jesús. Es lo que les pasó a los viñadores de la parábola, es lo que nos pasa a nosotros con frecuencia, tendemos a compararnos con los demás a establecer medidas, que no son las de Dios. Sencillamente, porque el amor, que es el criterio, no puede medirse. Yo tengo que hacer lo que tengo que hacer, independientemente de cuál sea la consecuencia. San Agustín lo escribía mejor que yo: &lt;i&gt;“Ama y haz lo que quieras”.&lt;/i&gt; La ética deontológica nos lo enseña también: debemos hacer lo que debemos hacer. Que sea Dios, con su bondad quien juzgue. El amor, se basa en la confianza, en el fiarse del otro y no en derechos, ni prebendas. Y es lo que Dios nos pide insistentemente, &lt;i&gt;¿o vas a tener tú envidia porque soy bueno?&lt;/i&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Lo bueno que tiene nuestro Dios es que si reconocemos nuestras limitaciones humanas, Él cambiará nuestro corazón. Mira tu corazón y pregúntate qué sientes ante los demás. La respuesta variará según la persona, pero Dios nos pide que tratemos a todos con el mismo amor. Es difícil, pero con la ayuda de Dios es posible. No dejemos nunca de pedir esa ayuda.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-5209594023618077359?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/5209594023618077359/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=5209594023618077359&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/5209594023618077359'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/5209594023618077359'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2011/09/25-domingo-del-tiempo-ordinario.html' title='25º Domingo del Tiempo Ordinario'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-2941220978785198143</id><published>2011-09-08T19:17:00.002+02:00</published><updated>2011-09-08T19:21:14.938+02:00</updated><title type='text'>24º Domingo del Tiempo Ordinario</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" align="center" style="margin-right:16.05pt;text-align:center"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 0cm; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: 800;"&gt;&lt;i&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Texto: &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Mt 18, 21‑35&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="font-style: italic; text-align: justify; text-indent: 0cm; "&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;En aquel tiempo, se adelantó y preguntó Pedro a Jesús: «Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?» Jesús le contesta: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Y a propósito de esto, el reino de los cielos se parece a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus empleados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. El empleado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo: “Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré todo”. El señor tuvo lástima de aquel empleado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero, al salir, el empleado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba, diciendo: “Págame lo que me debes”. El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba diciendo: “Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré”. Pero, él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía. Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. &lt;span&gt; &lt;/span&gt;Entonces el señor lo llamó y le dijo: “¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo pediste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?” Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda. Lo mismo hará con vosotros mi Padre del cielo, si cada cual no perdona de corazón a su hermano».&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="font-style: italic; text-align: justify; text-indent: 0cm; "&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="font-style: italic; text-align: justify; text-indent: 0cm; "&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Comentario:&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 0cm; "&gt;Este 11 de septiembre celebramos el 24º Domingo del Tiempo Ordinario y la liturgia nos propone el texto de Mt 18, 21-35. La parábola del siervo deudor, ese que debía a su señor que le perdona, pero luego él no sabe perdonar, y la introducción inicial con la pregunta de Pedro sobre cuántas veces hay que perdonar. El bueno de Pedro en este caso me ha recordado a los chavales de primaria, o incluso de infantil, con la preguntita de marras. Ellos, cuando les preguntas si han hecho algo y te dicen que se les ha olvidado, siempre te contesta: “jo, es que es la primera vez…”, o si les recriminas por pegarse o por hacer algo inapropiado: “es que sólo ha sido un poco…” No entro a valorar el juego numérico, que ya he comentado en otras ocasiones. La cuestión es que siempre que se nos ponen límites tendemos a pasarlos, a definirlos, a ver si son verdad. Nuestra cabeza nos lo pide. La idea de Jesús está clara, debemos perdonar hasta que nos cansemos, y luego un poco más y, además, de corazón, sinceramente. Tal vez nos choque esta misericordia, más cuando va seguida de lo tajante de la semana pasada, cuando al que se reprendía y no hacía caso, al final, había que expulsarlo de la comunidad. Pero el Evangelio de hoy es continuación del ese otro, por lo tanto hay que entender que lo matiza. Si queremos instaurar el Reino de Dios, si queremos cumplir la verdadera voluntad de Dios, tenemos que saber perdonar.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 0cm; "&gt;La ilustración con la parábola, más define nuestra naturaleza humana, que otra cosa. Del Reino de Dios, nos dice cómo se va a comportar Él, nos dice que nuestro juicio, va a depender de cómo hayamos tratado a los demás. Volvemos a la regla de oro. Al “ama y haz lo que quieras” de la carta de Pablo de la semana pasada. Nos habla del amor que debe regir nuestras vidas y que, rara vez, lo hace. Y con ese mismo criterio solemos vivir, y cuando no, en lugar de vivirlo como una gracia, como un regalo, nos pavoneamos de ello. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 0cm; "&gt;¿Cómo me siento cuando perdono? ¿Cómo cuando me perdonan? &lt;span style="font-style: italic; "&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-2941220978785198143?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/2941220978785198143/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=2941220978785198143&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/2941220978785198143'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/2941220978785198143'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2011/09/24-domingo-del-tiempo-ordinario.html' title='24º Domingo del Tiempo Ordinario'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-353717522263329334</id><published>2011-09-03T10:39:00.001+02:00</published><updated>2011-09-03T10:40:21.429+02:00</updated><title type='text'>23er Domingo del Tiempo Ordinario</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-indent:0cm"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Texto: &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Mt 18, 15‑20&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si tu hermano peca, repréndelo a solas entre los dos. Si te hace caso, has salvado a tu hermano. Si no te hace caso, llama a otro o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado por boca de dos o tres testigos. Si no les hace caso, díselo a la comunidad, y si no hace caso ni siquiera a la comunidad, considéralo como un gentil o un publicano. Os aseguro que todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo. Os aseguro, además, que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dará mi Padre del cielo. Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos».&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Comentario: &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;Mateo 18, 15-20 es el Evangelio que corresponde a este 4 de septiembre, 23º del Tiempo Ordinario.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;El texto lo compone un discurso de Jesús a sus discípulos sobre cómo llevar a cabo la reprensión dentro de la comunidad. Parece que se abordan otros temas, de hecho, hay quienes justificaron en ellas un poder casi divino otorgado a los apóstoles, pero el texto se refiere a la necesidad de que la corrección al hermano se haga con cariño para que suponga un mérito a presentar ante Dios y no una culpa. Lo mismo se puede decir de las frases finales.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;Hubo un profesor que me dijo que el camino a Dios era la cruz, donde el camino del hombre a Dios, de abajo a arriba, el tramo vertical de la cruz pasa por el horizontal de las relaciones de los hombres, con los demás, con sus hermanos, con sus iguales. Ya en el Antiguo Testamento nos lo viene a recordar el Señor: “Dios no quiere ofrendas y sacrificios, un corazón contrito y humillado es lo que le agrada”. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;Nos sabemos en condición de pecadores, porque ninguno de nosotros puede corresponder al amor de Dios como se merece, y es en nuestra comunidad donde podemos encontrar el perdón humano y divino. Entre los hermanos encontramos el verdadero rostro de Dios, porque donde estéis dos o más reunidos en mi nombre allí estoy yo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;Conviene que nos paremos a repensar nuestras relaciones con los demás, que analicemos cómo nos enfrentamos a la corrección, cómo la recibimos y cómo la llevamos a cabo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-353717522263329334?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/353717522263329334/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=353717522263329334&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/353717522263329334'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/353717522263329334'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2011/09/23er-domingo-del-tiempo-ordinario.html' title='23er Domingo del Tiempo Ordinario'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-4640526521438514438</id><published>2011-08-24T16:06:00.000+02:00</published><updated>2011-08-24T16:07:29.007+02:00</updated><title type='text'>22º Domingo del Tiempo Ordinario</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Texto: &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Mt 16, 21‑27&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;En aquel tiempo, empezó Jesús a explicar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén y padecer allí mucho por parte de los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, y que tenía que ser ejecutado y resucitar al tercer día. Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo: «¡No lo permita Dios, Señor! Eso no puede pasarte». Jesús se volvió y dijo a Pedro: «Quítate de mi vista, Satanás, que me haces tropezar; tú piensas como los hombres, no como Dios». Entonces dijo Jesús a sus discípulos: «El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Si uno quiere salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí la encontrará. ¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida? ¿O qué podrá dar para recobrarla? Porque el Hijo del hombre vendrá entre sus ángeles, con la gloria de su Padre, y entonces pagará a cada uno según su conducta».&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Comentario:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;Este 28 de agosto celebramos el 22º Domingo del Tiempo ordinario y leemos Mt 16, 21-27. Seguro que el texto nos suena a todos, es continuación del de la semana pasada. De un Pedro bendecido por Dios a uno al que Jesús llama Satanás. Jesús comienza el anuncio de su Pasión y esto no lo entiende ni Pedro, ni nosotros. Nos enfrentamos a la paradoja del cristianismo, a la paradoja de la cruz. Y, a menudo, la malinterpretamos al entender lo de cargar con la cruz con la “resignación cristiana”. Pero, tenemos una tarea importante distinguir esa “resignación cristiana” de la “voluntad de Dios”. Dios quiere que carguemos con nuestras cruces, que nos neguemos a nosotros mismos. El negarnos a nosotros mismos no es más que renunciar a nuestro egoísmo natural, a ser el centro de todo; es, simplemente, el darnos a los demás, el pensar en las necesidades del otro, en valorar si son más primordiales que las mías. El olvidarnos de esta parte sería resignación, mientras que al tenernos en cuenta valoramos la voluntad de Dios. Dios nos ama y no desea nuestro sufrimiento.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;&lt;span&gt; &lt;/span&gt;Y, entonces, ¿el ejemplo de los mártires? Son testigos que valorando todo renuncian a sí mismos en favor de los demás y se convierten en ejemplos a imitar por la entrega heroica, que nadie nos puede exigir, de ahí su mérito; en que nadie pueda exigirlo, en que nadie pueda pedirlo y, sin embargo, decida hacerlo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;Pero pocos son los que tienen vocación de mártires. Nosotros, como cristianos, estamos llamados a ser santos, y la santidad se adquiere poniendo por delante al prójimo, asumiendo nuestras cruces, no pavoneándonos de ellas, no resignándonos de ellas, no dejándolas a los demás, no sin la ayuda de la comunidad. Si nos negamos no morimos, vivimos en plenitud. Negarnos es poner por delante a Jesucristo, a los hermanos. Negarnos es descubrir la voluntad de Dios y esforzarnos por llevarla a la práctica. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;¿Cuáles son mis cruces? ¿Cómo las llevo? &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-4640526521438514438?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/4640526521438514438/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=4640526521438514438&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/4640526521438514438'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/4640526521438514438'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2011/08/22-domingo-del-tiempo-ordinario.html' title='22º Domingo del Tiempo Ordinario'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-2224177658909697944</id><published>2011-08-20T11:40:00.000+02:00</published><updated>2011-08-20T11:41:12.493+02:00</updated><title type='text'>21º Domingo del Tiempo Ordinario</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Texto: &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Mt 16, 13‑20&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesaréa de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: «¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?» Ellos contestaron: «Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas». Él les preguntó: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?» Simón Pedro tomó la palabra y dijo: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo». Jesús le respondió: «¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo. Ahora te digo yo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de los infiernos no la derrotará. Te daré las llaves del Reino de los Cielos; lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo». Y les mandó a los discípulos que&lt;b&gt; &lt;/b&gt;no dijesen a nadie que él era el Mesías.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent:0cm"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent:0cm"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Comentario:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;Este 21 de agosto celebramos el 21º Domingo del Tiempo Ordinario y leemos Mt 16, 13-20. De nuevo nos situamos ante el texto de la confesión de Pedro, Jesús pregunta a sus discípulos quién dice la gente que es y luego, les pregunta quién es para ellos, la contestación de Pedro no se hace esperar, el Hijo de Dios vivo, el Mesías. En ese momento Jesús por reconocer&lt;span&gt;  &lt;/span&gt;su naturaleza le concede las llaves del cielo, por último les manda a todos que no descubran a nadie su verdadera naturaleza. La confesión de Pedro es un don de Dios, el cimiento de la Iglesia está constituido por ese don, el poder de descubrir en Jesús su verdadera identidad de Hijo de Dios, de Mesías.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;Como hizo Dios en el Génesis con Abrahán cuando le hizo padre de muchas naciones, a Pedro le cambia el nombre porque lo hace cabeza y padre de los futuros cristianos. Nuestra comunión con esta piedra es la que nos garantiza y nos da el criterio para saber cuándo estamos cumpliendo la voluntad del Padre.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;La creencia en Jesús como Hijo de Dios, como Mesías, es la que nos constituye en Iglesia. El mesianismo de Jesús es el que se nos revela cuando el Bautista manda a buscarle y les muestra los signos del Reino: los ciegos ven, los cojos andan y a los pobres se les anuncia el Reino. Si el Jesús en el que creemos es éste, entonces somos Iglesia. Pero si por el contrario nuestra fe se limita a ritos vacíos, a olvidarnos de los hermanos, a obediencias ciegas… entonces, no formamos parte de la Asamblea, nuestra vida estará vacía, sin sentido. Eso no quiere decir que tengamos que renunciar a todo eso, sólo que esos ritos, esa obediencia, esas señas de identidad y unidad exteriores tienen que reflejar la realidad de nuestro corazón. La visita del Papa de estos días en la JMJ nos lo recuerda.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;¿Y tú, quién dices que es Él? La respuesta es solo tuya, ¿construyes el Reino? &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-2224177658909697944?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/2224177658909697944/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=2224177658909697944&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/2224177658909697944'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/2224177658909697944'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2011/08/21-domingo-del-tiempo-ordinario.html' title='21º Domingo del Tiempo Ordinario'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-1680965139028257891</id><published>2011-08-08T11:49:00.001+02:00</published><updated>2011-08-08T12:48:41.229+02:00</updated><title type='text'>20º Domingo del Tiempo Ordinario</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Texto: Mt 15, 21‑28&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language: ES-TRAD"&gt;En aquel tiempo, Jesús se marchó y se retiró al país de Tiro y Sidón. Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle: «Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo». Él no le respondió nada. Entonces los discípulos se le acercaron a decirle: «Atiéndela, que viene detrás gritando». Él les contestó: «Sólo me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel». Ella los alcanzó y se postró ante él, y le pidió: «Señor, socórreme». Él le contestó: «No está bien echar a los perros el pan de los hijos». Pero ella repuso: «Tienes razón, Señor; pero también los perros se comen las migajas que caen de la mesa de los amos». Jesús le respondió: «Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas». En aquel momento quedó curada su hija.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent:0cm"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Comentario:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;El 14 de agosto celebramos el 20º Domingo del Tiempo Ordinario y leemos Mt 15, 21-28.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;El texto recoge el pasaje en el que una mujer cananea va detrás de Jesús para que cure a su hija y Él dice que sólo debe atender a los israelitas, pero su fe es grande y le cura a su hija.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;El comentario de Jesús, después de la controversia con los fariseos que había tenido, sobre echar el pan de los hijos a los perros podemos comprenderlo si conocemos el conflicto histórico que enfrentó a los cananeos y los israelitas, del que está plagado el A.T. Este aparente desprecio de Jesús por los cananeos no es tal sólo es el deseo de respetar el plan de Dios que parte de Israel y se propaga después al resto del mundo. La referencia a los perros es cómo llamaban los paganos a los judíos, por ello la expresión tiene un significado nada peyorativo. Así el aparente desprecio de Jesús en esa frase es, en realidad, una muestra de aprecio por los paganos y una muestra de respeto a los planes de Dios. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;A la postre, este evangelio, como tantos otros, especialmente de Mateo y Lucas, vienen a romper la separación entre judíos y gentiles, demostrando la universalidad del mensaje de Jesús, aceptando a todos. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;Creer junto con los hermanos es la base de nuestra fe, no podemos creer al margen de los demás. Si nuestra fe nos aísla de los hermanos, de la sociedad, de la realidad… entonces no es verdadera fe, no es la fe de Jesús. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;La fe no es contra nadie, es en Dios. La fe tiene una fuerza convincente que va más allá de las razas, las nacionalidades, las ideologías. No es orgullosa ni se cree superior. ¿Cómo la vives? ¿Tenemos verdadera fe cuando nos enfrentamos a los demás?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-1680965139028257891?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/1680965139028257891/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=1680965139028257891&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/1680965139028257891'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/1680965139028257891'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2011/08/20-domingo-del-tiempo-ordinario.html' title='20º Domingo del Tiempo Ordinario'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-7848569393121278590</id><published>2011-08-08T11:48:00.001+02:00</published><updated>2011-08-08T11:48:58.790+02:00</updated><title type='text'>19º Domingo del Tiempo Ordinario</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin-right:6.5pt;text-align:justify"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;span lang="EN-US" style="font-size:11.0pt; font-family:&amp;quot;Calibri&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;mso-ascii-theme-font:minor-latin;mso-hansi-theme-font: minor-latin"&gt;Texto: &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;span style="font-size:11.0pt;font-family:&amp;quot;Calibri&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;mso-ascii-theme-font: minor-latin;mso-hansi-theme-font:minor-latin;mso-ansi-language:ES"&gt;Mt 14, 22‑33&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-right:6.5pt;text-align:justify"&gt;&lt;span style="font-size:11.0pt;font-family:&amp;quot;Calibri&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;mso-ascii-theme-font: minor-latin;mso-hansi-theme-font:minor-latin;mso-ansi-language:ES"&gt;Después que la gente se hubo saciado, Jesús apremió a sus discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente. Y, después de despedir a la gente, subió al monte a solas para orar. Llegada la noche, estaba allí solo. Mientras tanto la barca iba ya muy lejos de tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contrario. De madrugada se les acercó Jesús, andando sobre el agua. Los discípulos, viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, pensando que era un fantasma. Jesús les dijo enseguida: «¡Animo, soy yo, no tengáis miedo!» Pedro le contestó: «Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti andando sobre el agua». El le dijo: «Ven». Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua, acercándose a Jesús; pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó: «Señor, sálvame». Enseguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo: «¡Qué poca fe! ¿Por qué has dudado?» En cuanto subieron a la barca, amainó el viento. Los de la barca se postraron ante él, diciendo: «Realmente eres Hijo de Dios».&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-right:6.5pt;text-align:justify"&gt;&lt;span style="font-size:11.0pt;font-family:&amp;quot;Calibri&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;mso-ascii-theme-font: minor-latin;mso-hansi-theme-font:minor-latin;mso-ansi-language:ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-right:6.5pt;text-align:justify"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span style="font-size:11.0pt;font-family:&amp;quot;Calibri&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;mso-ascii-theme-font: minor-latin;mso-hansi-theme-font:minor-latin;mso-ansi-language:ES"&gt;Comentario:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-right:6.5pt;text-align:justify"&gt;&lt;span style="font-size:11.0pt;font-family:&amp;quot;Calibri&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;mso-ascii-theme-font: minor-latin;mso-hansi-theme-font:minor-latin;mso-ansi-language:ES"&gt;Este 7 de agosto celebramos el 19º Domingo del Tiempo Ordinario y la liturgia nos propone el texto de Mt 14, 22-33, en continuidad con el Evangelio de la semana pasada. El relato nos narra el episodio en el que Jesús despide a la gente después de la multiplicación de los panes y los peces, y se retira a orar. Esa misma noche, se presenta ante sus discípulos estando estos en una barca en el lago, y anima a Pedro a seguirle, éste duda y Jesús le agarra, para concluir con el reconocimiento general como Hijo de Dios.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-right:6.5pt;text-align:justify"&gt;&lt;span style="font-size:11.0pt;font-family:&amp;quot;Calibri&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;mso-ascii-theme-font: minor-latin;mso-hansi-theme-font:minor-latin;mso-ansi-language:ES"&gt;La perícopa de hoy nos remite al proceso de fe. Un proceso que no estará exento del miedo o de la duda, pero que siempre debe tener presente la figura de&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;Jesús. Pensad en cualquier santo y encontraréis los mismos altibajos que se ven en los apóstoles y en los discípulos del Evangelio, y particularmente, en Pedro. Tal vez, el ejemplo que mejor nos valga para comprenderlo es una relación de amor. En ella, uno tiene altibajos, según su estado de ánimo se fiará más o menos de la otra persona, pero no dejará de tenerla presente y sus actos la tendrán en cuenta. Esa es la fe que Jesús nos pide. ¿Nada extraordinario… o sí? ¿Nada milagroso, como caminar sobre las aguas… o sí? &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-right:6.5pt;text-align:justify"&gt;&lt;span style="font-size:11.0pt;font-family:&amp;quot;Calibri&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;mso-ascii-theme-font: minor-latin;mso-hansi-theme-font:minor-latin;mso-ansi-language:ES"&gt;La fe, nuestra fe, es esto, una relación interpersonal basada en la confianza, pero eso no quiere decir que esté exenta de duda, de miedo. Como siempre que hablamos de personas, tiene que haber de todo. Pero lo importante es no olvidarse del otro, tenerlo presente, estar en contacto de una forma u otra.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-right:6.5pt;text-align:justify"&gt;&lt;span style="font-size:11.0pt;font-family:&amp;quot;Calibri&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;mso-ascii-theme-font: minor-latin;mso-hansi-theme-font:minor-latin;mso-ansi-language:ES"&gt;Resulta paradójico este texto en época de vacaciones, ¿no? Cuando nuestras relaciones varían. No digo que se pierdan, sino que como nuestro ritmo de vida, se alteran en vacaciones. Y la relación con Jesús, ¿cómo va? ¿Le seguimos teniendo presente o también nos tomamos vacaciones de Él?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-7848569393121278590?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/7848569393121278590/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=7848569393121278590&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/7848569393121278590'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/7848569393121278590'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2011/08/19-domingo-del-tiempo-ordinario.html' title='19º Domingo del Tiempo Ordinario'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-198105189133164453</id><published>2011-07-30T12:01:00.001+02:00</published><updated>2011-07-30T12:01:37.856+02:00</updated><title type='text'>18º Domingo del Tiempo Ordinario</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="text-indent:0cm"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Texto: Mt 14, 13‑21&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan, el Bautista, se marchó de allí en barca, a un sitio tranquilo y apartado. Al saberlo la gente, lo siguió por tierra desde los pueblos. Al desembarcar, vio Jesús el gentío, le dio lástima y curó a los enfermos. Como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle: «Estamos en despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que vayan a las aldeas y se compren de comer». Jesús les replicó: «No hace falta que vayan, dadles vosotros de comer». Ellos le replicaron: «Si aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces». Les dijo: «Traédmelos». Mandó a la gente que se recostara en la hierba y, tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente. Comieron todos hasta quedar satisfechos y recogieron doce cestos llenos de sobras. Comieron unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent:0cm"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent:0cm"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Comentario:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;El próximo 31 de julio, domingo 18 ordinario, leemos Mt&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;14, 13-21, donde nos encontramos a Jesús dando de comer milagrosamente a una multitud de gente.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;Hoy dejamos ya las parábolas sobre el Reino de los Cielos, que hemos estado leyendo en los últimos domingos, y pasamos a una situación nueva. El fragmento leemos hoy pertenece a lo que los expertos llaman “engarce narrativo” entre el tercer y el cuarto de los grandes bloques discursivos que encontramos en el Evangelio de Mateo. Estos textos de engarce sirven para hacer avanzar la acción; en esta ocasión, la acción avanza en una dirección de tensión y ruptura entre Jesús y los religiosos del pueblo judío. El texto comienza presentando a Jesús de camino hacia un lugar desierto (la traducción litúrgica dice, inexactamente, que Jesús se marchó “a un sitio tranquilo y apartado”). Así que Jesús se pone en marcha, y también el pueblo está en marcha, pero sin guías que lo conduzcan. Por eso Jesús siente lástima de aquella gente y se pone a aliviar sus males (= curar enfermos, dar de comer a la gente…) Pero, para que todo esto vaya adelante, para poder resolver los problemas de la gente, hace falta la colaboración de los discípulos (dadles vosotros de comer, les dirá Jesús a los suyos); eso sí, para que los discípulos sean capaces de colaborar en la solución de los problemas de la gente hace falta que den el salto de obrar según cálculos y criterios humanos (eso es lo que hacen cuando se lamentan de que “sólo tenemos 5 panes y 2 peces”) a confiar en la grandeza de Dios. Y cuando se da ese paso, y se confía, entonces es cuando se produce el milagro: los enfermos se curan, los hambrientos tienen pan…&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;Ser discípulo es preocuparse por los problemas de los hermanos, confiando en Dios y poniendo nuestros medios para resolverlos; ¿qué tiene que ver esto con nuestras “prácticas piadosas”, que es a lo que, habitualmente, reducimos nuestro ser cristianos? &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-198105189133164453?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/198105189133164453/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=198105189133164453&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/198105189133164453'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/198105189133164453'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2011/07/18-domingo-del-tiempo-ordinario.html' title='18º Domingo del Tiempo Ordinario'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-3872922360592786803</id><published>2011-07-20T19:33:00.001+02:00</published><updated>2011-07-20T19:33:41.249+02:00</updated><title type='text'>17º Domingo del Tiempo Ordinario</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Texto: Mt 13,44-52&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «El Reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo. El Reino de los cielos se parece también a un comerciante en perlas finas que, al encontrar una de gran valor, se va a vender todo lo que tiene y la compra. El Reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan, y reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran. Lo mismo sucederá al final del tiempo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno encendido. Allí será el llanto y el rechinar de dientes. ¿Entendéis bien todo esto?» Ellos le contestaron: «Sí». Él les dijo: «Ya veis, un escriba que entiende del Reino de los cielos es como un padre de familia que va sacando del arca lo nuevo y lo antiguo».&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Comentario:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;Este 24 de julio celebramos el 16º Domingo del Tiempo Ordinario y leemos el evangelio de Mateo, 13, 44-52. El texto es las parábolas del tesoro escondido, la perla y la red de arrastre. Seguimos con las parábolas del Reino.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;Dos partes claras se distinguen en el relato de hoy. Por un lado, las dos primeras parábolas, la del tesoro y la perla, que nos hablan del valor del Reino. Del esfuerzo personal que supone descubrir el valor del Reino. Y por otro lado, la parábola de las redes de arrastre, que está recordándonos la parábola de la cizaña de la semana pasada. Por fin, la comparación con el escriba que se&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;convierte, que empieza a creer, que tiene que saber compaginar lo nuevo y lo antiguo, saber aprovechar lo antiguo para adaptarlo a lo nuevo. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;Las parábolas del tesoro y la perla nos hacen caer en la cuenta de cuál es nuestra prelación de valores, nuestra escala de valores. En esa escala de valores, cuando descubres el Reino te das cuenta que ese Reino pasa a ocupar el primer lugar en esa prelación.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;La parábola de la red, como la cizaña, nos hace darnos cuenta de que tenemos que convivir con lo que nos toca, el trabajo de Dios es suyo y, normalmente, es el que pretendemos hacer, no podemos juzgar, eso le corresponde a Él. El sabernos seguidores del Reino no nos da derecho a criticar a los demás. Quienes desde una postura u otra critican a los de la contraria, están cayendo en aquello que Jesús critica en estas parábolas. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;Y por último, la del padre de familia, que tiene que compaginar lo tradicional y lo moderno.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;¿Nos creemos con derecho a criticar lo que hacen los demás por la construcción del Reino cuando no coincide con nuestras ideas? Esto supondría renunciar a la dinámica del Amor que nos exige el trabajo por el Reino.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-3872922360592786803?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/3872922360592786803/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=3872922360592786803&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/3872922360592786803'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/3872922360592786803'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2011/07/17-domingo-del-tiempo-ordinario.html' title='17º Domingo del Tiempo Ordinario'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-1404042976980848158</id><published>2011-07-15T11:17:00.000+02:00</published><updated>2011-07-15T11:18:02.832+02:00</updated><title type='text'>16º Domingo del Tiempo Ordinario</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:0cm;margin-right:14.2pt;margin-bottom: 0cm;margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:14.2pt; line-height:normal"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;Texto: Mt 13,24‑43&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:0cm;margin-right:-.05pt;margin-bottom: 0cm;margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:14.2pt; line-height:normal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;En aquel tiempo, Jesús propuso otra parábola a la gente: «El reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero, mientras la gente dormía, su enemigo fue y sembró cizaña en medio del trigo y se marchó. Cuando empezaba a verdear y se formaba la espiga apareció también la cizaña. Enton­ces fueron los criados a decirle al amo: “Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde sa­le la cizaña?” Él les dijo: “Un enemigo lo ha hecho”. Los criados le preguntaron: “¿Quieres que vayamos a arrancarla?” Pero él les respondió: “No, que, al arrancar la cizaña, podríais arrancar también el trigo. Dejadlos crecer juntos hasta la siega y, cuando llegue la siega, diré a los segadores: 'Arrancad primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo almacenadlo en mi granero'”». Les propuso esta otra parábola: «El reino de los cielos se parece a un grano de mostaza que uno siembra en su huerta; aunque es la más pequeña de las semillas, cuando crece es más alta que las hortalizas; se hace un arbusto más alto que las hortalizas, y vienen los pájaros a anidar en sus ramas». Les dijo otra parábola: «El reino de los cielos se parece a la levadura; una mujer la amasa con tres medidas de harina, y basta para que todo fermente». Jesús expuso todo esto a la gente en parábolas y sin parábolas no les exponía nada. Así se cumplió el oráculo del profeta: «Abriré mi boca diciendo parábolas, anunciaré lo secreto desde la fundación del mundo». Luego dejó a la gente y se fue a casa. Los discípulos se le acercaron a decirle: «Acláranos la parábola de la cizaña en el campo». Él les contestó: «El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los ciudadanos del reino; la cizaña son los partidarios del Maligno; el enemigo que la siembra es el diablo; la cosecha es el fin del tiempo, y los segadores los ángeles. Lo mismo que se arranca la cizaña y se quema, así será al fin del tiempo: el Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y arrancarán de su reino a todos los corruptores y malvados y los arrojarán al horno encendido; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga».&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:0cm;margin-right:14.15pt;margin-bottom: 0cm;margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:14.2pt; line-height:normal"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:11.0pt; mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:0cm;margin-right:14.15pt;margin-bottom: 0cm;margin-left:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-indent:14.2pt; line-height:normal"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:11.0pt; mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Comentario:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;Este 17 de julio celebramos el 16º Domingo del Tiempo Ordinario y leemos Mateo 13, 24-43, la parábola de la cizaña, su explicación, la del grano de mostaza y la levadura. Ya sabes el que ha sembrado y otra persona le siembra también cizaña y tiene que esperar para que se distinga y luego quemarla; la de la mostaza que a pesar de tener una semilla muy pequeña, luego crece un gran árbol; y la de la levadura que no se nota pero hace su trabajo. Y todo esto, lo compara con el Reino de los Cielos. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;Parece paradójico que la Iglesia nos ofrezca este texto y el de la semana pasada (la parábola del sembrador) al final del curso, cuando casi todos los solemos utilizar a principio de curso para motivar el trabajo de la gente. Pero, claro… la Iglesia nos los ofrece cuando llega el tiempo del trabajo en el campo, cuando llega el tiempo de recoger el fruto del trabajo. Y lo que nos está diciendo es esto, que por poco que parezca que hemos hecho en la consecución del Reino, los resultados no se suelen percibir inmediatamente. Que, a lo mejor, un poquito de esfuerzo puede obtener un resultado enorme. Pero que vamos a tener que convivir con personas que no desean implantar el Reino, con gente que trabaje para lo contrario que nosotros, sean o no conscientes de ello, y esto a nosotros que nos podemos considerar buena semilla no tiene porqué preocuparnos, nuestro trabajo, nuestro esfuerzo tiene que ser el mismo independientemente de lo que suceda a nuestro rededor, independientemente de que lo que crezca a nuestro lado sea o no cizaña, porque aún no somos capaces de identificarla y porque no nos corresponde a nosotros el juzgar eso. Nuestro trabajo se notará cuando se note, igual que no debemos compararnos, no debemos esperar resultados. Alguna vez se nos concederá verlo, o no, pero esto es un regalo que no podemos esperar, sólo pedir. El cristiano no &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;debe esperar resultados, no puede compararse con otros. Esas cosas dependen de Dios. ¿No estaré pretendiendo controlarlas yo?&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-1404042976980848158?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/1404042976980848158/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=1404042976980848158&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/1404042976980848158'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/1404042976980848158'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2011/07/16-domingo-del-tiempo-ordinario.html' title='16º Domingo del Tiempo Ordinario'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-6586505452154694468</id><published>2011-07-09T10:09:00.002+02:00</published><updated>2011-07-09T10:13:35.036+02:00</updated><title type='text'>15º Domingo del Tiempo Ordinario</title><content type='html'>&lt;i&gt;&lt;b&gt;Texto: Mt 13, 1-23&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt; mso-bidi-font-size:10.0pt;mso-ansi-language:ES"&gt;&lt;i&gt;Aquel día, salió Jesús de casa y se sentó junto al lago. Y acudió a él tanta gente que tuvo que subirse a una barca; se sentó, y la gente se quedó de pie en la orilla. Les habló mucho rato en parábolas: «Salió el sembrador a sembrar. Al sembrar, un poco cayó al borde del camino; vinieron los pájaros y se lo comieron. Otro poco cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra, y, como la tierra no era profunda, brotó en seguida; pero, en cuanto salió el sol, se abrasó y por falta de raíz se secó. Otro poco cayó entre zarzas, que crecieron y lo ahogaron. El resto cayó en tierra buena y dio grano: unos, ciento; otros, sesenta; otros, treinta. El que tenga oídos que oiga». Se le acercaron los discípulos y le preguntaron: «¿Por qué les hablas en parábolas?» Él les contestó: «A vosotros se os ha concedido conocer los secretos del reino de los cielos y a ellos no. Porque al que tiene se le dará y tendrá de sobra, y al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene. Por eso les hablo en parábolas, porque miran sin ver y escuchan sin oír ni entender. Así se cumplirá en ellos la profecía de Isaías: “Oiréis con los oídos sin entender; miraréis con los ojos sin ver; porque está embotado el corazón de este pueblo, son duros de oído, han cerrado los ojos; para no ver con los ojos, ni oír con los oídos, ni entender con el corazón, ni convertirse para que yo los cure”. ¡Dichosos vuestros ojos, porque ven, y vuestros oídos, porque oyen! Os aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis vosotros y no lo vieron, y oír lo que oís y no lo oyeron. Vosotros oíd lo que significa la parábola del sembrador: Si uno escucha la palabra del reino sin entenderla, viene el Maligno y roba lo sembrado en su corazón. Esto significa lo sembrado al borde del camino. Lo sembrado en terreno pedregoso significa el que la escucha y la acepta enseguida con alegría; pero no tiene raíces, es inconstante, y, en cuanto viene una dificultad o persecución por la palabra, sucumbe. Lo sembrado entre zarzas significa el que escucha la palabra; pero los afanes de la vida y la seducción de las riquezas la ahogan y se queda estéril. Lo sembrado en tierra buena significa el que escucha la palabra y la entiende; ése dará fruto y producirá ciento o sesenta o treinta por uno».&lt;/i&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Comentario:&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Este 10 de julio celebramos el 15º Domingo del Tiempo Ordinario y leemos Mateo 13, 1-23.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Nos encontramos en esta ocasión con una parábola, la del sembrador&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt; &lt;/span&gt;que salió a sembrar y la simiente cayó al borde del camino, en terreno pedregoso, entre zarzas y en tierra buena, luego explica a los discípulos porqué enseña con parábolas y, por último, explica la parábola del sembrador.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Resulta llamativo, que Jesús habló mucho rato en parábolas, pero sólo nos han llegado algunas, ¡sería precioso poder disponer de todas ellas! &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;El texto es muy largo y está lleno de matices, uno me ha sorprendido especialmente: como siempre jugamos con las traducciones de los textos, y en este caso, la traducción es traición, cuando el evangelio dice al que tiene se le dará y al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene, ese “tener” no significa posesión, sino producción, así el texto adquiere un significado totalmente distinto al que estamos acostumbrados y está más en consonancia con la parábola, cuanto más produces más puedes producir. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;El propio Jesús se encarga de decirnos que la semilla es la palabra del Reino y que en cada uno de nosotros puede o no fructificar, dependiendo de nuestra disposición hacia ella. Pero el reino es una realidad que ya está presente entre nosotros, ya se ha sembrado, ahora depende de nosotros el que fructifique o no. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;¿Qué haces tú por que fructifique? ¿Cómo te preparas para recibir esa palabra, para llevarla a tu vida? Sólo si esa semilla da fruto en tu corazón construyes el Reino de los cielos, sólo así lo haces presente para quienes te rodean, sólo así eres discípulo de Jesús, sólo así formas parte de su cuerpo místico.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-6586505452154694468?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/6586505452154694468/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=6586505452154694468&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/6586505452154694468'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/6586505452154694468'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2011/07/15-domingo-del-tiempo-ordinario.html' title='15º Domingo del Tiempo Ordinario'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-1612732070055077195</id><published>2011-06-30T13:10:00.000+02:00</published><updated>2011-06-30T13:11:44.165+02:00</updated><title type='text'>14º Domingo del Tiempo Ordinario</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Texto: Mt 11,25-30&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;En aquel tiempo, exclamó Jesús: «Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt; &lt;/b&gt;conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquél a quien el Hijo se lo quiera revelar. Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Comentario:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;Este 3 de julio celebramos el 14º Domingo del Tiempo Ordinario y se nos propone el texto de Mateo 11, 25-30, donde se nos recoge una oración de Jesús, una bendición de Jesús a Dios por una paradoja, que los sabios no saben y los sencillos, sí. Que para adherirse a Dios hay que pasar por él, por el Hijo. Que debemos cargar con su yugo, con sus normas, que son más ligeras que las que teníamos antes y así podremos enfrentarnos a la realidad.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;La realidad es que lo que Jesús nos plantea es una crítica a la arrogancia en la que vivimos. Los sabios y entendidos nos han propuesto un yugo pesado, una serie de normas que nos sirven para guiarnos en nuestras vidas, pero Jesús nos da una serie de máximas mucho más efectivas y livianas. Lo que Jesús nos propone es imponer la ley del amor, en la que se resumen la mayoría de las nomas que imponían los sabios, el verdadero por qué que tienen detrás es, precisamente ése. Creo que con un ejemplo lo entenderemos mejor: “los mandamientos de la Santa Madre Iglesia nos impone oír misa entera todos los domingos y fiestas de guardar”. El verdadero sentido de la norma está en que cuando quiero a alguien siento la necesidad de juntarme con Él, de pasar tiempo con Él, y se me impone un mínimo en esa relación. Pero ese mínimo quedará superando conforme avance en la relación. El fundamento es el mismo que el propio Jesús desechó cuando dijo que no estaba hecho el hombre para el sábado sino el sábado para el hombre. ¿Tiene sentido imponer una estancia en un lugar cuando no se quiere estar? Exactamente el mismo que imponer una inactividad para dedicarse a Dios. Jesús nos enseña a superar esto. Las normas nos sirven durante un período de nuestras vidas, llega un momento en que, como Israel, maduramos y ya no nos sirven, se nos quedan pequeñas; y debemos saber adaptarlas, saber cuál es la razón que tiene esa norma, su finalidad para poder adaptarla a nuestra nueva situación. Llegará un momento en que no me resulte suficiente oír misa, tendré que vivirla, y no sólo los domingos y fiestas. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;¿Has descubierto el por qué que subyace en las normas? ¿Aún te valen esas normas? ¿Eres capaz de adaptarlas respetando su espíritu?&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-1612732070055077195?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/1612732070055077195/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=1612732070055077195&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/1612732070055077195'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/1612732070055077195'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2011/06/14-domingo-del-tiempo-ordinario.html' title='14º Domingo del Tiempo Ordinario'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-726651033036347809</id><published>2011-06-23T12:10:00.001+02:00</published><updated>2011-06-23T12:10:46.236+02:00</updated><title type='text'>Corpus Chisti</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Texto: Jn 6, 51-59&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: «Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo». Disputaban los judíos entre sí: «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?» Entonces Jesús les dijo: «Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del Hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida, y mi sangre verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. El Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que me come vivirá por mí. Este es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre»&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Comentario:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;Este 26 de junio celebramos el Corpus y la liturgia nos ofrece el texto de Juan 6, 51-59. El evangelista nos recuerda la esencia de Cristo-Jesús, ser alimento, vivir para darnos vida. Evidentemente, estos versículos son de los que nos repulsan a la razón. Como dice la propia perícopa en boca de los judíos, ¿cómo vamos a comer la carne de nadie? Pero la participación en el cuerpo y la sangre de Jesús es el requisito para formar un solo ser con Él y, a través de Él, participar en la vida del Padre. Por último, el texto hace una referencia al alimento del Antiguo Testamento que queda superado por el cuerpo y la sangre de Jesús. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;El participar de ese cuerpo y sangre nos convierte en hermanos, en hermanos que comparten. La comunión significa esto, compartir con los que tenemos alrededor. Hoy celebramos el día del amor fraterno. El compartir este cuerpo y sangre, el participar de esa comunión debe ser signo de la fraternidad, del sentirnos hermanos, pero incluso más allá de lo material. Qué duda cabe que compartir lo material es importante, pero más importante aún es compartir lo inmaterial, los sentimientos, las experiencias, el amor… el amor es el sentimiento que hace que nos sintamos bien con alguien. Una amiga mía me decía ayer que hay diferentes clases de amor, y que uno no quita al otro, cada uno es distinto, pero todos tienen en común el ser amores: amor a un amigo, amor a la pareja, amor a los hijos… Si recordáis &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;El nombre de la rosa,&lt;/i&gt; es uno de los comentarios que hace fray Guillermo. Y creo que tienen razón, pero uno de esos amores es el amor fraternal, que va más allá de compartir bienes, (¡qué triste resultaría, qué insulsa y qué vacía estaría la vida sin amor!) sólo compartir bienes no es amar. Como dice san Pablo: &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;ya podría dar todo lo que tengo, si no tengo amor, de nada me sirve… &lt;/i&gt;(cfr. 1Cor 13).&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;Los hay a quienes se no llena la boca diciendo que damos, que compartimos, que… pero que en realidad, ¿amamos? El amor al prójimo es el amor al próximo. Es fácil decir que se ama a quienes no se conoce y rechazar a quienes tienes al lado. ¿Y tú…?&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-726651033036347809?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/726651033036347809/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=726651033036347809&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/726651033036347809'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/726651033036347809'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2011/06/corpus-chisti.html' title='Corpus Chisti'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-6154872158991280810</id><published>2011-06-18T15:05:00.000+02:00</published><updated>2011-06-18T15:10:18.935+02:00</updated><title type='text'>Santísima Trinidad</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Texto: Jn 3, 16-18&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna. Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. El que cree en él no será juzgado; el que no cree, ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Comentario:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;Este 19 de junio celebramos la solemnidad de la Santísima Trinidad y leemos Juan 3, vv.16-18.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;Nos encontramos en el contexto de la conversación que mantiene Jesús con Nicodemo en ella se hace referencia a varios temas como la necesidad de volver a nacer para poder entrar en el Reino de Dios, el paralelismo que se establece entre la muerte en la cruz de Jesús y el pasaje de la serpiente de bronce cuando el pueblo de Israel peregrinaba por el desierto…&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;Pero el núcleo de toda esa conversación es la creencia en la persona de Jesús y su misión, el para qué vino al mundo. En este punto es donde se enlaza el texto de hoy. En el paralelismo con la serpiente de bronce, la cruz de Jesús habrá de elevarse para que todo el que la mire y crea en&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;él se salve, para que sea fuente de vida. Esta cruz es la máxima manifestación posible del amor de Dios a los hombres y es su única razón de ser, manifestar ese amor y darnos la vida eterna, la salvación. Pero Juan se encarga de decirnos que también existe la condenación, pero la condenación es un acto libre del hombre. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;El evangelio nos acerca a la realidad de la fiesta de hoy. La cuestión que se nos plantea en él es que debemos descubrir al Dios-Padre inaccesible e inabarcable en la accesibilidad histórica de Cristo-Jesús, que llega hasta nuestros días gracias a la acción de ese amor manifestado en la cruz, gracias a la acción del Espíritu. Se reúnen así las tres personas de nuestro Dios en este texto y nos acerca a la forma de relacionarse que tienen. Sólo podremos llegar al Padre por el Hijo, por la acción del Espíritu que es Amor, con mayúsculas. El amor es la única medida en que podemos contrastar nuestra relación con Dios. ¿Cuánto de amor puedes dar, cuánto puedes recibir?&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-6154872158991280810?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/6154872158991280810/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=6154872158991280810&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/6154872158991280810'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/6154872158991280810'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2011/06/santisima-trinidad.html' title='Santísima Trinidad'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-1950334994323799076</id><published>2011-06-11T13:31:00.001+02:00</published><updated>2011-06-11T13:31:35.773+02:00</updated><title type='text'>Pentecostés</title><content type='html'>&lt;h1&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Texto: &lt;span style="text-transform:uppercase"&gt;J&lt;/span&gt;n 20, 19‑23&lt;span style="text-transform:uppercase"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h1&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-right:14.15pt;text-align:justify"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt"&gt;Al anochecer de aquel día, el día primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: «Paz a vosotros». Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo». Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-right:14.15pt;text-align:justify"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-right:14.15pt;text-align:justify"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size: 10.0pt"&gt;Comentario: &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-right:14.15pt;text-align:justify;tab-stops: 234.75pt"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt"&gt;Este 12 de junio celebramos Pentecostés, el texto ya nos tiene que sonar. El texto recoge una de las primeras apariciones del Resucitado a los apóstoles, aún con la ausencia de Tomás. Jesús les muestra su personalidad, su verdadera esencia, les regala la paz (por dos veces), les envía y exhala sobre ellos el Espíritu Santo. Jesús cumple así su promesa, no nos deja solos, nos deja el Espíritu para que nos acompañe en el caminar hasta el nuevo encuentro con Cristo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-right:14.15pt;text-align:justify;tab-stops: 234.75pt"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt"&gt;Juan recoge en este texto lo acontecido en el día de Pentecostés cuando Jesús se aparece para conceder el don del Espíritu a los Apóstoles.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-right:14.15pt;text-align:justify;tab-stops: 234.75pt"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt"&gt;La sensación que queda después de leer este Evangelio es que Jesús se va al Padre y no quiere dejarnos solos. Quienes hemos perdido a algún ser querido tenemos claro que cuando se muere ya no vamos a gozar más de la presencia de esa persona, no vamos a discutir más con ella, no vamos a compartir a hacer esas cosas que hacíamos juntos… pero sin embargo nos encontramos con una presencia distinta de esa persona en nuestras vidas, nos descubrimos haciendo gestos, diciendo frases… que oíamos a esas personas que queríamos, que fueron significativas en nuestras vidas. Creo que el texto viene a contarnos esto. Jesús se ha ido, pero algo suyo queda entre los que le siguieron, ellos se dieron cuenta que Jesús les había dejado lo que ellos llamaron su Espíritu, su presencia, una permanencia entre ellos. Ese Espíritu es el que les anima a hacer lo que ellos sienten que deben hacer. El texto empieza diciendo que los discípulos tenían miedo, y la presencia del Espíritu consigue que se olviden de ese miedo para realizar la tarea que les encomendó la semana pasada: id a todo el mundo y anunciad&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;y bautizad… &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-right:14.15pt;text-align:justify;tab-stops: 234.75pt"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt"&gt;¿Sientes que el Espíritu de Jesús&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;anima tu vida? ¿Jesús ha sido significativo en tu vida, para que hayas podido sentir su presencia en tu vida?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-1950334994323799076?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/1950334994323799076/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=1950334994323799076&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/1950334994323799076'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/1950334994323799076'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2011/06/pentecostes.html' title='Pentecostés'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-7174700134028737558</id><published>2011-06-03T17:29:00.001+02:00</published><updated>2011-06-03T17:29:51.835+02:00</updated><title type='text'>Ascensión del Señor</title><content type='html'>&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt; 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Al verlo, ellos se postraron, pero algunos vacilaban. Acercándose a ellos, Jesús les dijo: «Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra. Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo lo que os he manda­do. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo».&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;Comentario: &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;Este 4 de junio celebramos la Ascensión del Señor y leemos el episodio en el Evangelio de Mateo, son sus cuatro de sus últimos versículos. &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;En él, los once vuelven al principio, a donde todo empezó, para volver a empezar para que desde donde Jesús empezó, ellos comenzar y continuar también su tarea, donde Él no llego, al resto de pueblos. El evangelista nos describe la situación psicoafectiva de los once: cierta incertidumbre, entre el reconocimiento y la duda. Y volvemos a los temas de las semanas precedentes, que como dice “&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;el sacramento de la colilla”&lt;/i&gt; de Boff, Jesús no se va, Dios no se lo lleva, lo mete más en nuestras vidas.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;Los apóstoles continúan la misión de Jesús volviendo al principio, retomando las enseñanzas de Jesús, que eso es lo que nos quiere decir Mateo cuando menciona el monte que Jesús les había indicado. Jesús está presente en medio de nosotros resucitado cuando en nuestras vidas actuamos siguiendo los principios que Él nos dio en el monte de las Bienaventuranzas, en el Sermón de la Montaña. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;La misión que nos encomienda Jesús es esta misma, bautizar y enseñar, y no enseñar lo que nosotros creemos, no moralina barata, no un adoctrinamiento sin sentido; sino su Palabra, su Vida. El resto no es más que voluntarismo, altruismo o ideología. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;Habrá quienes digan: “eso… a bautizar” y pretendan imponer la fe a los demás. La fe es un regalo, no todo el mundo lo recibe. Jesús nunca impuso su mensaje, lo propuso. Esa es nuestra única tarea proponer y bautizar a quienes acepten el mensaje de Jesús, no el nuestro, sino el del Maestro. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;¿Cómo llevamos a cabo esa misión, fundamentados en voluntarismo o en ideología? ¿Imponemos o proponemos? &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-7174700134028737558?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/7174700134028737558/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=7174700134028737558&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/7174700134028737558'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/7174700134028737558'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2011/06/ascension-del-senor.html' title='Ascensión del Señor'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-940874626301592799</id><published>2011-05-27T11:27:00.000+02:00</published><updated>2011-05-27T11:28:25.476+02:00</updated><title type='text'>6º Domingo de Pascua</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="text-indent:0cm"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES"&gt;Texto:&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;Jn 14, 15-21&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:0cm;mso-mirror-indents: yes"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size: 12.0pt;mso-bidi-font-size:11.0pt"&gt;En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si me amáis, guardaréis mis mandamientos. Yo le pediré al Padre que os dé otro defensor, que este siempre con vosotros, el Espíritu de la verdad. El mundo no puede recibirlo, porque no lo ve ni lo conoce; vosotros, en cambio, lo conocéis, porque vive con vosotros y está con vosotros. No os dejaré desamparados, volveré. Dentro de poco el mundo no me verá, pero vosotros me veréis y viviréis, porque yo sigo viviendo. Entonces sabréis que yo estoy con mi Padre, y vosotros conmigo y yo con vosotros. El que acepta mis mandamientos y los guarda, ése me ama; al que me ama lo amará mi Padre, y yo también lo amaré y me revelaré a él».&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent:0cm"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent:0cm"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES"&gt;Comentario: &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES"&gt;Este domingo, 29 de mayo, celebramos el 6º Domingo de Pascua y se nos ofrece el texto de Juan 14, 15-21. Siempre que vuelve a mis manos este pasaje, no puedo evitar acordarme del chiste… después de este texto, uno de los discípulos le dijo a Jesús: Maestro, me encantas por lo bien que te explicas. Claro que el texto puede parecernos enrevesado; me voy… pero no os dejo, la contraposición entre el mundo y nosotros… el que me ama tiene que hacer lo que mando… conceptos que parecen antitéticos, incluso contrarios. Y si leemos con detenimiento nos damos cuenta que el texto es contínuación del de la semana pasada: sigue el mensaje tranquilizador, no estamos solos, sabemos hacia dónde vamos y sabemos cúal es el camino… no estamos perdidos. El evangelio de Juan recoge en estos textos el testamento vital de Jesús, de hecho me ha sonado al testamento de Luisjo, quien estubo haciendo este comentario muchos años. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES"&gt;Pero el gran protagonista de este Evangelio es posiblemente el que ha pasado más desapercibido, ese Defensor, que nos ayudará a comprender el sinsentido de la muerte de Jesús, que nos hace presente a Jesús y con Él al Padre. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES"&gt;Por encima de todo queda una cosa, el AMOR. El que me ama, hace lo que digo. No porque se lo imponga, no por respeto o por miedo, sino porque el que ama quiere satisfacer al amado, quiere complacerlo, por eso hace las cosas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES"&gt;En alguna ocasión ya os comenté que un amigo mío, especialista en san Juan, decía que en el lenguaje joánico, Jesús es el amado; el Padre, el amante; y el Defensor, el amor. Desde esta perspectiva el texto cobra una nueva luz. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;span style="font-size:11.0pt;font-family:&amp;quot;Calibri&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;mso-fareast-font-family: Calibri;mso-bidi-font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language: EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;mso-no-proof:yes"&gt;¿Qué motivaciones tienes para guardar los mandamientos? ¿el amor o el temor? ¿el deseo de satisfacer al otro o satisfacer mis necesidades?&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-940874626301592799?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/940874626301592799/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=940874626301592799&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/940874626301592799'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/940874626301592799'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2011/05/6-domingo-de-pascua.html' title='6º Domingo de Pascua'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-1921354955320777288</id><published>2011-05-19T08:38:00.001+02:00</published><updated>2011-05-19T08:38:38.225+02:00</updated><title type='text'>5º Domingo de Pascua</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="text-indent:0cm"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES"&gt;Texto: Jn 14, 1-12 &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size: 11.0pt;mso-ansi-language:ES"&gt;En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Que no tiemble vuestro corazón; creed en Dios y creed también en mi. En la casa de mi Padre hay muchas estancias; si no fuera así, ¿os habría dicho que voy a prepararos sitio? Cuando vaya y os prepare sitio, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino». Tomás le dice: «Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?» Jesús le responde: «Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí. Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto». Felipe le dice: «Señor, muéstranos al Padre y nos basta». Jesús le replica: «Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: “Muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mi? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, él mismo hace sus obras. Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre en mí. Si no, creed a las obras. Os lo aseguro: el que cree en mí también él hará las obras que yo hago, y aún mayores. Porque yo me voy al Padre».&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent:0cm"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent:0cm"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES"&gt;Comentario: &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES"&gt;Este 22 de mayo celebramos el 5º domingo de Pascua y la liturgia nos ofrece el texto de Juan 14, 1-12. Como es habitual, el lenguaje de Juan puede parecernos enrevesado. Si la semana pasada el Evangelio se dirigía a los judíos, esta semana se dirige a los apóstoles, si entonces nos hablaba de cómo llegar a la salvación, ahora nos dice cómo llegar al Padre y a Él… la temática es la misma, sólo a través de Jesús podemos alcanzar al Padre.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES"&gt;Prima el mensaje de tranquilidad, con Jesús podemos ir al Padre. La muerte no es el final de la vida, es simplemente el paso a otra realidad, a la del Padre. Jesús reconoce que es el Padre y no Él quien lleva a cabo las obras, y Jesús nos revela “la Verdad”, Él es sólo “el Camino”. Él hace ese camino con nosotros. Él es el cauce por el que la Vida de Dios llega a los hombres. Él es “la Verdad”, Él nos comunica el verdadero rostro de Dios, un Dios Padre-Madre cercano, preocupado por sus hijos, a quienes no ha abandonado a su suerte. Él es “la Vida”, la verdadera vida en el Padre, el único que puede abrirnos la puerta del aprisco para vivir en plenitud.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES"&gt;Una segunda idea destaca. He visto varias versiones de la vida de Juan XXIII y siempre me ha sorprendido un aspecto que destaca en todas ellas, como en el Evangelio de hoy el Papa Bueno no impone, propone y espera, pide lo que podría exigir. El ejemplo lo tomó de Jesús. Jesús pide, propone: “creedme”. ¿Pero sabéis qué? Pocos deben hacerlo. Porque lo que nos propone es que si creemos en Él podremos hacer las mismas obras que Él, y aún mayores. O eso, o no sabemos reconocer esas obras como portentos. Sinceramente, creo que la opción es la segunda. Creemos, pero no sabemos reconocer las obras que hacemos, mejor dicho, que Dios hace por medio nuestro, nos creemos que son fruto de nuestro esfuezo o nuestro saber hacer.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES"&gt;Si nos creemos unidos a Jesús, si nos llamamos seguidores suyos ¿Realmente somos para quienes nos rodean Camino al Padre, la Verdad del Padre, la Vida del Padre?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-1921354955320777288?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/1921354955320777288/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=1921354955320777288&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/1921354955320777288'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/1921354955320777288'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2011/05/5-domingo-de-pascua.html' title='5º Domingo de Pascua'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-7583217793345778185</id><published>2011-05-14T13:25:00.001+02:00</published><updated>2011-05-14T13:31:24.932+02:00</updated><title type='text'>4º Domingo de Pascua</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES"&gt;Texto: Jn 10, 1-10&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;En aquel tiempo, dijo Jesús: «Os aseguro que el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ése es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A éste le abre el guarda, y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuándo ha sacado todas las suyas, camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz; a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños». Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús: «Os aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon. Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos. El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estrago; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante».&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Comentario:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES"&gt;Este 15 de mayo celebramos el cuarto domingo de pascua y, como es habitual en este día del ciclo A, leemos Juan 10, v. 1-10.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES"&gt;El texto es ese en el que Jesús tras una controversia con los fariseos les acusa de ser ciegos y creerse que ven, por lo que su pecado persiste. Tras ello, Jesús les propone la parábola que se recoge en el texto de este domingo, en el cual Jesús se identifica con el buen pastor que cuida de las ovejas que se diferencia del ladrón que quiere robar las ovejas, también se identifica con la puerta por la que tienen que pasar el rebaño. Y nos explica que Él es el camino que hay que recorrer para salvarnos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES"&gt;En su contexto, este evangelio nos está poniendo las bases para construir nuestra relación con Dios. Para relacionarnos con Dios necesitamos de mediaciones. Para los fariseos a los que Jesús se dirige esa mediación es la Ley, para nosotros es Jesús y su mensaje. A la luz de la resurrección este mensaje, la figura de Jesús mismo nos supone un ejemplo de entrega y de amor incondicional que los cristianos tenemos la certeza de que es el auténtico camino hacia Dios.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES"&gt;Mientras que la ley ataba al pueblo judío, le atenazaba, le oprimía… el amor que nos propone Jesús nos da libertad y nos permite crear, ser originales, auténticos…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES"&gt;Por desgracia, incluso entre quienes comparten nuestra fe, nos encontramos con algunos que siguen pensando que el camino es la norma, cumplir una serie de preceptos, cuando fue el propio Jesús quien nos enseñó que la única norma que tenemos amar, y eso no se puede medir. Brota del corazón, no de la cabeza.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES"&gt;¿Dónde fundamentas tu relación con Dios, en el corazón o en la cabeza? ¿Quiero comprender o sólo amar? &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-7583217793345778185?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/7583217793345778185/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=7583217793345778185&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/7583217793345778185'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/7583217793345778185'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2011/05/4-domingo-de-pascua.html' title='4º Domingo de Pascua'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-8258902998406619435</id><published>2011-05-07T18:24:00.002+02:00</published><updated>2011-05-07T18:25:50.550+02:00</updated><title type='text'>3 er. Domingo de Pascua</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="text-indent:0cm"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES"&gt;Texto: Lc 24, 13-35&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size: 11.0pt;mso-ansi-language:ES"&gt;Dos discípulos de Jesús iban andando aquel mismo día, el primero de la semana, a una aldea llamada Emaús, distante unas dos leguas de Jerusalén; iban comentando todo lo que había sucedido. Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo. Él les dijo: «¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino?» Ellos se detuvieron preocupados. Y uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le replicó: «¿Eres tú el único forastero en Jerusalén, que no sabes lo que ha pasado allí estos días?» Él les preguntó: «¿Qué?» Ellos le contestaron: «Lo de Jesús, el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo; cómo lo entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él fuera el futuro liberador de Israel. Y ya ves: hace dos días que sucedió esto. Es verdad que algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado, pues fueron muy de mañana al sepulcro, no encontraron su cuerpo, e incluso vinieron diciendo que habían visto una aparición de ángeles, que les habían dicho que estaba vivo. Algunos de los nuestros fueron también al sepulcro y lo encontraron como habían dicho las mujeres; pero a él no le vieron». Entonces Jesús les dijo: «¡Qué necios y torpes sois para creer lo que anunciaron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto para entrar en su gloria?» Y, comenzando por Moisés y siguiendo por los profetas, les explicó lo que se refería a él en toda la Escritura. Ya cerca de la aldea donde iban, él hizo ademán de seguir adelante; pero ellos le apremiaron, diciendo: «Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de caída». Y entró para quedarse con ellos. Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero él desapareció. Ellos comentaron: «¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?» Y, levantándose al momento, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, que estaban diciendo: «Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón». Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent:0cm"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;text-indent: 0cm; "&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES"&gt;Comentario:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;text-indent: 0cm; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Este 7 de mayo celebramos el tercer domingo de pascua y leemos la aparición de Jesús a sus discípulos en el camino de Emaús en Lucas 24, 13-35.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;text-indent: 0cm; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;El texto nos narra cómo cuando iban dos discípulos camino de Emaús se les une un tercer viajero que les pregunta de qué hablaban, ellos le cuentan lo que había sucedido con Jesús y el viajero comienza a explicarles el motivo de lo acaecido recurriendo a las Escrituras. Al llegar a Emaús los discípulos le invitan a cenar con ellos, y cuando bendice y parte el pan, los discípulos reconocen en ese viajero a Jesús. Los discípulos vuelven a Jerusalén para comunicar lo sucedido. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;text-indent: 0cm; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Dos grandes momentos centran este Evangelio: la explicación de las Escrituras en el camino y la partición del pan en Emaús. Escritura y Eucaristía concentran la esencia de este relato.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;text-indent: 0cm; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;El objetivo del texto no es tanto escribir un relato de aparición del Resucitado cuanto darnos unas pautas para saber cómo descubrir a Cristo Jesús resucitado. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;text-indent: 0cm; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;En esos discípulos que van de camino podemos vernos reflejados todos y cada uno de quienes intentamos, unos mejor que otros, seguir el camino de Jesús, encontrarnos con Él, comprenderle…&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;text-indent: 0cm; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;El Evangelio nos ayuda a comprender que por mucho que nos parezca que no, que por mucho que dudemos de la resurrección, de la presencia de Jesús entre nosotros; Él está ahí, Él habita entre nosotros, camina con nosotros aunque no lo reconozcamos. Y por último la enseñanza que nos transmite para nuestro crecimiento personal, a Jesús lo podremos identificar a través de dos medios: la Escritura y la Eucaristía.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;text-indent: 0cm; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;En nuestra experiencia personal hay cientos de veces que decimos haber encontrado a Jesús en una Eucaristía, en un pasaje bíblico… pero ¿nuestra reacción es la misma que la que tuvieron los discípulos de Emaús? ¿Salir corriendo para comunicar la experiencia a los demás o nos quedamos impasibles?&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-8258902998406619435?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/8258902998406619435/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=8258902998406619435&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/8258902998406619435'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/8258902998406619435'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2011/05/3-er-domingo-de-pascua.html' title='3 er. Domingo de Pascua'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-7086441454173730405</id><published>2011-04-28T12:06:00.000+02:00</published><updated>2011-04-28T12:07:19.376+02:00</updated><title type='text'>2º Domingo de Pascua</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES"&gt;Texto: Jn 20, 19-31&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:11.0pt;mso-ansi-language: ES"&gt;Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: «Paz a vosotros». Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo». Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos». Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor». Pero él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo». A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: «Paz a vosotros». Luego dijo a Tomás: «Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente». Contestó Tomás: «¡Señor mío y Dios mío!» Jesús le dijo: «¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto». Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Éstos se han escrito para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES"&gt;Comentario:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES"&gt;Este 1º de mayo celebramos el 2º Domingo de Pascua y la liturgia nos ofrece el texto de Juan 20, 19-31, que recoge el momento en el que Jesús se aparece a los discípulos sin que esté Tomás y, luego, a la semana siguiente se vuelve a aparecer para que Tomás crea, es un fragmento que podríamos utilizar &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;también para Pentecostés, porque Jesús les deja su Espíritu. Pero si algo destaca de este Evangelio, además de la incredulidad de Tomás, es la Paz. Por dos ocasiones Jesús les intenta transmitir a esos discípulos su Paz. Una paz que va más allá de la paz psicológica de estar a gusto, de no tener conflictos, esa Paz que en alguna ocasión hemos podido llegar a intuir es esa fuerza que da el saberse libre para actuar. Creo que en ese momento los discípulos caen en la cuenta de que como Jesús ha resucitado, también ellos pueden hacerlo, eso les da la libertad para anunciar el mensaje que Jesús les ha encomendado, para llevar a cabo su tarea. A esa paz se refiere el texto, a la que me permite dar testimonio de la Resurrección, reconocer a Jesús como el Señor de mi vida.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES"&gt;Y por otro lado está el tema de Tomás. Creo que todos somos Tomás. Todos, por lo menos yo necesito conocer para creer. En más de una ocasión, os he comentado que para entender la relación con Dios, debemos fijarnos en las relaciones humanas, concretamente en las que se dan en pareja. Pues bien, entre nosotros difícilmente podemos llegar a querer, a amar aquello que no conocemos. Pues con Dios nos pasa lo mismo, si no lo conocemos, si no llegamos a vislumbrarlo un poquito, difícilmente podremos llegar a amarlo. Amaremos otras cosas, otras imágnes falseadas de Dios, pero no a Dios. En este sentido somos todos Tomás. Como dice el propio Jesús: &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;“Dichosos los que crean sin haber visto”&lt;/i&gt; pero eso es un regalo del que no todos podemos disfrutar. La mayoría necesitamos conocer, sentir, experimentar… podemos pedir ese regalo, ese don, pues sí; pero mientras llega no podemos dejar de Confiar después de haber intuído lo que hay en esa unión con Dios.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES"&gt;¿Necesitas o no ver para creer? &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-7086441454173730405?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/7086441454173730405/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=7086441454173730405&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/7086441454173730405'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/7086441454173730405'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2011/04/2-domingo-de-pascua.html' title='2º Domingo de Pascua'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-3856543588580403787</id><published>2011-04-26T10:09:00.000+02:00</published><updated>2011-04-26T10:10:30.139+02:00</updated><title type='text'>Domingo de Pascua</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES"&gt;Texto: Jn 20,1-9&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-right:14.15pt;text-align:justify;text-indent: 14.2pt"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:11.0pt;mso-no-proof:no"&gt;El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro. Echó a correr y fue donde estaba Simón Pedro y el otro discípulo, a quien tanto quería Jesús, y les dijo: «Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto». Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos co­rrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; y, asomándose, vio las vendas en el sue­lo; pero no entró. Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio las vendas en el suelo y el sudario con que le habían cubierto la cabe­za, no por el suelo con las vendas, sino enrollado en un sitio aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado pri­mero al sepulcro; vio y creyó. Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura: que él había de resucitar de entre los muertos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES"&gt;Comentario: &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES"&gt;Este 24 de abril celebramos la Pascua de Resurrección. El texto, como siempre, Juan 20, versículos del 1 al 9.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES"&gt;En sí, nos narra cómo María Magdalena acude al sepulcro y al ver que estaba vacío piensa que han robado el cadáver, acude a avisar a Pedro y éste acude con otro discípulo, con el que nos podemos identificar (por eso el evangelista no le pone nombre), para ver lo sucedido y, entonces el discípulo entiende lo sucedido, entiende lo que Jesús dijo, entiende las Escrituras.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES"&gt;El evangelio nos pide un paso muy pequeño en la fe, sólo se nos constata el hecho del sepulcro vacío, el discípulo hace la lectura creyente del hecho al comprender lo que decían las Escrituras, que Jesús tenía que morir para Resucitar al tercer día. Todo lo contrario del texto del sábado por la noche, donde Mateo nos ha confrontado con el hecho de la Resurrección.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES"&gt;Podríamos centrar el comentario en muchos aspectos: que la primera persona que proclamó el Evangelio fuese una mujer, en la relectura de las Escrituras que se nos abre, en el hecho de que Pedro llegue más tarde o que viendo lo visto no lo comprenda, en la concepción dualista del hombre que este texto viene a destruir porque resucita el hombre entero, cuerpo y alma… Pero os propongo que nos fijemos en lo que el hecho de “creer” en la Resurrección supone en nuestra vida. El creer en Resurrección supone modificar nuestra forma de concebir el misterio de la vida y la muerte del hombre, la vida tiene un sentido, la esperanza; y la muerte también, la “Vida”. Nuestra existencia tiene un sentido nuevo a la luz de la Resurrección de Cristo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES"&gt;Un sentido liberador, que nos permite actuar pensando no en lo que nos pueda pasar en esta vida, sino que podemos hacer lo que debemos hacer ya que nuestro final no es la muerte, sino una vida en plenitud en la que, ahora, sólo podemos creer y vivir en consecuencia.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-3856543588580403787?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/3856543588580403787/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=3856543588580403787&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/3856543588580403787'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/3856543588580403787'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2011/04/domingo-de-pascua.html' title='Domingo de Pascua'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-2162593146042716114</id><published>2011-04-16T18:47:00.002+02:00</published><updated>2011-04-16T18:54:20.483+02:00</updated><title type='text'>Domingo de Ramos</title><content type='html'>&lt;i&gt;N. B.: En el Evangelio de hoy se lee la Pasión según san Mateo (Mt 26,14-27,66), el comentario lo centraremos en el texto evangélico de la Bendición de los Ramos.&lt;/i&gt;&lt;div&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;Texto: Mt 21, 1-11&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;i&gt;Cuando se acercaban a Jerusalén y llegaron a Betfagé, junto al monte de los Olivos, Jesús mandó dos discípulos, diciéndoles: «Id a la aldea de enfrente, encontraréis en seguida una borrica atada con su pollino, desatadlos y traédmelos. Si alguien os dice algo, contestadle que el Señor los necesita y los devolverá pronto». Esto ocurrió para que se cumpliese lo que dijo el profeta: «Decid a la hija de Sión: “Mira a tu rey, que viene a ti, humilde, montado en un asno, en un pollino, hijo de acémila”». Fueron los discípulos e hicieron lo que les había mandado Jesús: trajeron la borrica y el pollino, echaron encima sus mantos, y Jesús se montó. La multitud extendió sus mantos por el camino; algunos cortaban ramas de árboles y alfombraban la calzada. Y la gente que iba delante y detrás gritaba: «¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Hosanna en el cielo!» Al entrar en Jerusalén, toda la ciudad preguntaba alborotada: «¿Quién es éste?» La gente que venía con él decía: «Es Jesús, el Profeta de Nazaret de Galilea».&lt;/i&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Comentario:&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;Este 17 de abril celebramos el Domingo de Ramos y el texto propio de hoy es Mateo 21, 1-11.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;El texto nos presenta la Entrada de Jesús en Jerusalén, Mateo se esfuerza por que en este hecho se cumplan las profecías del Antiguo Testamento.&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;El día de hoy supone el pistoletazo de salida, el comienzo de la semana grande para todos los cristianos. En ella revivimos los hechos centrales de la muerte y Resurrección de la Palabra de Dios hecha carne en Jesús de Nazaret.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;La gente de la época estaba esperando a un liberador, a un mesías político. Pero Jesús hacía tiempo que había hecho su opción por un mesianismo pobre y humilde, que hacía intuir el final que se aproximaba. Los judíos acudían en masa para celebrar su fiesta de la liberación, en la que recordaban la que había sido hasta el momento la principal intervención de Dios en su favor. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;Pero lo realmente importante del texto es lo que supone para nosotros. Para nosotros hoy esta fiesta supone que Jesús, el Hijo de Dios, asume libremente, por amor, un destino que le llevará al Viernes Santo. Todo lo que había hecho y dicho hasta el momento le lleva a dos gestos que serán el motivo final de su arresto: la expulsión de los cambistas del templo y la parábola de los viñadores homicidas.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;El hecho es que Jesús acepta la voluntad del Padre, la asume como propia. &lt;/p&gt;  &lt;div&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;Seguro que a nosotros nos cuesta más descubrir esa voluntad del Padre, pero cuando la percibimos también nos resistimos a aceptarla, nos cuesta. ¿Por qué nos cuesta asumir como propia esa voluntad que nos ha demostrado tantas&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;veces que sólo busca nuestra felicidad, nuestro bien? &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-2162593146042716114?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/2162593146042716114/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=2162593146042716114&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/2162593146042716114'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/2162593146042716114'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2011/04/domingo-de-ramos.html' title='Domingo de Ramos'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-6413578319545096447</id><published>2011-04-07T23:10:00.000+02:00</published><updated>2011-04-07T23:11:01.694+02:00</updated><title type='text'>5º Domingo de Cuaresma</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal; "&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Texto:&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; font-family: 'Times New Roman', serif; text-transform: uppercase; "&gt; &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Jn 11,3‑7.17.20‑27.33b‑45&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;i&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal; "&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;En aquel tiempo, las hermanas de Lázaro mandaron recado a Jesús, diciendo: «Señor, tu amigo está enfermo». Jesús, al oírlo, dijo: «Esta enfermedad no acabará en la muerte, sino que servirá para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella». Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. Cuando se enteró de que estaba enfermo, se quedó todavía dos días en donde estaba. Sólo entonces dice a sus discípulos: «Vamos otra vez a Judea». Cuando Jesús llegó, Lázaro llevaba ya cuatro días enterrado. Cuando Marta se enteró de que llegaba Jesús, salió a su encuentro, mientras María se quedaba en casa. Y dijo Marta a Jesús: «Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá». Jesús le dijo: «Tu hermano resucitará». Marta respondió: «Sé que resucitará en la resurrección del último día». Jesús le dice: «Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?» Ella le contestó: «Sí, Señor: yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo». Jesús sollozó y, muy conmovido, preguntó: «¿Dónde lo habéis enterrado?» Le contestaron: «Señor, ven a verlo». Jesús se echó a llorar. Los judíos comentaban: «¡Cómo lo quería!» Pero algunos dijeron: «Y uno que le ha abierto los ojos a un ciego, ¿no podía haber impedido que muriera éste?» Jesús, sollozando de nuevo, llega al sepulcro. Era una cavidad cubierta con una losa. Dice Jesús: «Quitad la losa». Marta, la hermana del muerto, le dice: «Señor, ya huele mal, porque lleva cuatro días». Jesús le dice: «¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios?» Entonces quitaron la losa. Jesús, levantando los ojos a lo alto, dijo: «Padre, te doy gracias porque me has escuchado; yo sé que tú me escuchas siempre; pero lo digo por la gente que me rodea, para que crean que tú me has enviado». Y dicho esto, gritó con voz potente: «Lázaro, ven afuera». El muerto salió, los pies y las manos atados con vendas, y la cara envuelta en un sudario. Jesús les dijo: «Desatadlo y dejadlo andar». Y muchos judíos que habían venido a casa de María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en él.&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal; "&gt;&lt;span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal; "&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Comentario:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal; "&gt;Este 10 de abril celebramos el 5º Domingo de Cuaresma y leemos, en la versión larga del texto Jn 11,3-45, &lt;span&gt;&lt;/span&gt;la Resurrección de Lázaro. Es el séptimo signo que escribe Juan en su Evangelio, esto es el signo culminante. Pero a pesar de que la liturgia y la tradición nos hablen de resurrección, es más propio hablar de resucitación. &lt;span&gt;&lt;/span&gt;Como siempre, especialmente en Juan, los signos están en función de revelar la identidad de Cristo-Jesús. Un Jesús que, en este texto, revela sus dos naturalezas: la humana, llorando y la divina, resucitando a Lázaro.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal; "&gt;La experiencia de la muerte es crucial para todos nosotros, lo que ocurre después es un misterio, lo que cada uno de nosotros esperamos de la fe en la resurrección es distinto y las experiencias y sentimientos que genera en nosotros nos configuran la vida. Según afrontemos esta fe nuestra vida se vivirá en la plenitud que nos permite disfrutar el saber que lo esencial no acaba aquí, sino que continúa aunque no sepamos cómo. O, puede hacer que nuestra vida se vaya amargando conforme vamos contemplando la decrepitud de nuestro cuerpo. Sea como sea, el texto de hoy nos invita permanentemente a eso, a creer que nuestra realidad no se acaba en este cuerpo que con el paso de los años se va estropeando, va enfermando y acaba como Lázaro en el sepulcro. Si algo nos enseña nuestra fe es eso… que nuestra vida no acaba en el sepulcro que continúa más allá si creemos en Jesús como el enviado de Dios.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; "&gt;Esa es la Resurrección en la que creo, ese final maravilloso del que hablaba un amigo mío, ese encuentro personal con Dios, esa vida en él, en la Vida, con mayúscula.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; "&gt;¿Qué concepción de la resurrección tengo? ¿Cómo preparo mi corazón para vivir esta Semana Santa, para revivir la Resurrección con mayúsculas que experimentó Cristo?&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-6413578319545096447?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/6413578319545096447/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=6413578319545096447&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/6413578319545096447'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/6413578319545096447'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2011/04/5-domingo-de-cuaresma.html' title='5º Domingo de Cuaresma'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-4639578635666375214</id><published>2011-04-07T23:09:00.000+02:00</published><updated>2011-04-07T23:10:15.420+02:00</updated><title type='text'>4º Domingo de Cuaresma</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify; "&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;Texto: Jn 9, 1-41&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;i&gt;&lt;div style="text-align: justify; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal; "&gt;&lt;i&gt;En aquel tiempo, al pasar Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento. Y sus discípulos le preguntaron: «Maestro, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que naciera ciego?» Jesús contestó: «Ni éste pecó ni sus padres, sino para que se manifiesten en él las obras de Dios. Mientras es de día, tenemos que hacer las obras del que me ha enviado; viene la noche, y nadie podrá hacerlas. Mientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo». Dicho esto, escupió en tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego y le dijo: «Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado)». Él fue, se lavó, y volvió con vista. Y los vecinos y los que antes solían verlo pedir limosna preguntaban: «¿No es ése el que se sentaba a pedir?» Unos decían: «El mismo». Otros decían: «No es él, pero se le parece». Él respondía: «Soy yo». Y le preguntaban: «¿Y cómo se te han abierto los ojos?» Él contestó: «Ese hombre que se llama Jesús hizo barro, me lo untó en los ojos y me dijo que fuese a Siloé y que me lavase. Entonces fui, me lavé, y empecé a ver». Le preguntaron: «¿Dónde está él?» Contestó: «No sé». Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. Era sábado el día que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. También los fariseos le preguntaban cómo había adquirido la vista. Él les contestó: «Me puso barro en los ojos, me lavé, y veo». Algunos de los fariseos comentaban: «Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado». Otros replicaban: «¿Cómo puede un pecador hacer semejantes signos?» Y estaban divididos. Y volvieron a preguntarle al ciego: «Y tú, ¿qué dices del que te ha abierto los ojos?» Él contestó: «Que es un profeta». Pero los judíos no se creyeron que aquél había sido ciego y había recibido la vista, hasta que llamaron a sus padres y les preguntaron: «¿Es éste vuestro hijo, de quien decís vosotros que nació ciego? ¿Cómo es que ahora ve?» Sus padres contestaron: «Sabemos que éste es nuestro hijo y que nació ciego; pero cómo ve ahora, no lo sabemos nosotros, y quién le ha abierto los ojos, nosotros tampoco lo sabemos. Preguntádselo a él, que es mayor y puede explicarse». Sus padres respondieron así porque tenían miedo a los judíos; porque los judíos ya habían acordado excluir de la sinagoga a quien reconociera a Jesús por Mesías. Por eso sus padres dijeron: «Ya es mayor, preguntádselo a él». Llamaron por segunda vez al que había sido ciego y le dijeron: «Confiésalo ante Dios: nosotros sabemos que ese hombre es un pecador». Contestó él: «Si es un pecador, no lo sé; sólo sé que yo era ciego y ahora veo». Le preguntan de nuevo: ¿«Qué te hizo, cómo te abrió los ojos?» Les contestó: «Os lo he dicho ya, y no me habéis hecho caso; ¿para qué queréis oírlo otra vez?; ¿también vosotros queréis haceros discípulos suyos?» Ellos lo llenaron de improperios y le dijeron: «Discípulo de ése lo serás tú; nosotros somos discípulos de Moisés. Nosotros sabemos que a Moisés le habló Dios, pero ése no sabemos de dónde viene». Replicó él: «Pues eso es lo raro: que vosotros no sabéis de dónde viene y, sin embargo, me ha abierto los ojos. Sabemos que Dios no escucha a los pecadores, sino al que es religioso y hace su voluntad. Jamás se oyó decir que nadie le abriera los ojos a un ciego de nacimiento; si éste no viniera de Dios, no tendría ningún poder». Le replicaron: «Empecatado naciste tú de pies a cabeza, ¿y nos vas a dar lecciones a nosotros?» Y lo expulsaron. Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo: «¿Crees tú en el Hijo del hombre?» Él contestó: «¿Y quién es, Señor, para que crea en él?» Jesús le dijo: «Lo estás viendo: el que te está hablando, ése es». Él dijo: «Creo, Señor». Y se postró ante él. Jesús añadió: «Para un juicio he venido yo a este mundo; para que los que no ven vean, y los que ven queden ciegos». Los fariseos que estaban con él oyeron esto y le preguntaron: «¿También nosotros estamos ciegos?» Jesús les contestó: «Si estuvierais ciegos, no tendríais pecado, pero como decís que veis, vuestro pecado persiste».&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;b&gt;&lt;div style="text-align: justify; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal; font-weight: normal; "&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;Comentario:&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;div style="text-align: justify; "&gt;Este 3 de abril celebramos el 4º Domingo de Cuaresma y leemos Juan 9, versículos del 1 al 41.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify; "&gt;De nuevo nos encontramos con un texto amplio. En esta ocasión nos encontramos con un signo de las obras de Dios, la curación de un ciego de nacimiento al que envía a lavarse a la piscina de Siloé, que quiere decir “el Enviado”. Lo hace en sábado, y esto lleva a una controversia con los fariseos que le cuesta al ciego la expulsión de la comunidad judía.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify; "&gt;El pasaje le sirve al evangelista para jugar con una paradoja: el ciego ve y los que no están ciegos ven.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify; "&gt;Nos encontramos con diferentes actitudes ante la figura de Jesús, unos lo ven como maestro, otros como pecador, pero sólo el ciego lo ve como el enviado. Sólo los que tienen la humildad de reconocerse vinculados al Señor son capaces de descubrir la verdadera identidad de Jesús como señor de todas las cosas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify; "&gt;Lo cierto es que la enseñanza para nosotros hoy en esta cuaresma es que tenemos que despojarnos, que tenemos que abandonar nuestras seguridades, nuestros conocimientos, reconocer nuestra ceguera para poder ver, porque son, o somos quienes nos creemos en posesión de la verdad, quienes de verdad están ciegos, quienes como los fariseos no se enteran de qué va la fiesta.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify; "&gt;La pregunta, en estos días de cuaresma, es sencilla ¿en qué grupo te sitúas? ¿estás dispuesto a perder tus seguridades? ¿te reconoces ciego o estás ciego?&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-4639578635666375214?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/4639578635666375214/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=4639578635666375214&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/4639578635666375214'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/4639578635666375214'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2011/04/4-domingo-de-cuaresma.html' title='4º Domingo de Cuaresma'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-9043802691051183701</id><published>2011-03-22T11:44:00.002+01:00</published><updated>2011-03-22T12:40:09.458+01:00</updated><title type='text'>3 er. Domingo de Cuaresma</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Texto:&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt; &lt;/i&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Juan&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;4,5‑15.19b‑26.39a.40‑42&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;En aquel tiempo, llegó Jesús a un pueblo de Samaria llamado Sicar, cerca del campo que dio Jacob a su hijo José; allí estaba el manantial de Jacob. Jesús, cansado del camino, estaba allí sentado junto al manantial. Era alrededor del mediodía. Llega una mujer de Samaria a sacar agua, y Jesús le dice: «Dame de beber». Sus discípulos se habían ido al pueblo a comprar comida. La samaritana le dice: «¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?» Porque los judíos no se tratan con los samaritanos. Jesús le contestó: «Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber, le pedirías tú, y él te daría agua viva». La mujer le dice: «Señor, si no tienes cubo, y el pozo es hondo, ¿de dónde sacas el agua viva?; ¿eres tú más que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, y de él bebieron él y sus hijos y sus ganados?» Jesús le contestó: «El que bebe de esta agua vuelve a tener sed; pero el que beba del agua que yo le daré nunca más tendrá sed: el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna». La mujer le dice: «Señor, dame esa agua: así no tendré más sed, ni tendré que ve­nir aquí a sacarla. Veo que tú eres un profeta. Nuestros padres die­ron culto en este monte, y vosotros decís que el sitio donde se debe dar culto está en Jerusalén». Jesús le dice: «Créeme, mujer: se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén daréis culto al Padre. Vosotros dais culto a uno que no conocéis; nosotros adoramos a uno que conocemos, porque la salva­ción viene de los judíos. Pero se acerca la hora, ya está aquí, en que los que quieran dar culto verdadero adorarán al Padre en espíritu y verdad, porque el Pa­dre desea que le den culto así. Dios es espíritu, y los que le dan culto deben hacerlo en espíritu y verdad». La mujer le dice: «Sé que va a venir el Mesías, el Cristo; cuando venga, él nos lo dirá todo». Jesús le dice: «Soy yo, el que habla contigo». En aquel pueblo muchos creyeron en él. Así, cuando llegaron a verlo los samaritanos, le rogaban que se quedara con ellos. Y se quedó allí dos días. Todavía creyeron muchos más por su predicación, y decían a la mujer: «Ya no creemos por lo que tú dices; nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es de verdad el Salvador del mundo». &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language: ES-TRAD"&gt;Comentario: &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Este 27 de marzo celebramos el 3 er. Domingo de Cuaresma y leemos el pasaje de la Samaritana en Juan capítulo 4 vv. del 5 al 42.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;En el marco de la cuaresma se nos ofrece este texto como clave de nuestro camino hacia la Pascua. Y ese camino pasa por reconocer en Jesús al Señor de nuestras vidas. Por descubrir en Él a aquel que puede satisfacer todas nuestras necesidades, como el que nos conoce de tal forma que nos puede satisfacer en todos los aspectos de nuestra vida. El texto nos muestra cómo todos, cualquiera, tenga la condición que tenga, podemos obtener esa revelación, cuanto más sencillos seamos, mejor, para llegar a confesar a Jesús como Señor de mi vida.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;El pasaje nos presenta el proceso que se sigue para llegar a esa confesión, para obtener esa revelación. Al principio, el diálogo parece imposible. Jesús, en un primer momento, suscita la curiosidad en la samaritana, y comienza el diálogo, para después pasar a tocar su corazón, mostrando la esencia de su ser. Una vez que Dios ha entrado en nuestras vidas, no podemos sacarlo de ahí. Una vez que nos&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;ha tocado el corazón no podemos por menos que pregonarlo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Como telón de fondo está el tema del deseo, de la satisfacción del deseo, aunque sea de una necesidad tan humana como el beber. Y, ya sabéis, lo que eso supone. Nuestro deseo es insaciable y debemos de educarlo.&lt;/span&gt;La samaritana encontró la verdadera fuente de agua viva y su sed se calmó. Nosotros la tenemos permanentemente al alcance de la mano, y sin embargo, no nos paramos en el camino junto a ese hombre que espera en el pozo, signo de vida. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt; ¿Reconoces a Jesús como Señor de tu vida? ¿Tienes curiosidad por Él? ¿Has dejado que toque tu corazón, que te conozca? ¿Te conoces a ti mismo para que Él pueda llegar a conocerte?&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-9043802691051183701?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/9043802691051183701/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=9043802691051183701&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/9043802691051183701'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/9043802691051183701'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2011/03/3-er-domingo-de-cuaresma.html' title='3 er. Domingo de Cuaresma'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-2265200801956911107</id><published>2011-03-16T00:16:00.000+01:00</published><updated>2011-03-16T00:17:06.475+01:00</updated><title type='text'>2º Domingo de Cuaresma</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES"&gt;Texto: Mt 17, 1-9 &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES"&gt;En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan y se los llevó aparte a una montaña alta. Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. Y se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él. Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús: «Señor, ¡qué bien se está aquí! Si quieres haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías». Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra, y una voz desde la nube decía: «Este es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadlo». Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto. Jesús se acercó y, tocándolos, les dijo: «Levantaos, no temáis». Al alzar los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús, solo. Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó: «No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del Hombre resucite de entre los muertos».&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES"&gt;Comentario:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES"&gt;Este 20 de marzo celebramos el 2º Domingo de Cuaresma y leemos el episodio de la Transfiguración en Mateo 17, 1-9.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES"&gt;Nos encontramos a Jesús en una montaña con Pedro, Santiago y Juan, ellos serán testigos de excepción de una manifestación de Dios, que les revela la identidad de su Hijo. Jesús aparece superando a la Ley y los Profetas, cuando aparece entre Moisés, que representa la Ley, y Elías, que representa a los Profetas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES"&gt;Pero si hay algo en el texto que nos llame la atención es esa afirmación de Pedro: “Señor, ¡qué bien se está aquí! Si quieres, haré tres tiendas…” Con esta imagen, Mateo nos quiere transmitir el bienestar que sentirían los apóstoles en aquella situación. Pero Jesús tan apenas les deja disfrutar de ella. Al instante, la voz de Dios revela la identidad de Jesús y les devuelve a la realidad. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES"&gt;Si algo tiene de bueno nuestro cristianismo, es precisamente esto, que nos eleva hasta Dios e inmediatamente nos devuelve a la realidad, no nos deja quedarnos en ese éxtasis contemplativo, sino que nos envía al mundo real. Nuestra fe no tiene sentido sino en el mundo, y sólo tendremos que salir de él para, en momentos puntuales, recargar las pilas, acercarnos a Dios y mantener así la relación de amistad que Él inició con nosotros.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES"&gt;Jesús prohíbe a sus discípulos que hablen de esta visión hasta que resucite de entre los muertos. El mismo texto nos devuelve a la cruda realidad, estamos en el camino hacia la Cruz, pero en ella está la semilla de la espera y la esperanza.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES"&gt;En este tiempo en que se nos invita a la conversión, ¿vuelves a la realidad con fuerzas renovadas? ¿Tu conversión se manifiesta en acciones o ha cambiado algo en tu corazón, se han modificado tus actitudes? &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-2265200801956911107?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/2265200801956911107/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=2265200801956911107&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/2265200801956911107'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/2265200801956911107'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2011/03/2-domingo-de-cuaresma.html' title='2º Domingo de Cuaresma'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-4030033433057830654</id><published>2011-03-16T00:15:00.000+01:00</published><updated>2011-03-16T00:16:21.786+01:00</updated><title type='text'>1er. Domingo de Cuaresma</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES"&gt;Texto: Mt, 4, 1-11 &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES"&gt;En aquel tiempo, Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo. Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al final sintió hambre. El tentador se le acercó y le dijo: «Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes». Pero él le contestó, diciendo: «Está escrito: “No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”». Entonces el diablo lo lleva a la Ciudad Santa, lo pone en el alero del templo y le dice: «Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: “Encargará a los ángeles que cuiden de ti, y te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras”». Jesús le dijo: «También está escrito: “No tentarás al Señor, tu Dios”». Después el diablo lo lleva a una montaña altísima y, mostrándole todos los reinos del mundo y su gloria, le dijo: «Todo esto te daré, si te postras y me adoras». Entonces le dijo Jesús: «Vete, Satanás, porque está escrito: “Al Señor, tu Dios, adorarás y a él sólo darás culto”». Entonces lo dejó el diablo, y se acercaron los ángeles y le servían.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES"&gt;Comentario:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES"&gt;Este 13 de marzo celebramos el primer Domingo de Cuaresma y, como es tradicional, leemos el episodio de las Tentaciones, esta vez en la versión de Mt. capítulo 4, versículos del 1 al 11.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES"&gt;Jesús se nos presenta en el desierto, en un lugar retirado, buscando la distancia para poder pensar, meditar. Antes del comienzo de su vida pública se retira para reflexionar sobre el camino que va a tomar a partir de ese momento. Ante él aparecen diferentes posibilidades que se nos presentan como tentaciones: la tentación de desarrollar un proyecto económico, representada por el pan; la de aprovechar el mesianismo en beneficio propio, representada en el alero del Templo; y la de convertirse en un Mesías político, representada por la tentación de dominar todo el mundo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES"&gt;Aunque el autor del Evangelio sitúe estas tentaciones en un solo momento histórico, lo más probable es que se le fuesen presentando a Jesús durante toda su vida pública y que afrontase estas tentaciones como tales, después de haberse definido por el mesianismo del Siervo de Yahvé. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES"&gt;Lo cierto es que todos en nuestra vida pasamos por momentos así. Son tentaciones universales, el querer ser más que los demás, el que los demás nos admiren, el dominar a los demás, el satisfacer las propias necesidades sin mirar a los otros… a todos se nos presentan a diario. La única forma de vencerlas es, como lo hizo Jesús, recurrir a la Palabra de Dios. En ella encontramos las claves para luchar contra las tentaciones. Descubrir la voluntad de Dios para con nosotros en su Palabra. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES"&gt;De toda tentación podemos salir reforzados si la afrontamos con esperanza y mantenemos una serie de principios.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES"&gt;¿Cuáles son para ti esos principios en los que fundamentas tu vida? ¿Eres fiel a ellos?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-4030033433057830654?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/4030033433057830654/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=4030033433057830654&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/4030033433057830654'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/4030033433057830654'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2011/03/1er-domingo-de-cuaresma.html' title='1er. Domingo de Cuaresma'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-7495610032475701901</id><published>2011-03-01T18:58:00.000+01:00</published><updated>2011-03-01T19:00:47.447+01:00</updated><title type='text'>9º Domingo del Tiempo Ordinario</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Texto: Mt 7, 21-27&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No todo el que me dice “Señor, Señor” entrará en el reino de los cielos, sino el que cumple la voluntad de mi Padre que está en el cielo. Aquel día, muchos dirán: “Señor, Señor, ¿no hemos profetizado en tu nombre, y en tu nombre echado demonios, y no hemos hecho en tu nombre muchos milagros?” Yo entonces les declararé: “Nunca os he conocido. Alejaos de mí, malvados”. El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca. El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se hundió totalmente».&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Comentario: &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;Este 6 de marzo celebramos el 9º Domingo del Tiempo Ordinario y la liturgia nos ofrece el texto de Mateo 7, 21-27. Nos situamos en el final del Sermón de la Montaña en este domingo anterior a la Cuaresma, y como final del discurso suena también a escatológico, a juicio: “no todo el que dice: Señor, Señor, se salvará. La única manera de salvarse es escuchar las Palabras de Jesús y llevarlas a la práctica, el que hace esto se parece al que construyó sobre roca.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;Estos últimos domingos hemos estado escuchando esas Palabras que ahora nos toca llevar a la práctica. En el contexto de las lecturas de este domingo, cumplimenta, sintetiza las dos anteriores del Deuteronomio (Dt 11, 18-32) y de Romanos (Rm 3, 21-28). La palabra sin obras no sirve para salvarse, pero las obras sin la palabra tampoco. &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;¿De qué sirve reconocer a Jesús como Señor si después no tiene el señorío de mi vida? Si reconozco su señorío mi vida tiene que demostrarlo poniendo en práctica lo que Él ha dicho, cumpliendo la voluntad del Padre. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;Ahora, en este momento, después de haber escuchado lo que Jesús pide de nosotros, nos toca llevarlo a la práctica. Hacer realidad lo que Él nos ha propuesto.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;Pero si hemos de ser sinceros, nos resistimos a actuar. El quedarnos con bonitas palabras es fácil. Vivir según ellas es lo difícil. ¡Es más fácil vivir atado a tantas cosas! Incluso vivir atenazado por la norma, por el cumplimiento (cumplo y miento) de la norma, aunque sea esta religiosa, esperando por ese cumplimiento, la salvación. En cualquier sitio que nos asentemos nos tambalearemos y caeremos. El único sitio que no nos va a fallar será el propio Cristo, la fe en Él, el seguirle a Él, confiar en Él, como nos enseñó la semana pasada.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;¿Realmente me creo con derecho a salvarme? ¿Dónde fundamento mi vida, sobre qué la he construido, sobre la roca firme de Cristo o en arenas movedizas? ¿Cuáles son las intemperies que me acechan?&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-7495610032475701901?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/7495610032475701901/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=7495610032475701901&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/7495610032475701901'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/7495610032475701901'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2011/03/9-domingo-del-tiempo-ordinario.html' title='9º Domingo del Tiempo Ordinario'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-1885855993432748373</id><published>2011-02-25T09:21:00.002+01:00</published><updated>2011-02-25T09:42:41.143+01:00</updated><title type='text'>8º Domingo del Tiempo Ordinario</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Texto: Mt 6, 24-34&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Nadie puede estar al servicio de dos amos. Porque despreciará a uno y querrá al otro; o, al contrario, se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero. Por eso os digo: No estéis agobiados por la vida, pensando qué vais a comer o beber, ni por el cuerpo, pensando con qué os vais a vestir. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo que el vestido? Mirad a los pájaros: ni siembran, ni siegan, ni almacenan y, sin embargo, vuestro Padre celestial los alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellos? ¿Quién de vosotros, a fuerza de agobiarse, podrá añadir una hora al tiempo de su vida? ¿Por qué os agobiáis por el vestido? Fijaos cómo crecen los lirios del campo: ni trabajan ni hilan. Y os digo que ni Salomón, en todo su fasto, estaba vestido como uno de ellos. Pues, si a la hierba, que hoy está en el campo y mañana se quema en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más por vosotros, gente de poca fe? No andéis agobiados, pensando qué vais a comer, o qué vais a beber, o con qué os vais a vestir. Los gentiles se afanan por esas cosas. Ya sabe vuestro Padre del cielo que tenéis necesidad de todo eso. Sobre todo buscad el reino de Dios y su justicia; lo demás se os dará por añadidura. Por tanto, no os agobiéis por el mañana, porque el mañana traerá su propio agobio. A cada día le bastan sus disgustos».&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Comentario: &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;El próximo 27 de febrero celebramos el octavo domingo del tiempo ordinario, damos un salto en el Sermón de la Montaña y&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;pasamos a leer el capítulo 6 de Mateo, vv. 24-34. De nuevo un texto conocido, un texto apropiado para estos tiempos que corren. “Fijaos en las aves del cielo… fijaos en los lirios del campo… ¿no valéis más vosotros que ellos?... Buscad el Reino y su Justicia y lo demás se os dará por añadidura…”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;Seguimos en el contexto de la enseñanza de Jesús a sus discípulos. En esta ocasión nos enseña a tener fe, a confiar. Si confiamos en quien tenemos que confiar, en Dios, si nos fiamos más de Él que de nuestras propias fuerzas, tendremos todo lo que necesitemos. Si nos esforzamos por conseguir la implantación del Reino que ha comenzado en Cristo, y con Él culminará, no tenemos por qué preocuparnos de nada. Si nos dedicamos a la tarea de Dios, Él nos proveerá de lo que necesitemos. Para qué agobiarse… Dios se preocupa de su obra, nosotros somos parte de ella, y tal vez la más importante, por qué nos iba a dejar de lado. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;Hoy, con la actual situación económica, son muchos los que se afanan, los que se preocupan, los que se agobian, pero lo que el Evangelio viene a transmitirnos es que para qué todo eso, si como decía un cura conocido: “Dios proveerá”. La confianza, la fe es lo fundamental de la respuesta del hombre a la acción de Dios, pero debemos dejarle ser Dios. En más de una ocasión os he dicho que la fe es un don, y lo es. Por lo tanto, pidámoslo. El llegar al grado de confianza de no agobiarnos es un regalo, sólo podemos pedirlo. Habrá quién lo tenga y quién no; para quienes aún no lo tenemos, debemos pedirlo con más insistencia, como lo hacen los niños, y así llegar a alcanzar su grado de confianza. Pero lo cierto es que si alguna vez lo hemos experimentado, hemos sentido cómo cuanto más nos despreocupamos, más respuestas obtenemos. En cuanto dejamos de agobiarnos, Dios nos concede lo que necesitamos, incluso más. Santa Teresa lo recogió con otras palabras en su "Nada te turbe, nada te espante, quien a Dios tiene nada le falta".&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;¿Somos capaces de abandonarnos a la voluntad de Dios o cuando decimos en el Padrenuestro que se haga su voluntad, lo hacemos con la boca pequeña?&lt;/p&gt;&lt;div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-1885855993432748373?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/1885855993432748373/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=1885855993432748373&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/1885855993432748373'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/1885855993432748373'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2011/02/8-domingo-del-tiempo-ordinario.html' title='8º Domingo del Tiempo Ordinario'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-36022185077899441</id><published>2011-02-17T23:15:00.001+01:00</published><updated>2011-02-17T23:15:59.865+01:00</updated><title type='text'>7º Domingo del Tiempo Ordinario</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Texto: Mt 5, 38-48&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Habéis oído que se dijo: “Ojo por ojo, diente por diente”. Yo, en cambio, os digo: No hagáis frente al que os agravia. Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla derecha, &lt;/i&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language: ES-TRAD"&gt;preséntale la otra; al que quiera ponerte pleito para quitarte la túnica, dale también la capa; a quien te requiera para caminar una milla, acompáñale dos; a quien te pide, dale, y al que te pide prestado, no lo rehúyas. Habéis oído que se dijo: “Amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo”. Yo, en cambio, os digo: Amad a vuestros enemigos, y rezad por los que os persiguen. Así seréis hijos de vuestro Padre que está en el cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos. Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y, si saludáis sólo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto».&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Comentario: &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;El próximo 20 de febrero celebramos el séptimo domingo del tiempo ordinario y continuamos leyendo el sermón de la montaña en el capítulo 5 del evangelio de mateo, vv. 38-48.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;Seguimos en el mismo contexto de estas semanas atrás, continúan las enseñanzas en el mismo tono de la semana pasada: habéis oído que se dijo… yo, en cambio, os digo…, yo añado…&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;Pero en esta ocasión me gustaría centrarme en algo que la semana pasada di por sentado. Las enumeraciones que hace Jesús son a modo de ejemplo, que nadie se crea que es suficiente con presentar la otra mejilla, que hay que dar la capa, que hay que caminar dos millas… la máxima, como les digo a mis alumnos es amar al enemigo, amar al que no me cae bien, al que me odia, ni basta con rezar por los que nos persiguen. La ley exigía amar a los que pertenecían al clan y con los demás, la tradición, fue añadiendo el odio a los enemigos, cuando en realidad no dice nada de eso como podemos comprobar en la primera lectura del Levítico (cfr. Lv 19). La máxima es imitar a Dios en la perfección, en la preocupación por los demás, sean o no de nuestro clan. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;Amar a los que nos aman es fácil, no tiene mérito. Como os decía la semana pasada, Jesús nos pide que superemos la ley, que vayamos a la intención de la misma, que vayamos a las intenciones de nuestro corazón, que cambiemos nuestro ser, nuestro corazón de piedra por uno de carne. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;Jesús nos pide que imitemos a Dios y que como Él seamos capaces de tratar a todos por igual. Si Él nos dota de libertad, nos la respeta y trata a todos por igual, debemos hacer lo mismo, &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;por qué vamos nosotros a imponer nada. &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;Y, efectivamente, son máximas, situaciones a las que tender, sé que es difícil, que no siempre nos sale del corazón, pero como todo en esta vida lo podemos ir trabajando y, sobretodo, pidiendo, porque no deja de ser un regalo que Dios nos puede hacer. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;¿Cuántas veces le hemos pedido a Dios que nos ayude a cambiar los sentimientos hacia quienes no son de mi grupo?&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-36022185077899441?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/36022185077899441/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=36022185077899441&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/36022185077899441'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/36022185077899441'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2011/02/7-domingo-del-tiempo-ordinario.html' title='7º Domingo del Tiempo Ordinario'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-480212526057124494</id><published>2011-02-11T11:25:00.000+01:00</published><updated>2011-02-11T11:26:27.031+01:00</updated><title type='text'>6º Domingo del Tiempo Ordinario</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;text-justify:inter-ideograph;line-height:normal"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Texto: Mt 5, 17-37&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;text-justify:inter-ideograph;line-height:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No creáis que he venido a abolir la ley y los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. Os aseguro que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la Ley. El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos. Os lo aseguro: si no sois mejores que los escribas y fariseos, no entrareis en el reino de los cielos. Habéis oído que se dijo a los antiguos: “no matarás”, y el que mate será procesado. Pero yo os digo: todo el que esté peleado con su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano “imbécil”, tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “renegado”, merece la condena del fuego. Por tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Con el que te pone pleito, procura arreglarte enseguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último cuarto. Habéis oído el mandamiento “no cometerás adulterio”. Pues yo os digo: el que mira a una muja casada deseándola, ya ha sido adúltero con ella en su interior. Si tu ojo derecho te hacer caer, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en el infierno. Si tu mano derecha te hace caer, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero al infierno. Está mandado: “el que se divorcie de su mujer, que le dé acta de repudio”. Pues yo os digo: el que se divorcie de su mujer, excepto en caso de impureza, la induce al adulterio, y el que se case con la divorciada comete adulterio. Habéis oído que se dijo a los antiguos: “no jurarás en falso” y “cumplirás tus votos al Señor”. Pues yo os digo que no juréis en absoluto: ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, que es estrado de sus pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del Gran Rey. Ni jures por tu cabeza, pues no puedes volver blanco o negro un solo pelo. A vosotros os basta decir “sí” o “no”. Lo que pasa de ahí viene del maligno».&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;text-justify:inter-ideograph;line-height:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;text-justify:inter-ideograph;line-height:normal"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Comentario:&lt;/i&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;text-justify:inter-ideograph;line-height:normal"&gt;Este 13 de febrero celebramos el 6º Domingo del Tiempo Ordinario y leemos Mt 5, 17-37.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;text-justify:inter-ideograph;line-height:normal"&gt;Continuamos en el Sermón de la Montaña y Jesús nos presenta ahora las conclusiones de lo que suponen las enseñanzas que está dando. Su intención no es cargarse lo que había establecido, su intención no es destruir la relación que Israel había mantenido con Dios, sino llevarla a su plenitud, darle pleno sentido. Atender, no tanto a la letra de la norma, cuanto a su espíritu. Hoy diríamos que ha convertido de la exposición de motivos de la ley en una norma de obligado cumplimiento. Condena a quienes enseñan a burlar ese espíritu de la ley y alaba a quienes lo inculcan. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;text-justify:inter-ideograph;line-height:normal"&gt;La fórmula: “habéis oído que se dijo… pero yo os digo… ” Tiene su pleno sentido si cambiamos la segunda parte por “a eso hay que añadir…” O sea, que no cambia nada, sino que añade, añade lo que dota de sentido a la expresión que se nos dijo. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;text-justify:inter-ideograph;line-height:normal"&gt;Y para ello, el evangelista recoge cuatro ejemplos, seguro que a lo largo de la vida de Jesús se dieron muchos más, pero nos ha dejado esos cuatro. Del no matarás pasa a que además no hay que albergar el sentimiento de odio en nuestros corazones. Del no cometer adulterio a respetar desde el corazón a la mujer de otro. Del dar acta de repudio a no hacer que la mujer se tenga que buscar otro hombre. Del no jurar al no tener más que una palabra.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;text-justify:inter-ideograph;line-height:normal"&gt;Todas las normas que se nos dieron son acciones y en los ejemplos que nos ponen, prohibiciones. Pero las que nos da Jesús, van más allá, nos mandan erradicar de nuestro las actitudes, los sentimientos que hacen que nazcan esas acciones. Efectivamente, intenta dar pleno sentido a la norma. No dice que esa norma sea mala, vale, como vale decirle a un niño “no hagas eso”, pero cuando crecemos necesitamos saber porqué no se puede hacer, necesitamos integrar la norma. Y lo que Cristo nos propone es que integremos la norma.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;text-justify:inter-ideograph;line-height:normal"&gt;También hoy nuestra Iglesia nos trata en ocasiones como niños y nos da normas, ¿hemos hecho el esfuerzo de integrarlas? No nos quedemos con los cuatro ejemplos del texto de hoy, busquemos el sentido y las actitudes que hay tras las demás e integrémoslas en nuestros corazones.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-480212526057124494?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/480212526057124494/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=480212526057124494&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/480212526057124494'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/480212526057124494'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2011/02/6-domingo-del-tiempo-ordinario.html' title='6º Domingo del Tiempo Ordinario'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-7981533347938005588</id><published>2011-01-31T22:30:00.002+01:00</published><updated>2011-01-31T22:32:00.700+01:00</updated><title type='text'>5º Domingo del Tiempo Ordinario</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Texto: Mt, 5, 13-16&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. Tampoco se enciende una vela para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa. Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo».&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Comentario:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;Este 6 de febrero celebramos el quinto domingo del tiempo ordinario y la liturgia nos propone, continuando con el sermón de la montaña comenzado la semana pasada, el texto de Mt 5, 13-16. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;El Evangelio nos habla de la sal y la luz, pero en sintonía con lo que nos enseñaba la semana pasada, en relación con las bienaventuranzas. Nos dice que la sal tiene una función que no puede realizar si se vuelve sosa, que la luz está para alumbrar. La sal no se suele ver en los alimentos, pero se nota si falta, la sal sirve para conservar y dar sabor. La luz ilumina, guía. Una lámpara tiene que alumbrar a los que habitan la casa. Las buenas obras de las que nos hablan las bienaventuranzas tienen que verse, pero siendo algo normal en las vidas de todos. Debemos dar testimonio con los bienaventurados: con los pobres, con los que sufren, con los que lloran, con los hambrientos, con los misericordiosos, con los limpios, con los que trabajan por la paz, con los perseguidos. Son obras que los demás tienen que ver en nosotros y que dan gloria a Dios. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;Estas obras que dan gloria al Padre, que se centran en los demás, en los hermanos, sólo pueden ser correspondencia al amor que experimentamos de ese Padre. Y esto es lo que nos diferencia de los filántropos. Que nuestra preocupación por los demás no nace de nosotros mismos, no surge del simple deseo de ayudar a nuestros iguales, &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;sino que tiene su origen en el amor que hemos experimentado, son correspondencia al mayor de los amores.&lt;/p&gt;  Tal vez esto sea lo que nos falta a los cristianos. Ser capaces de dar testimonio sin que se nos note pero notándosenos. Dando testimonio en todos los ámbitos de nuestras vidas, pero sin querer ser protagonistas. Que los demás vean en nosotros un ejemplo a imitar pero, como ocurre con los que señalan a la luna, haciendo ver la luna y no nuestro dedo. ¿Qué pretendemos enseñar, lo que hacemos por los demás o el amor que sentimos y por el que nos dedicamos a los demás?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-7981533347938005588?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/7981533347938005588/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=7981533347938005588&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/7981533347938005588'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/7981533347938005588'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2011/01/5-domingo-del-tiempo-ordinario.html' title='5º Domingo del Tiempo Ordinario'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-1243940986433451212</id><published>2011-01-25T12:33:00.001+01:00</published><updated>2011-01-25T12:35:58.587+01:00</updated><title type='text'>4º Domingo del Tiempo Ordinario</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="text-indent:0cm"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES"&gt;Texto: Mt 5, 1-12a&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES"&gt;En aquel tiempo, al ver Jesús al gentío, subió a la montaña, se sentó, y se acercaron sus discípulos; y él se puso a hablar, enseñándoles: «Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados. Dichosos los sufridos, porque ellos heredarán la tierra. Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados. Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán los Hijos de Dios. Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Dichosos vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo».&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent:0cm"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent:0cm"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES"&gt;Comentario:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES"&gt;Este 30 de enero celebramos el 4º Domingo del Tiempo Ordinario y se nos ofrece el Evangelio de Mateo 5, 1-12a. La cita sola debería resultarnos suficiente, el texto es el de las Bienaventuranzas. El comienzo del conocido como Sermón de la Montaña, donde Jesús nos presenta su texto fundamental, su constitución, su programa, las líneas estratégicas de su Reino. Si la semana pasada anuncaba la conversión, esta semana parece querer enseñarnos en qué consiste esa conversión. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES"&gt;Siendo adolescente tuve un profesor de Religión, que luego fue amigo, que me hizo aprender de memoria las bienaventuranzas, lo hizo con un acrónimo (un juego de palabras para recordar lo que nos proponía), “posullohammilimpape”. Creo que la cosa resultó, jamás se me olvidaron, pero me faltaba la consecuencia de cada una de esas bienaventuranzas. Y, en ocasiones, la echo de menos, lo mismo que echo de menos la última, en la que se refiere a nosotros. Y, ¿qué alaba Jesús en ellas? Que no nos apeguemos al dinero, que seamos humildes, que lloremos cuando no se valora a Dios, que busquemos la voluntad de Dios, que seamos misericordiosos, que seamos honestos y que busquemos la paz. En definitiva, que seamos felices. Pero esto conlleva un riesgo, esto no le gusta a la gente, envidian cuando alguién es feliz, por eso la última bienaventuranza: dichosos vosotros cuando os pesigan y os calumnien por mi causa, porque vuestra recompensa será grande en el cielo. Y nada de esto tiene que ver con la resignación cristiana que se empeñan en vendernos. Y sólo desde el odio, la envidia, la mezquindad o la falta de instrucción se puenden tergiversar así las palabras de Jesús. Normalmente, a quienes sufren o son perseguidos por hacer lo que Jesús nos dice no son beatificados con la resignación cristiana, sino condenados con el “él se lo ha buscado”. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES"&gt;¿Qué dicen de nosotros? ¿somos sumisos o reveldes como nos enseña Jesús? &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-1243940986433451212?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/1243940986433451212/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=1243940986433451212&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/1243940986433451212'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/1243940986433451212'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2011/01/4-domingo-del-tiempo-ordinario.html' title='4º Domingo del Tiempo Ordinario'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-3026875916194212921</id><published>2011-01-22T12:49:00.002+01:00</published><updated>2011-01-22T13:34:58.032+01:00</updated><title type='text'>3er. Domingo del Tiempo Ordinario</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Texto: Mt 4, 12-23&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Al enterarse Jesús de que habían arrestado a Juan, se retiró a Galilea. Dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaún, junto al lago, en el territorio de Zabulón y Neftalí. Así se cumplió lo que habla dicho el profeta Isaías: "País de Zabulón y país de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles. El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande; a los que habitaban en tierra y sombras de muerte, una luz les brilló." Entonces comenzó Jesús a predicar diciendo: "Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos."&lt;br /&gt;[Pasando junto al lago de Galilea, vio a dos hermanos, a Simón, al que llaman Pedro, y a Andrés, su hermano, que estaban echando el copo en el lago, pues eran pescadores. Les dijo: "Venid y seguidme, y os haré pescadores de hombres." Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Y, pasando adelante, vio a otros dos hermanos, a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, que estaban en la barca repasando las redes con Zebedeo, su padre. Jesús los llamó también. Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron. Recorría toda Galilea, enseñando en las sinagogas y proclamando el Evangelio del reino, curando las enfermedades y dolencias del pueblo.]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Comentario:&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;Este 22 de enero celebramos el 3er. Domingo del Tiempo Ordianario y leemos el Evangelio de Mateo 4, 12-23. El texto recoge el momento en que Jesús va a establecerse a Cafarnaún, comienza su predicación y en el camino comienza a llamar a los que serán sus apóstoles.&lt;br /&gt;Dos cosas llaman la atención de este pasaje. La primera el mensaje de Jesús, sencillo, breve, contundente, el reino de los cielos está cerca, y eso tiene que hacernos cambiar nuestra forma de ser, debemos abandonar nuestros egoísmos, darnos a los demás, dejar de preocuparnos por cosas que no tienen importancia y fijarnos en las necesidades de quienes tenemos alrededor. Y, por otro lado, el poder convicción, la personalidad atrayente de quien portaba este mensaje. Yo no sé vosotros, pero si cualquiera que me viniese con un mensaje así, me dijese que le siguiese, la llevaría clara. Está claro cuál era el mensaje, pero cómo lo presentaría para que unos pescadores que estaban ganándose la vida honradamente, lo dejasen todo por ir tras él. Y, a lo largo de su vida pública no dejó a nadie indiferente, por un motivo u otro.&lt;br /&gt;Por desgracia, no contamos con su presencia física entre nosotros para que nos atraiga de esa forma. Pero su mensaje sigue vivo, y él también. A veces, quienes nos lo presentan lo hacen, con buena intención, de forma torpe. Pero debemos saber mirar más allá de esas limitaciones humanas y aprender a ver en ellos al mismo Jesús que camina entre nosotros. Sólo una pregunta: ¿Somos conscientes que Jesús está a nuestro lado y que es él quien pone en quienes propagan su mensaje esas palabras, somos conscientes que está vivo a nuestro lado y que es él quien inspira en nosotros las palabras adecuadas para consolar, acompañar, ayudar…?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-3026875916194212921?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/3026875916194212921/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=3026875916194212921&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/3026875916194212921'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/3026875916194212921'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2011/01/3er-domingo-del-tiempo-ordinario.html' title='3er. Domingo del Tiempo Ordinario'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-4085231975595073681</id><published>2011-01-14T09:47:00.001+01:00</published><updated>2011-01-14T09:47:49.967+01:00</updated><title type='text'>2º Domingo del Tiempo Ordinario</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Texto: Jn 1, 29-34&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:11.0pt"&gt;En aquel tiempo, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó: «Este es el cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Éste es aquél de quien yo dije: “Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo”. Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua, para que sea manifestado a Israel». Y Juan dio testimonio diciendo: «He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma, y se posó sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: “Aquél sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ése es el que ha de bautizar con Espíritu Santo”. Y yo lo he visto, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios».&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Comentario:&lt;/i&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;Este 16 de enero retomamos el Tiempo Ordinario, celebramos su segundo Domingo, y no es que el primero fuese el pasado, sino que como sabéis la liturgia se reserva una serie de domingos para ponerlos o quitarlos en función de las fechas en las que nos toca celebrar la Semana Santa, y leemos Jn 1, 29-34.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;El texto recoge el pasaje en el que Juan reconoce a Jesús y tiene una visión en la que se le manifiesta la identidad de Jesús como Hijo de Dios, como el Cordero pascual que elimina la condición pecadora del mundo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;El pasaje se sitúa en el contexto de la predicación de Juan cuando una delegación de los sacerdotes y escribas de Jerusalén acuden al Jordán para comprobar si Juan es el Mesías, y él les dice que no… que tienen que buscar a otro, y les señala a Jesús.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;Al igual que el cordero debía ser sacrificado, para que se produzca en nosotros la liberación del pecado, Cristo debe morir. Dios podría haberlo querido de otra forma, pero eligió esta. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;Hemos estado estas semanas fijándonos en un niño que sabíamos que tenía una misión que cumplir. Ha llegado la hora de cumplir esa misión. El Jordán es el punto de inflexión en el que Jesús comienza la instauración del Reino. En el que comienza a asumir la voluntad de Dios Padre, una tarea que le llevará al Gólgota. El trabajo de Juan es señalar a Jesús entre los hombres, y lo hace. &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;Nosotros compartimos la condición de colaboradores en la construcción del Reino y debemos asumir la voluntad de Dios, tal vez no nos pida lo mismo que a Cristo, pero seguro que nos pide algo. Constantemente pedimos que se haga la voluntad de Dios, pero ¿estamos dispuestos a cumplirla? ¿En qué participamos nosotros en la construcción del Reino?&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-4085231975595073681?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/4085231975595073681/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=4085231975595073681&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/4085231975595073681'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/4085231975595073681'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2011/01/2-domingo-del-tiempo-ordinario.html' title='2º Domingo del Tiempo Ordinario'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-6626725216222601013</id><published>2011-01-04T11:10:00.002+01:00</published><updated>2011-01-04T11:14:21.940+01:00</updated><title type='text'>Bautismo del Señor</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Texto: Mt 3, 13-17&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;En aquel tiempo, fue Jesús desde Galilea al Jordán y se presentó a Juan para que lo bautizara. Pero Juan intentaba disuadirlo diciéndole: «Soy yo el que necesito que tú me bautices, ¿y tú acudes a mí?» Jesús le contestó: «Déjalo ahora. Está bien que cumplamos&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt; &lt;/b&gt;así todo lo que Dios quiere». Entonces Juan se lo permitió. Apenas se bautizó Jesús, salió del agua; se abrió el cielo y vio que el Espíritu de Dios bajaba como una paloma y se posaba sobre él. Y vino una voz del cielo que decía: «Este es mi hijo, el amado, mi predilecto».&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language: ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language: ES-TRAD"&gt;Comentario:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;Este 9 de enero celebramos el Bautismo del Señor y leemos Mateo 3,13-17. Jesús baja al Jordán para ser bautizado por Juan para cumplir la voluntad de Dios, a riesgo de que lo confundiesen con un pecador. Y Dios aprovecha el momento para manifestarse, para la teofanía en la que dice: “Este es mi hijo, el amado, mi predilecto”. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;Prescindimos de las implicaciones veterotestamentarias del texto, en las que un judío ve la similitud con el Génesis donde el Espíritu de Dios aleteaba sobre las aguas vírgenes y con la Palabra comenzaba la Creación, para fijarnos en el hecho del Bautismo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;El diálogo con Juan se centra en el cumplimiento de la voluntad de Dios, denotando así el compromiso con el movimiento bautista del momento, con la necesidad de cambio, pero no de un cambio político, no de un cambio social sin más; sino de un cambio desde el interior de la persona, un cambio de los planteamientos de fondo que cambiarán la sociedad.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;En múltiples ocasiones me encuentro con bautizados que para nada son conscientes de lo que su bautismo supone, según este Evangelio: el bautismo de Jesús es cumplimiento de la voluntad de Dios, es recepción del Espíritu y colaboración con él, es asumir la condición de Hijo de Dios. ¿Y el nuestro?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;Pocas veces nos sentimos comprometidos por nuestra condición de bautizados en nuestro obrar diario, sin ser conscientes que en él nos comprometimos con el plan salvífico de Dios, con la construcción de su Reino, con la transformación de la realidad que vivimos. Sabiéndonos hijos de un mismo Padre, es raro que pensemos que con aquellos con quienes nos relacionamos son nuestros hermanos, que debemos compartir sus sufrimientos y sus alegrías.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-6626725216222601013?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/6626725216222601013/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=6626725216222601013&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/6626725216222601013'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/6626725216222601013'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2011/01/bautismo-del-senor.html' title='Bautismo del Señor'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-5157224199970607073</id><published>2010-12-28T12:16:00.001+01:00</published><updated>2010-12-28T12:16:59.208+01:00</updated><title type='text'>2º Domingo de Navidad</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Texto: Jn 1, 1-18&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-right:6.5pt;text-align:justify;line-height: normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt; mso-bidi-font-size:11.0pt;layout-grid-mode:line"&gt;En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. La Palabra en el principio estaba junto a Dios. Por medio de la Palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho. En la Palabra había vida, y la vida era luz de los hombres. La luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió. Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venia como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz. La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre. Al mundo vino, y en el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre. Estos no han nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios. Y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad. Juan da testimonio de él y grita diciendo: «Este es de quien dije: “el que viene detrás de mi pasa delante de mí, porque existía antes que yo”». &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:11.0pt"&gt;Pues de su plenitud todos hemos recibido gracia tras gracia. Porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;span style="layout-grid-mode:line"&gt;A Dios nadie lo ha visto jamás: el Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Comentario: &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;Este 2 de enero celebramos el 2º Domingo de Navidad y leemos, de nuevo, Juan 1, 1-18. La liturgia nos ofrece una segunda oportunidad de reflexionar sobre el prólogo del Evangelio de Juan, ya nos lo ofreció en la misa de Navidad.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;Una vez tuve un profesor que al explicar los cuatro evangelios y la relación que había entre ellos, decía: “el Evangelio de Marcos es un relato de la pasión con un prólogo muy largo, cuenta la historia de Jesús el Hijo de Dios; los Evangelios de Lucas y Mateo se preguntan quién ese hombre; y el Evangelio de Juan se pregunta quién es este Dios”. Pues bien, este prólogo nos da la clave interpretativa de todo el Evangelio. &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;Nos habla de un Jesucristo preexistente, que coexiste con el Padre desde el Principio. Cuando trato de explicar esto siempre me encuentro con el mismo problema, “desde el Principio”, desde siempre… y me preguntan ¿desde la creación del mundo? No… desde antes, desde siempre. El siempre no tiene principio ni fin.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;A nivel práctico tal vez debamos fijarnos en los versículos finales. Mientras que Moisés nos dio la Ley, Cristo nos ha traído la gracia y la verdad que proceden de Dios. Porque a Dios nadie lo ha visto, solo el Hijo que es quien nos lo ha dado a conocer. Y lo que nos enseña el Hijo es que Dios está en los que nos rodean, especialmente en los que más nos necesitan. Y cuando no hacemos caso de este mensaje estamos en la tiniebla, rechazando a Jesucristo. Los que podamos llamarnos hijos en el Hijo, lo somos no por el amor humano (aunque sea el único paradigma que entendamos), sino por el amor divino, que es capaz de entregar a su único Hijo por nosotros. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;Las más de las veces, nuestra cabeza nos impide amar. No intentemos comprender, sólo amar.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-5157224199970607073?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/5157224199970607073/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=5157224199970607073&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/5157224199970607073'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/5157224199970607073'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2010/12/2-domingo-de-navidad.html' title='2º Domingo de Navidad'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-1302429978721264786</id><published>2010-12-25T19:06:00.000+01:00</published><updated>2010-12-25T19:07:09.779+01:00</updated><title type='text'>Sagrada Familia</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Texto: Mt 2, 13-15&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-right:14.15pt;text-align:justify;line-height: normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt; mso-bidi-font-size:11.0pt"&gt;Cuando se marcharon los magos, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, coge al niño y a su madre y huye a Egipto; quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo». José se levantó, cogió al niño y a su madre, de noche, se fue a Egipto y se quedó hasta la muerte de Herodes. Así se cumplió lo que dijo el Señor por el Profeta: «Llamé a mi hijo, para que saliera de Egipto». Cuando murió Herodes, el ángel del Señor se apareció de nuevo en sueños a José en Egipto y le dijo: «Levántate, coge al niño y a su madre y vuélvete a Israel; ya han muerto los que atentaban contra la vida del niño». Se levantó, cogió al niño y a su madre y volvió a Israel. Pero, al enterarse de que Arquelao reinaba en Judea como sucesor de su padre Herodes, tuvo miedo de ir allá. Y, avisado en sueños, se retiró a Galilea y se estableció en un pueblo llamado Nazaret. Así se cumplió lo que dijeron los profetas, que se llamaría Nazareno.&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Comentario:&lt;/i&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;Este 26 de diciembre celebramos la Sagrada Familia y leemos Mt 2, 13-15. El texto recoge el pasaje en el que el ángel le dice a José que coja a su familia y se la lleve a Egipto y la posterior vuelta una vez muerto Herodes, pero como aún quedaba Arquelao en Judea el ángel les manda quedarse en Galilea.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;Al margen del paralelismo con el Antiguo Testamento, de la simetría con la historia de Israel y, concretamente, de Moisés. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;El Evangelio de hoy se conforma con una simple enseñanza. Cuando uno obedece a Dios, las cosas resultan bien. El cumplimiento de la voluntad de Dios es la fuente de nuestra felicidad. &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;Al margen de las apreciaciones interpretativas de la Escritura, el texto de hoy podría fácilmente reflejar la historia de todas esas familias que aún hoy vienen a nosotros en busca de una vida mejor, de unas posibilidades que no encuentran en su tierra y, a las que muchas veces nosotros cerramos las puertas, no sólo de nuestras ayudas sino también de nuestros corazones.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;Una vez os comenté que lo difícil era descubrir cuál era la voluntad de Dios que insistentemente&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;pedimos en la oración que Cristo nos enseñó. Pues bien, la Navidad nos deja claro que la voluntad de Dios pasa por la aceptación de los demás, especialmente de los más sencillos, de los más humildes, de los más pobres. Este es el mensaje que continuamente nos da el Evangelio. La única cuestión que se nos plantea es si estamos dispuestos a cumplirla. Si nuestro elemento volitivo nos permite hacerlo. Si no estamos demasiado acomodados con nuestras pantagruélicas comilonas, con la vorágine consumista… cada uno en su medida. Una vez alguien me preguntó que cómo podía ser egoísta si no tenía nada. La cuestión no es lo que se tiene si no lo apegado que estamos a lo que tenemos. &lt;/p&gt;  &lt;span style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&amp;quot;Calibri&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; mso-fareast-font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-bidi-font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA"&gt;Felices y humildes navidades.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-1302429978721264786?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/1302429978721264786/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=1302429978721264786&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/1302429978721264786'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/1302429978721264786'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2010/12/sagrada-familia.html' title='Sagrada Familia'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-9170263316736315725</id><published>2010-12-18T20:19:00.001+01:00</published><updated>2010-12-18T20:19:50.859+01:00</updated><title type='text'>4º Domingo de Adviento</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES"&gt;Texto: Mt 1, 18-24&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-right:-.05pt;text-align:justify"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size: 11.0pt;mso-ansi-language:ES"&gt;El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo, por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era bueno y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: «José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados». Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por el profeta: «Mirad: la Virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa: “Dios‑con‑nosotros”». Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y se llevó a casa a su mujer.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES"&gt;Comentario:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES"&gt;Este 22 de diciembre celebramos el cuarto domingo de Adviento y la liturgia nos ofrece el relato del sueño de José ante la duda de si acoger o no a María tras quedarse embarazada en Mt 1, 18-24.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES"&gt;De nuevo, el Evangelio nos ofrece un ejemplo de confianza. José toma una decisión y en sueños Dios le transmite que no se ha equivocado, después el evangelista nos cita al profeta para corroborar la visión. E incluso le dice el nombre que le pondrá, con lo que ello supone para los israelitas, el hecho de poner el nombre es un derecho de la paternidad&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES"&gt;Se nos presenta la figura de José, lo poco que se nos dice de él en los evangelios. Por el contrario de lo que podría parecer, José no tiene miedo a acoger a María porque se haya quedado embarazada estando casado con ella, sino porque es consciente de la presencia de Dios en ella, porque el evagelista ya nos había informado que José había aceptado que Jesús era hijo de Dios. El miedo de José es por entrar en relación con Dios, por no saber qué nombre poner a Jesús puesto que él no era el verdadero padre.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES"&gt;No deja de sorprender que una vez tomada la decisión, Dios quiera confirmarla, José tiene que tomar su decisión, como vulgarmente se dice “a pelo”, sin ayuda. Pero Dios quiere que José no se sienta solo. Lo mismo hace con nosotros, puede que nos equivoquemos, nos deja libertad, pero cuando tomamos las decisiones adecuadas, Dios acaba confirmándonoslas, con felicidad. Dios quiere que seamos felices y libres, sería más fácil obligarnos a hacer lo adecuado. Pero nos quiere libres. En esencia el texto nos habla de confianza en Dios y de libertad. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES"&gt;¿Cómo ejercemos esa libertad, queriendo fiándonos de Dios o de nosotros mismos?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-9170263316736315725?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/9170263316736315725/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=9170263316736315725&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/9170263316736315725'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/9170263316736315725'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2010/12/4-domingo-de-adviento.html' title='4º Domingo de Adviento'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-8201782018420698186</id><published>2010-12-07T16:43:00.001+01:00</published><updated>2010-12-09T20:22:22.694+01:00</updated><title type='text'>3er. Domingo de Adviento</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES"&gt;Texto:&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;Mt&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;11, 2-11&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-right:6.5pt;text-align:justify"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt; mso-bidi-font-size:11.0pt"&gt;En aquel tiempo, Juan, que había oído en la cárcel las obras del Mesías, le mandó a preguntar por medio de sus discípulos: «¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?» Jesús les respondió: «Id a anunciar a Juan lo que estáis viendo y oyendo: los ciegos ven y los inválidos andan; los leprosos quedan limpios, y los sordos oyen; los muertos resucitan, y a los pobres se les anuncia la Buena Noticia. ¡Y dichoso el que no se escandalice de mí! Al irse ellos, Jesús se puso a hablar a la gente sobre Juan: «¿Qué salisteis a contemplar en el desierto, una caña sacudida por el viento? ¿O qué fuisteis a ver, un hombre vestido con lujo? Los que visten con lujo habitan en los palacios. Entonces, ¿a qué salisteis?, ¿a ver un profeta? Sí, os digo, y más que profeta; él es de quien está escrito: “Yo envío mi mensajero delante de ti, para que prepare el camino ante ti”. Os aseguro que no ha nacido de mujer uno más grande que Juan; aunque el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él».&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES"&gt;Comentario:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES"&gt;Este 12 de diciembre celebramos el tercer domingo de Adviento y leemos Mt 11, 2-11. El texto en que los discípulos de Juan, que está en la carcel, &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;van a preguntarle a Jesús si es al que hay que esperar o a otro, y la contestación de Jesús que les remite a los hechos. Entonces Jesús revela lo que Juan realmente es.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES"&gt;Al parecer a Juan no le entraba en la cabeza lo que estaba viendo, el mesianismo de Jesús, seguramente no era el que esperaba. De ahí que mande a preguntar si a Él era al que debían esperar, y Jesús sale airoso, sólo les dice que observen lo que hace y que sean ellos quienes disciernan si es eso lo que están esperando, refiriendo lo que había dicho el profeta Isaías. El mesianismo político que Juan esperaba se ve truncado por el mesianismo profético que Jesús tiene en su cabeza.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES"&gt;Después aprovecha que se han ido los discípulos de Juan para elogiar su figura, qué es lo que supone para él, para nosotros, para los de su tiempo…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES"&gt;En el evangelio de hoy se comienza a hacer presente el Reino entre nosotros, Jesús se empieza a revelar como lo que es. Un Dios hecho hombre como nosotros, que se rebaja hasta someterse a nuestra condición. El Reino se inaugura, el nacimiento del niño, en su debilidad, nos anuncia y preconiza la grandeza de un Dios que se nos encarna. Se rebaja hasta hacerse un niño con el que comienza todo y todo es nuevo. Cristo se hace hombre y con él el Reinado de Dios comienza entre nosotros. Nuestra misión es, con su ayuda, completar esa instauración del Reino de Dios. ¿Cómo lo hacemos? ¿Cómo ayudamos a Cristo en ese mesianismo que quiere instaurar? ¿anunciamos el reino a los pobres, hacemos hablar a los mudos, andar a los cojos… o nos conformamos con lo que tenemos?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-8201782018420698186?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/8201782018420698186/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=8201782018420698186&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/8201782018420698186'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/8201782018420698186'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2010/12/3er-domingo-de-adviento.html' title='3er. Domingo de Adviento'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-6009414383897033711</id><published>2010-12-02T17:46:00.001+01:00</published><updated>2010-12-02T18:56:02.526+01:00</updated><title type='text'>2º Domingo de Adviento</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span style=""&gt;Texto: Mt 3, 1-12&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span style=""&gt;Por aquel tiempo, Juan Bautista se presentó en el desierto de Judea predicando: «Convertíos, porque está cerca el Reino de los cielos». Este es el que anunció el profeta Isaías diciendo: «Una voz grita en el desierto: “preparad el camino del Señor, allanad sus senderos”». Juan llevaba un vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. Y acudía a él toda la gente de Jerusalén, de Judea y del valle del Jordán; confesaban sus pecados y él los bautizaba en el Jordán. Al ver que muchos fariseos y saduceos venían a que los bautizara, les dijo: «¡Camada de víboras!, ¿quién os ha enseñado a escapar del castigo inminente? Dad el fruto que pide la conversión. Y no os hagáis ilusiones pensando “Abrahán es nuestro padre”, pues os digo que Dios es capaz de sacar hijos de Abrahán de estas piedras. Ya toca el hacha la base de los árboles, y el árbol que no da buen fruto será talado y echado al fuego. Yo os bautizo con agua para que os convirtáis; pero el que viene detrás de mí puede más que yo, y no merezco ni llevarle las sandalias. El os bautizará con Espíritu Santo y fuego. El tiene el bieldo en la mano: aventará su parva, reunirá su trigo en el granero y quemará la paja en una hoguera que no se apaga».&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span style=""&gt;Comentario:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;El próximo 5 de diciembre celebramos el 2º Domingo de Adviento y leemos Mateo 3, 1-12. El texto recoge el momento en el que Juan está predicando en el desierto y anuncia la llegada de quien, detrás de él bautizará con Espíritu Santo y fuego. El evangelista nos plantea la necesidad que todos tenemos de convertirnos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Muchos podríamos preguntarnos, qué necesidad tenemos de estar permanentemente en conversión, cuaresma tras adviento y año tras año. La conversión es un proceso que tenemos que revivir. Igual que desde que nacemos hasta que morimos, evolucionamos. De la misma forma, conforme avanzamos en nuestra fe, como cuando avanzamos en una relación vamos conociendo a la otra persona, vamos cambiando nuestra comprensión del otro, le conocemos mejor, nos relacionamos mejor, sabemos lo que piensa. Del mismo modo la conversión supone esa profundización en la relación. La conversión no es un cambio radical es un proceso largo, los cambios milagrosos no son frecuentes. Lo más habitual es que cada uno de nosotros, vayamos cambiando poco a poco, día a día. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Luego está el tema del auténtico cambio, lo que Juan, critica en los que se creen con derecho a salvarse, es precisamente eso… que se crean con derecho. Nadie tenemos derecho a recibir regalos, quienes nos los dan nos los dan liberrimamente. La salvación es un regalo, no tenemos derecho a ella y siempre que nos creemos con derecho a ella, estamos perdiendo ese regalo. Dios se abre camino, no necesita que nos creamos con derechos sino que nuestros corazones se transformen, se vuelvan hacia Él. Los hechos pueden ser los mismos, pero nuestra actitud no. A mis chicos les digo, que uno se puede acercar a otro a darle un beso porque le quiere o porque quiere pisarle el cayo. Lo que cuenta es la intención de nuestro corazón.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:11pt;"  &gt;¿Te crees conderecho a la salvación? ¿Qué hay en tu corazón?&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-6009414383897033711?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/6009414383897033711/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=6009414383897033711&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/6009414383897033711'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/6009414383897033711'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2010/12/2-domingo-de-adviento.html' title='2º Domingo de Adviento'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-6110481769479281937</id><published>2010-11-23T19:27:00.005+01:00</published><updated>2010-11-23T19:35:24.887+01:00</updated><title type='text'>1er. Domingo de Adviento</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal; "&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal; font-weight: bold; font-style: italic; "&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Texto: Mt 24, 37-44&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal; font-style: italic; "&gt;&lt;i&gt;En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando venga el Hijo del Hombre pasará como en tiempo de Noé. Antes del diluvio, la gente comía y bebía y se casaba, hasta el día en que Noé entró en el arca; y cuando menos lo esperaban llegó el diluvio y se los llevó a todos; lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del Hombre: Dos hombres estarán en el campo: a uno se lo llevarán y a otro lo dejarán; dos mujeres estarán moliendo: a una se la llevarán y a otra la dejarán. Por tanto, estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. Comprended que si supiera el dueño de la casa a qué hora de la noche viene el ladrón, estaría en vela y no dejaría abrir un boquete en su casa. Por eso, estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del Hombre».&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal; font-weight: bold; font-style: italic; "&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal; font-weight: bold; font-style: italic; "&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Comentario: &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal; "&gt;&lt;b&gt;El próximo 28 de noviembre celebramos el 1&lt;sup&gt;er &lt;/sup&gt;Domingo de Adviento, cambiamos de ciclo y el evangelista que nos va a acompañar en este año litúrgico es Mateo, en esta ocasión capítulo 24, vv. 37-44.&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal; "&gt;&lt;b&gt;El texto recoge ese momento en que Jesús, utiliza una comparación con el A. T. para explicar la segunda llegada de Jesús.  Para explicar que su llegada será cuando menos nos pensemos y que no hará distingos de personas. En estos días me toca contarles a mis alumnos el tema de la dignidad de la persona y creo que este texto les iluminaría que, en esa situación, todos seremos iguales.&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal; "&gt;&lt;b&gt;El texto comienza a introducirnos en la dinámica de preparación, de purificación en la que debemos entrar para recibir, “como Dios manda”, a Cristo. Cada año nos encontramos con esta venida, con el revivir la primera venida de Jesús esperando la segunda. Me viene a la mente esa aclamación a la consagración que rara vez repetimos: Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este vino, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas. Como para la primera, la segunda venida será inesperada y ante ella todos seremos iguales. Un amigo compara este texto con el del Juicio del cap. 25 de Mateo, en él se nos dice cómo será ese Juicio, cómo debemos prepararnos para la venida. Y, curiosamente no habla de oraciones ni de ir a misa, sino de hacer el bien a los que tenemos alrededor. Ya sabéis… “venid, benditos de mi Padre… porque tuve hambre y me disteis de comer…”&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal; "&gt;&lt;b&gt;¿Cómo me preparo para la venida de Jesús a mi vida? ¿Realmente quiero que venga a mi vida? ¿Es un don que pido o me creo tan autosuficiente que ya lo tengo?&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-6110481769479281937?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/6110481769479281937/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=6110481769479281937&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/6110481769479281937'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/6110481769479281937'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2010/11/1er-domingo-de-adviento.html' title='1er. Domingo de Adviento'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-7940068993265736195</id><published>2010-11-20T11:30:00.000+01:00</published><updated>2010-11-20T11:31:32.533+01:00</updated><title type='text'>Jesucristo Rey</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES"&gt;Texto: Lc 23,35-43&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:11.0pt"&gt;En aquel tiempo, las autoridades hacían muecas a Jesús, diciendo: «A otros ha salvado; que se salve a si mismo, si él es el Mesías de Dios, el Elegido». Se burlaban de él también los soldados, ofreciéndole vinagre y diciendo: «Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo». Había encima un letrero en escritura griega, latina y hebrea: «Éste es el rey de los judíos». Uno de los malhechores crucificados lo insultaba, diciendo: «¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros». Pero el otro lo increpaba: «¿Ni siquiera temes tú a Dios, estando en el mismo suplicio? Y lo nuestro es justo, porque recibimos el pago de lo que hicimos; en cambio, éste no ha faltado en nada». Y decía: «Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino». Jesús le respondió: «Te lo aseguro: hoy estarás conmigo en el paraíso».&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES"&gt;Comentario&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES"&gt;Este 21 de noviembre celebramos la solemnidad de Cristo Rey del Universo y leemos Lc 23, 35-43. El texto nos relata el episodio de Jesús con los dos ladrones en la cruz y la redacción del letrero que le pusieron con el motivo de la muerte. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES"&gt;De nuevo nos encontramos con la irracionalidad del mensaje cristiano, con la paradoja. El Rey crucificado, el poder en la humildad, la vida en la muerte, la salvación en el dolor… y, todo ello, por un amor eterno. El Gólgota es el cúlmen de la expresión del amor de Jesús a todos los que en el Evangelio de Lucas han aparecido como marginados. En el buen ladron se concentran todos los que a lo largo de su vida se han ido cruzando con él y han ido siendo salvados. En él alcanzan la salvación. “Te lo aseguro: hoy estarás conmigo en el paraíso”. Y en ese malechor en el que se concentran todos los marginados se redime el primer pecado. Porque lo que motivó la expulsión de ese paríso fue precisamente, no recococer nuestra condición de pecadores, si revisamos el relato del Génesis veremos cómo cuando Dios pregunta por qué han comido del árbol prohibido la contestación es echar la culpa al otro, el hombre a la mujer y la mujer a la serpiente. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES"&gt;Es lo mismo que les ocurre a mis alumnos, cuando uno aprueba, dice que ha aprobado; y cuando suspende, dice que yo le he suspendido. La cuestión es no asumir la responsabildiad de nuestros actos, de nuestros pecados. Si nos presentamos ante Dios como pecadores él nos perdonará y salvará. Si, de forma soberbia, nos intentamos liberar de la culpa (“Sálvate a ti mismo y a nosotros”, dice el otro ladrón), pretendemos que nuestros actos no tengan consecuencias; entonces, nos condenamos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES"&gt;¿Te inhibes de la responsabilidad o la reconoces? ¿te sabes pecador ante Dios o pretendes que te salve porque tienes dercho a ello?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-7940068993265736195?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/7940068993265736195/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=7940068993265736195&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/7940068993265736195'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/7940068993265736195'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2010/11/jesucristo-rey.html' title='Jesucristo Rey'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-6174641974811404258</id><published>2010-11-11T01:40:00.000+01:00</published><updated>2010-11-11T01:41:31.707+01:00</updated><title type='text'>33er  Domingo del Tiempo Ordinario</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Texto: Lc 21, 5-19&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:11.0pt;mso-ansi-language: ES-TRAD"&gt;En aquel tiempo, algunos ponderaban la belleza del templo, por la calidad de la piedra y los exvotos. Jesús les dijo: «Esto que contempláis, llegará un día en que no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido». Ellos le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder?» Él contestó: «Cuidado con que nadie os engañe. Porque muchos vendrán usurpando mi nombre, diciendo: “Yo soy”, o bien: “El momento está cerca”; no vayáis tras ellos. Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico. Porque eso tiene que ocurrir primero, pero el final no vendrá en seguida». Luego les dijo: «Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, habrá grandes terremotos, y en diversos países epidemias y hambre. Habrá también espantos y grandes signos en el cielo. Pero antes de todo eso os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y a la cárcel, y os harán comparecer ante reyes y gobernadores, por causa mía. Así tendréis ocasión de dar testimonio. Haced propósito de no preparar vuestra defensa, porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro. Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os traicionarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán por causa mía. Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas».&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Comentario:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;Este 14 de noviembre celebramos el 33&lt;sup&gt;er&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/sup&gt;Domingo del Tiempo Ordinario y leemos Lc 21, 5-19.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;El texto sigue en la línea escatológica de la semana pasada, recoge el momento en el que Jesús anuncia la destrucción del Templo de Jerusalén y habla del fin de los tiempos. Cuando los falsos profetas anuncien que está cerca, no os preocupéis.&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;Cuando veamos los signos que menciona el texto, entonces aún nos queda tiempo, pero no debemos preocuparnos por defendernos, Él nos inspirará la palabra oportuna, todos nos traicionarán y odiarán por Él. Pero hay una esperanza, ni un pelo de nuestra cabeza caerá, si nos mantenemos fieles nos salvaremos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;El evangelio pretende darnos fuerzas, Jesús nos consuela, a pesar de todo, Dios está a nuestro lado. Aunque parezca que las cosas nos van cada día de mal en peor, Él nos salvará. La fe, la confianza en Jesucristo lo puede todo. Lucas escribe para una comunidad que necesita esa fortaleza, pero también para nosotros hoy. Jesús nos habla no del final, sino del tiempo intermedio, de nuestro hoy, todas esas persecuciones, traiciones, odio… se nos presentarán antes del final, tal vez para probar nuestra fe, para probar que de verdad somos merecedores de la salvación, no podremos quedarnos quietos, como recuerda Pablo a los Tesalonicenses. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;Si hay algo que realmente nos aporta el hecho de ser cristianos es el profundo sentimiento de libertad que nos acompaña. Digo libertad, porque cuando realmente te crees el mensaje de Cristo te das cuenta que lo que realmente importa es la relación de amor que mantienes con Él, eso te permite poder decir las cosas sin ataduras, como lo hizo Jesús. Ese sentimiento es el que nos ayuda a mantenernos firmes para alcanzar la vida con mayúsculas. Por otro lado, debemos tener claro que la fidelidad al mensaje de Cristo nos costará granjearnos alguna enemistad, porque en quienes no lo entienden, escuece. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;Tu y yo, ¿seremos capaces de superar las pruebas?&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-6174641974811404258?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/6174641974811404258/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=6174641974811404258&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/6174641974811404258'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/6174641974811404258'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2010/11/33er-domingo-del-tiempo-ordinario.html' title='33er  Domingo del Tiempo Ordinario'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-4731008985586685431</id><published>2010-11-04T20:15:00.002+01:00</published><updated>2010-11-04T20:19:34.757+01:00</updated><title type='text'>32º Domingo del Tiempo Ordinario</title><content type='html'>&lt;i&gt;&lt;b&gt;Texto: Lc 20, 27-38&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;i&gt;En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos saduceos, que niegan la resurrección, y le preguntaron: «Maestro, Moisés nos dejó escrito: Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer, pero sin hijos, cásese con la viuda y dé descendencia a su hermano. Pues bien, había siete hermanos: el primero se casó y murió sin hijos. Y el segundo y el tercero se casaron con ella, y así los siete murieron sin dejar hijos. Por último murió la mujer. Cuando llegue la resurrección, ¿de cuál de ellos será la mujer? Porque los siete han estado casados con ella». Jesús les contestó: «En esta vida, hombres y mujeres se casan; pero los que sean juzgados dignos de la vida futura y de la resurrección de entre los muertos no se casarán. Pues ya no pueden morir, son como ángeles; son hijos de Dios, porque participan en la resurrección. Y que resucitan los muertos, el mismo Moisés lo indica en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor “Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob”. No es Dios de muertos, sino de vivos; porque para él todos están vivos».&lt;/i&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;Comentario: &lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;El próximo 7 de noviembre celebramos el 32º Domingo del Tiempo Ordinario, empezamos a acercarnos al final de año litúrgico y eso se nota en los textos que nos ofrece la liturgia, son textos&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;que se refieren a nuestro final, como este de Lc 20, 27-38.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;El evangelio recoge el pasaje en el que los saduceos quieren “pillar” a Jesús en el tema de la resurrección y le plantean una cuestión relacionada con la ley del levirato instituida por Moisés, esta ley obliga al cuñado a dar descendencia a la viuda de su hermano. Ellos se plantean que si una mujer se casa con varios hermanos, cuando resucite de quién será mujer. Y Jesús, sabiendo que lo único que les valía a los saduceos eran las palabras de la ley mosaica, recurre a esa ley, recordando que el propio Moisés dice que Dios es el Dios de Abraham, Isaac y Jabob, y que Dios es un Dios de vivos y no de muertos, con lo que rebate los argumentos de los saduceos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;El planteamiento que nos hace el texto de hoy nos obliga a cuestionarnos nuestra fe en la resurrección.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;El &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;otro día preparando estos textos con gente de la parroquia la gente se cuestionaba cómo funcionaba eso de la resurrección, cómo iba a ser. Y otra persona del grupo le respondió: dejemos a Dios ser Dios. Hagamos lo que consideramos que tenemos que hacer y olvidémonos de escatologías, dejémonos de preocuparnos de las cosas de las que no sabemos., tenemos una serie de artículos en nuestro credo que nos deben resultar suficientes: sabemos que resucitaremos y que tendremos una vida futura, no como esta (gracias a Dios) sino vida en Dios. Porque nuestro Dios es un Dios de vivos. &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;¿&lt;span class="Apple-style-span" style="line-height: 17px; "&gt;Vives convencido de estas verdades o sólo son ideología? ¿Y, en qué lo notan los demás o sólo es algo que se queda en mi cabeza?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-4731008985586685431?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/4731008985586685431/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=4731008985586685431&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/4731008985586685431'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/4731008985586685431'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2010/11/32-domingo-del-tiempo-ordinario.html' title='32º Domingo del Tiempo Ordinario'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-114549780151879166</id><published>2010-10-27T22:36:00.001+02:00</published><updated>2010-10-27T22:38:31.267+02:00</updated><title type='text'>31º Domingo del Tiempo Ordinario</title><content type='html'>&lt;i&gt;&lt;b&gt;Texto: Lc 19, 1- 10&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;i&gt;En aquel tiempo, entró Jesús en Jericó y atravesaba la ciudad. Un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de distinguir quién era Jesús, pero la gente se lo impedía, porque era bajo de estatura. Corrió más adelante y se subió a una higuera, para verlo, porque tenía que pasar por allí. Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos y dijo: «Zaqueo, baja en seguida, porque hoy tengo que alojarme en tu casa». Él bajó en seguida y lo recibió muy contento. Al ver esto, todos murmuraban, diciendo: «Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador». Pero Zaqueo se puso en pie y dijo al Señor: «Mira, la mitad de mis bienes, Señor, se la doy a los pobres; y si de alguno me he aprovechado, le restituiré cuatro veces más». Jesús le contestó: «Hoy ha sido la salvación de esta casa; también éste es hijo de Abrahán. Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido».&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;Comentario:&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;El próximo 31 de octubre celebramos el trigésimo primer Domingo del Tiempo Ordinario y la liturgia nos ofrece el pasaje del encuentro de Zaqueo con Jesús en Lc 19, 1-10.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;Un Zaqueo pequeño, que siente curiosidad por ver a Jesús, y que se sube a la higuera para verle; un encuentro que es más bien un encontronazo; y un cambio radical, de colaboracionista con los romanos, recaudador de impuestos a repartidor de lo que tiene con los necesitados y restituidor de lo defraudado a sus compatriotas.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;En alguna ocasión ya hemos visto las experiencias de cambio que supone el encontrarse con Jesús, en este texto son evidentes; pero quiero fijarme en la dinámica de la relación, en cómo se produce ese encuentro. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;El encuentro con Jesús siempre es de la misma forma, debemos tener cierta disposición, estar atentos, que la búsqueda de Jesús nos suponga cierta inquietud. Jesús está ahí para nosotros, está a nuestra disposición. Una vez que se produce este primer encuentro, la dinámica funciona por sí sola si se mantiene esa actitud de búsqueda. Y, a partir, de ahí se produce el cambio. Un cambio que transforma a toda la persona. Una transformación liberadora, que nos permite liberarnos de aquello que nos sobra para acabar siendo felices. Esa es nuestra vocación, Jesús nos llama para ser felices, libres, que nuestro seguimiento nos lleve a ser felices y libres, importándole poco al propio Jesús que murmuren de él por ir a comer con pecadores.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;La perícopa de hoy nos enseña los efectos de ese encuentro: la felicidad de Zaqueo, el cambio de vida, la restitución de lo obtenido por su oficio oprimiendo a sus hermanos y colaborando con el Imperio Romano, y el compartir con los necesitados&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;aquello de lo que se dispone. &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;¿Qué supone para ti el encuentro con Jesús? ¿Cómo ha sido tu encuentro con él?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-114549780151879166?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/114549780151879166/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=114549780151879166&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/114549780151879166'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/114549780151879166'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2010/10/31-domingo-del-tiempo-ordinario.html' title='31º Domingo del Tiempo Ordinario'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-2951571515594152683</id><published>2010-10-17T23:46:00.003+02:00</published><updated>2010-10-21T02:04:05.028+02:00</updated><title type='text'>30º Domingo del Tiempo Ordinario</title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;T&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;exto: Lc 18, &lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;9-14&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;i&gt;En aquel tiempo, a algunos que, teniéndose por justos, se sentían seguros de si mismos y despreciaban a los demás, dijo Jesús esta parábola: «Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; el otro, un publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior: “¡Oh Dios!, te doy gracias, porque no soy como los demás: ladrones, injustos, adúlteros; ni como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo”. El publicano, en cambio, se quedó atrás y no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo; sólo se golpeaba el pecho, diciendo: “¡Oh Dios!, ten compasión de este pecador”. Os digo que éste bajó a su casa justificado, y aquél no. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: georgia; font-size: medium; "&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;Comentario:&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: georgia; font-size: medium; "&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Este 24 de octubre celebramos el 30º Domingo del Tiempo Ordinario y la liturgia nos ofrece Lc 18, 9-14. El texto nos propone otra parábola de Jesús la del fariseo y el publicano que van a rezar, el uno se queda atrás y se reconoce pecador ante Dios y el otro que, en pie, daba gracias por no ser como los demás. Y su enseñanza final: “el que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido”.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;Lo primero, aclarar un par de términos… no es lo mismo humildad que humillación y en ocasiones lo confundimos, de hecho en muchas ocasiones, en la Iglesia han sido confundidos. No sé quién me dijo que la verdadera humildad no olvida la autoestima, y santa Teresa nos enseñó que “humildad es verdad”, no humillación. El fariseo no reza, utiliza palabrería vacía para ponerse por encima de los demás, por encima, incluso, de Dios, no le habla a Dios de sí y de su relación con Él, le habla de lo mejor que se cree respecto de los demás. Es como cuando en las empresas uno asciende por méritos propios y otro lo hace pisando a los demás. La lectura del Eclesiástico &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;de esta semana omite un versículo (Eclo 35, 14) que hace de nexo con el Evangelio: “Culto sin justicia es algo inútil”. Eso es lo que le ocurre al fariseo, pretende dar culto a Dios pasando por encima del Él y de sus semejantes. Con estos textos siempre me viene a la cabeza la Carta de San Juan: “Nadie puede amar a Dios a quien no ve, sin amar al hermano a quien ve”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;¿Cómo es tu oración: verborrea o reconocimiento de tu condición ante Dios? Nuestra naturaleza humana nos hace pecadores ante Dios ¿tienes conciencia de esta condición?&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-2951571515594152683?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/2951571515594152683/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=2951571515594152683&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/2951571515594152683'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/2951571515594152683'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2010/10/30-domingo-del-tiempo-ordinario.html' title='30º Domingo del Tiempo Ordinario'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-6257699098392940147</id><published>2010-10-14T00:29:00.006+02:00</published><updated>2010-10-14T20:30:47.405+02:00</updated><title type='text'>29º Domingo del Tiempo Ordinario</title><content type='html'>&lt;i&gt;&lt;b&gt;Texto: Lc 18, 1-8&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt; mso-bidi-font-size:10.0pt;mso-ansi-language:ES"&gt;&lt;i&gt;En aquel tiempo, Jesús, para explicar a sus discípulos cómo tenían que orar siempre sin desanimarse, les propuso esta parábola: «Había un juez en una ciudad que ni temía a Dios ni le importaban los hombres. En la misma ciudad había una viuda que solía ir a decirle: “Hazme justicia frente a mi adversario”. Por algún tiempo se negó, pero después se dijo: “Aunque ni temo a Dios ni me importan los hombres, como esta viuda me está fastidiando, le haré justicia, no vaya a acabar pegándome en la cara”». Y el Señor añadió: ‑ «&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size: 12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;i&gt;Fijaos en lo que dice el juez injusto; pues Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos que le gritan día y noche?; ¿o les dará largas? Os digo que les hará justicia sin tardar. Pero, cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?»&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size: 12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;Comentario:&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;El próximo 17 de octubre celebramos el 29º Domingo del Tiempo Ordinario y leemos Lucas 18, 1-8. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;El texto recoge el momento en que Jesús cuenta esa parábola sobre la necesidad de orar, del juez y la viuda, y la posterior explicación de Jesús. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;Como en otras ocasiones Jesús nos invita a orar siempre en todo momento, el pedid y se os dará, aunque nada más sea por pesados. De nuevo el tema central es la fe, el descubrir la complejidad de la fe, cuando la cosa parece mucho más sencilla, una fe que no nos permite hablar de derechos, sino de obligaciones. Hoy les contaba a mis alumnos qué significa eso de la libertad y cómo cuando parece que la ejercemos estamos siendo esclavos de otras cosas… bueno pues eso mismo pero con la fe es lo que hacía Jesús, pero hoy vemos como lo que pedimos puede que no sea lo mejor para nosotros y, a pesar de ello, Él nos va a dar siempre lo que necesitamos, lo que realmente necesitamos. Y mucho menos nos lo va a conceder cuando queramos, sólo cuando Él lo considere oportuno. Un amigo mío me decía que ya andaba con mucho cuidado con lo que le pedía a Dios, porque había descubierto que siempre se lo concedía, no cuando lo pedía, pero lo concedía. La sencillez de la sencillez de las pasadas semanas no está reñida de que Dios nos escuchará que saldrá en nuestra defensa cuando lo necesitemos. Eso es fe.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;¿Nuestro grado de confianza, de fe, llega hasta tener cuidado de lo que le pedimos? Como me recuerda un amigo mío, somos dueños de nuestros silencios y esclavos de nuestras palabras. En la relación con Dios, ¿también somos conscientes de esta verdad o pedimos por pedir?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-6257699098392940147?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/6257699098392940147/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=6257699098392940147&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/6257699098392940147'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/6257699098392940147'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2010/10/29_14.html' title='29º Domingo del Tiempo Ordinario'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-5746766460791994413</id><published>2010-10-04T01:46:00.003+02:00</published><updated>2010-10-07T19:34:01.917+02:00</updated><title type='text'>28º Domingo del Tiempo Ordinario</title><content type='html'>&lt;i&gt;&lt;b&gt;Texto: Lc 17,11-19&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-right:14.15pt;text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt;mso-ansi-language: ES-TRAD"&gt;&lt;i&gt;Yendo Jesús camino de Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. Cuando iba a entrar en un pueblo, vinieron a su encuentro diez leprosos, que se pararon a lo lejos y a gritos le decían: «Jesús, maestro, ten compasión de nosotros». Al verlos, les dijo: «Id a presentaros a los sacerdotes». Y, mientras iban de camino, quedaron limpios. Uno de ellos, viendo que estaba curado, se volvió alabando a Dios a grandes gritos y se echó por tierra a los pies de Jesús, dándole gracias. Éste era un samaritano. Jesús tomó la palabra y dijo: «¿No han quedado limpios los diez?; los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha vuelto más que este extranjero para dar gloria a Dios?» Y le dijo: «Levántate, vete; tu fe te ha salvado».&lt;/i&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-right:14.15pt;text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt;mso-ansi-language: ES-TRAD"&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;Comentario:&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-right:14.15pt;text-align:justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;Este domingo 10 de octubre celebramos el 28º Domingo del Tiempo Ordinario y leemos Lc 17, 11-19. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size: 12pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;El Evangelio nos narra cómo yendo Jesús de camino a Jerusalén se le acercaron unos leprosos a los que mandó a los sacerdotes y mientras iban de camino, quedaron curados, pero sólo uno de ellos vuelve a darle las gracias a Jesús.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size: 12pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;De nuevo, Lucas nos plantea el tema de la fe, de la verdadera fe. La fe no consiste sólo en obedecer a Jesús como hacen los diez leprosos. Todos ellos obedecen y van a los sacerdotes para que certifiquen que han quedado limpios del estigma social, religioso y personal de la lepra. Pero, sólo uno vuelve para dar las gracias. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;Esa es la auténtica fe, la que sirve a Dios; la que acude a Dios desde la propia indigencia; la que es sencilla; la que no esgrime derechos sino que gusta hablar de obligaciones.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size: 12pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;Como Jesús, nosotros sabemos que nuestras vidas tienen un sentido, ese sentido es Cristo y con él nuestros hermamos. Los milagros de Jesús siempre están al servicio de la persona, ningún milagro de Jesús es por lucimiento personal, todos son para los demás. Incluso cuando a él le tentaban con que se aprovechase de sus milagros no lo hizo. Los milagros están al servicio de la construcción del Reino, son para beneficio de los demás y de la gloria de Dios.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size: 12pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;Dos aspectos esenciales en nuestra vida de cristianos se vislumbran en este texto. La auténtica fe pasa por la experiencia de gratuidad, como me dijo un profesor amigo mío, hay una experiencia más profunda de gratuidad en sentirse amado que en amar. Y, ese amor, esa gratuidad se manifiesta en los hermanos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size: 12pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;¿Nuestra fe es auténtica y agradecida com la del leproso que volvió o es como la de los otros nueve?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-5746766460791994413?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/5746766460791994413/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=5746766460791994413&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/5746766460791994413'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/5746766460791994413'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2010/10/28-domingo-del-tiempo-ordinario.html' title='28º Domingo del Tiempo Ordinario'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-8777858861506818562</id><published>2010-09-30T00:57:00.004+02:00</published><updated>2010-09-30T01:56:22.598+02:00</updated><title type='text'>27º Domingo del Tiempo Ordinario</title><content type='html'>&lt;i&gt;&lt;b&gt;Texto: Lc 17, 5-17&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;/i&gt;&lt;i&gt;En aquel tiempo, los apóstoles le pidieron al Señor: «Auméntanos la fe». El Señor contestó: «Si tuvierais fe como un granito de mostaza, diríais a esa morera: “Arráncate de raíz y plántate en el mar”. Y os obedecería. Suponed que un criado vuestro trabaja como labrador o como pastor; cuando vuelve del campo, ¿quién de vosotros le dice: “En seguida, ven y ponte a la mesa?” ¿No le diréis: “Prepárame de cenar, cíñete y sírveme mientras como y bebo, y después comerás y beberás tú?” ¿Tenéis que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado? Lo mismo vosotros: Cuando hayáis hecho todo lo mandado, decid: “Somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer”».&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;Comentario:&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;Este 3 de octubre celebramos el 27º Domingo del Tiempo Ordinario y leemos Lc 17, 5-17.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Los discípulos piden a Jesús que les aumente la fe, como si la fe fuese una cuestión de cantidad. Jesús se lo deja claro, no se trata de cantidad, sino simplemente de tener o no tener. Tengo o no tengo fe.  Luego les advierte de los riesgos de creerse superiores por tener fe, por gozar de ese don. Cuando la tenemos no podemos creernos superiores a los demás, no podemos alardear de ello, cuando con ella ayudamos a los demás, no hacemos más que lo que nos corresponde. La fe no es algo que nos podamos reservar, es para compartirla con los demás. Y cuando lo hacemos lo que debemos, ¿qué mérito tenemos? Por ello no debemos creernos más que nadie, simplemente hemos hecho lo que se espera de nosotros.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La fe no es más que la confianza en Dios. Y con esa confianza somos capaces de hacer cualquier cosa, incluso lo que parece imposible, que una higuera crezca en el mar. Hoy, en un grupo, me comentaban que eso es imposible. Pero nuestra fe se basa en algo igual o más ilógico: El muerto está vivo. Si no nos creemos que una higuera pueda dar frutos en medio del mar, ¿cómo nos podemos creer que el muerto vive? Y si nos creemos que Dios es capaz de esto, cualquier cosa es posible.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Hay una segunda enseñanza en este texto, la sencillez con la que debemos vivir esta confianza, este don que se nos da. Ella nos confiere un poder especial, pero un poder que tenemos que vivir como servicio, como ministerio. Para dedicarlo a los demás, siendo conscientes de que al hacerlo no hacemos más que lo que debíamos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;¿Realmente te crees lo que confiesas en el credo? Y, si lo crees, ¿te ves superior a los demás por ello o pones este don al servicio de los demás?&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-8777858861506818562?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/8777858861506818562/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=8777858861506818562&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/8777858861506818562'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/8777858861506818562'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2010/09/27-domingo-del-tiempo-ordinario.html' title='27º Domingo del Tiempo Ordinario'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-853560072761699380</id><published>2010-09-20T18:06:00.002+02:00</published><updated>2010-09-20T18:06:58.865+02:00</updated><title type='text'>26º Domingo del Tiempo Ordinario</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;a name="OLE_LINK1"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Texto: Lc 16, 19-31&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="mso-bookmark:OLE_LINK1"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos: «Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino y banqueteaba espléndidamente cada día. Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal, cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que tiraban de la mesa del rico. Y hasta los perros se le acercaban a lamerle las llagas. Sucedió que se murió el mendigo, y los ángeles lo llevaron al seno de Abrahán. Se murió también el rico, y lo enterraron. Y, estando en el infierno, en medio de los tormentos, levantando los ojos, vio de lejos a Abrahán, y a Lázaro en su seno, y gritó: “Padre Abrahán, ten piedad de mi y manda a Lázaro que moje en agua la punta del dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas”. Pero Abrahán le contestó: “Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en vida, y Lázaro, a su vez, males: por eso encuentra aquí consuelo, mientras que tú padeces. Y además, entre nosotros y vosotros se abre un abismo inmenso, para que no puedan cruzar, aunque quieran, desde aquí hacia vosotros, ni puedan pasar de ahí hasta nosotros”. El rico insistió: “Te ruego, entonces, padre, que mandes a Lázaro a casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que, con su testimonio, evites que vengan también ellos a este lugar de tormento”. Abrahán le dice: “Tienen a Moisés y a los profetas; que los escuchen”. El rico contestó: “No, padre Abrahán. Pero si un muerto va a verlos, se arrepentirán”. Abrahán le dijo: “&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="mso-bookmark:OLE_LINK1"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language: ES-TRAD"&gt;Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso ni aunque resucite un muerto”».&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="mso-bookmark:OLE_LINK1"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language: ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Comentario:&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="mso-bookmark:OLE_LINK1"&gt;El próximo 26 de septiembre celebraremos el 26º Domingo del Tiempo Ordinario y leemos Lc 16, 19-31. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="mso-bookmark:OLE_LINK1"&gt;El texto es de sobras conocido, la parábola del rico Epulón y el pobre Lázaro. A modo de curiosidad, si os fijáis, en ningún sitio dice el nombre del rico. El relato de esta semana no comienza exactamente donde lo dejamos la semana pasada, la liturgia nos ha omitido seis versículos, en los que se encierra la verdadera clave de esta perícopa. Si hacemos caso a las interpretaciones más tradicionales, este evangelio ha servido, como decía Marx de adormidera del pueblo: si ahora sufres, no te preocupes, que serás recompensado en el cielo, y los que ahora te lo hacen pasar mal, entonces serán castigados. Si contemplamos el texto desde el v. 13, en el que dejábamos el texto la semana pasada, la cosa cambia. Precisamente la lectura es la contraria: que lo que exaltan los hombres, lo aborrece Dios y que lo importante es lo que hay en el corazón, tal como recoge el v. 15. Los fariseos consideraban que el que tenía riquezas era porque había sido bendecido por Dios. Lo que Jesus viene a denunciar es que la pobreza es una cuestión de origen social, humano que repugna a Dios. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="mso-bookmark:OLE_LINK1"&gt;Con la interpretación clásica, en nuestro entorno sociocultural, estaríamos todos condenados.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;span style="mso-bookmark:OLE_LINK1"&gt;&lt;/span&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;Jesus nos obliga a replantearnos nuestra escala de valores. Nos obliga a ponernos en marcha para cambiar esta situación social. Pero, aquí, hoy y ahora, porque esto no es lo que Dios quiere para el hombre, el orden que él ideó para nosotros en el principio no es este. Este lo hemos construido nosotros en contra de Dios. No tenemos más bienes porque nos haya bendecido Dios, sino porque nos hemos aprovechado de otros. Como dijo la semana pasada un cura en su homilía, mientras haya pobres la justicia de Dios nos seguirá clamando. ¿Qué exaltas?¿qué te dice Dios de eso?&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-853560072761699380?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/853560072761699380/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=853560072761699380&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/853560072761699380'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/853560072761699380'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2010/09/26-domingo-del-tiempo-ordinario.html' title='26º Domingo del Tiempo Ordinario'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-7376819777222062123</id><published>2010-09-14T01:50:00.001+02:00</published><updated>2010-09-14T01:51:35.818+02:00</updated><title type='text'>25º Domingo del Tiempo Ordinario</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Texto: Lc 16, 1-13&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Un hombre rico tenía un administrador, y le llegó la denuncia de que derrochaba sus bienes. Entonces lo llamó y le dijo: “¿Qué es eso que me cuentan de ti? Entrégame el balance de tu gestión, porque quedas despedido”. El administrador se puso a echar sus cálculos: “¿Qué voy a hacer ahora que mi amo me quita el empleo? Para cavar no tengo fuerzas; mendigar me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer para que, cuando me echen de la administración, encuentre quien me reciba en su casa”. Fue llamando uno a uno a los deudores de su amo y dijo al primero: “¿Cuánto debes a mi amo?” Éste respondió: “Cien barriles de aceite”. Él le dijo: “Aquí está tu recibo; aprisa, siéntate y escribe cincuenta”. Luego dijo a otro:&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;“Y tú, ¿cuánto debes?” Él contestó: “Cien fanegas de trigo”. Le dijo: “Aquí está tu recibo, escribe ochenta”. Y el amo felicitó al administrador injusto, por la astucia con que había procedido. Ciertamente, los hijos de este mundo son más astutos con su gente que los hijos de la luz. Y yo os digo: Ganaos amigos con el dinero injusto, para que, cuando os falte, os reciban en las moradas eternas. El que es de fiar en lo menudo también en lo importante es de fiar; el que no es honrado en lo menudo tampoco en lo importante es honrado. Si no fuisteis de fiar en el injusto dinero, ¿quién os confiará lo que vale de veras? Si no fuisteis de fiar en lo ajeno, ¿lo vuestro, quién os lo dará? Ningún siervo puede servir a dos amos, porque, o bien aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero».&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Comentario: &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;Este 19 de septiembre celebramos el 25º Domingo del Tiempo Ordinario y leemos Lucas 16, 1-13. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;Todo el texto se resume en la frase final “No podéis servir a Dios y al dinero” y está en consonancia con todo el Evangelio. El resto del relato es la parábola del Administrador infiel y su explicación. La parábola hoy requiere cierta explicación, en tiempos de Jesús los administradores cobraban su salario al llevarse una comisión de los negocios de su señor, por eso cuando rebaja el precio, no hace más que renunciar a su comisión para ganarse unos amigos que le salven cuando le vengan mal dadas.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;El mensaje de Jesús es radical, puede parecer que haya un dinero justo y otro injusto, pero no es así. La conclusión final es clara, o Dios o el dinero.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;Como en semanas anteriores, se trata de una escala de valores, en quién ponemos nuestro corazón, en quién confiamos. ¿De qué nos sirve pregonar con nuestros labios que confiamos en Dios, si nuestro corazón se aferra al dinero? &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;Me vienen a la cabeza los billetes de dólar en los que pone: “en Dios confiamos”, y me parece que supone la máxima incomprensión o, incluso, perversión del Evangelio. Pero esto mismo es lo que muchas veces pretendemos hacer, intentar conjugar lo que en la dinámica que nos propone Jesús es incompatible. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;Si somos capaces de aceptar la escala de valores del Evangelio entenderemos eso de que Dios nos ama, que no tenemos porqué preocuparnos por el dinero, que no nos dejará de su mano, que si da alimento a los pájaros, a nosotros no nos abandonará. Y os aseguro que hay muchas personas que tenemos experiencia de esto. Debemos ser astutos y saber utilizar el dinero para lo que es. Como dice el refrán: &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;hay que comer para vivir y no vivir para comer. &lt;/i&gt;Pues con el dinero lo mismo. ¿Nos preocupamos de ganar dinero para vivir o vivimos para ganar dinero? &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-7376819777222062123?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/7376819777222062123/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=7376819777222062123&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/7376819777222062123'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/7376819777222062123'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2010/09/25-domingo-del-tiempo-ordinario.html' title='25º Domingo del Tiempo Ordinario'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-5008042624724981703</id><published>2010-09-07T01:28:00.001+02:00</published><updated>2010-09-07T01:32:06.278+02:00</updated><title type='text'>24º Domingo del Tiempo Ordinario</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;a name="OLE_LINK1"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Texto: Lc 15, 1-31&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="mso-bookmark:OLE_LINK1"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús los publicanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los escribas murmuraban entre ellos: «Ése acoge a los pecadores y come con ellos». Jesús les dijo esta parábola: «Si uno de vosotros tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿no deja las noventa y nueve en el campo y va tras la descarriada, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento; y, al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos para decirles: “¡Felicitadme!, he encontrado la oveja que se me había perdido”. Os digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse. Y si una mujer tiene diez monedas y se le pierde una, ¿no enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, reúne a las amigas y a las vecinas para decirles: “¡Felicitadme!, he encontrado la moneda que se me había perdido”. Os digo que la misma alegría habrá entre los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta». También les dijo: «Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre: “Padre, dame la parte que me toca de la fortuna”. El padre les repartió los bienes. No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, emigró a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente. Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad. Fue entonces y tanto le insistió a un habitante de aquel país que lo mandó a sus campos a guardar cerdos. Le entraban ganas de llenarse el estómago de las algarrobas que comían los cerdos; y nadie le daba de comer. Recapacitando entonces, se dijo: “Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros”. Se puso en camino a donde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió; y, echando a correr, se le echó al cuello y se puso a besarlo. Su hijo le dijo: “Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo”. Pero el padre dijo a sus criados: “Sacad en seguida el mejor traje y vestidlo; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y matadlo; celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado”. Y empezaron el banquete. Su hijo mayor estaba en el campo. Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y el baile, y llamando a uno de los mozos, le preguntó qué pasaba. Éste le contestó: “Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha matado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud”. Él se indignó y se negaba a entrar; pero su padre salió e intentaba persuadirlo. Y él replicó a su padre: “Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mi nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; y cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado”. El padre le dijo: “Hijo, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo: deberías alegrarte, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado”».&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="mso-bookmark:OLE_LINK1"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Comentario: &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;span style="mso-bookmark:OLE_LINK1"&gt;&lt;/span&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;El próximo 12 de septiembre celebramos el 24º Domingo del Tiempo Ordinario y la liturgia nos propone el texto de Lucas 15, 1-31.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;En el contexto de una comida con unos fariseos, pecadores, publicanos y escribas, el evangelio recoge una serie de tres parábolas, la de la mujer que pierde una moneda, la de las cien ovejas y la del padre bondadoso, ésta mucho más larga, pero con la misma enseñanza de fondo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;La sociedad actual nos plantea una serie de principios que evidentemente no coinciden con los del Evangelio. Hoy se nos invita a medir todo a valorar los pros y los contras, hoy nadie deja noventa y nueve ovejas por una, cuantitativamente es una barbaridad. Pero el Evangelio nos propone que nuestro criterio sea cualitativo. Una oveja vale tanto como las noventa y nueve, una moneda merece la pena tanto como las nueve restantes. Un hijo por mal que se haya portado, por mucho que haya dilapidado, es un hijo y el amor hacia él es tanto como por el que hace lo que se supone que hay que hacer. Estas parábolas identifican a los protagonistas, la mujer, el pastor y el padre con Dios, demostrándonos que a Dios le importamos todos y cada uno de sus hijos, tal y como somos, respetando nuestra libertad y nuestras decisiones, una libertad que, en las más de las ocasiones, ninguno de nosotros somos capaces de respetar. Tal vez ahí radique nuestra diferencia con Dios, nuestra incapacidad para entenderlo. Dios sabe respetar sin juzgar, nos permite equivocarnos y nos valora a todos y cada uno de nosotros, independientemente de lo que hayamos hecho. Nos ama incondicionalmente. Una vez me dijeron que amar así es imposible, es una cualidad divina, pero ¿no debemos intentarlo, no podemos disfrutar de ese don? Dios nos lo puede dar.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;¿Cuándo vamos nosotros a aprender a amar así? ¿Cuándo dejaremos de juzgar? ¿Cuándo respetaremos la libertad de nuestros hermanos?&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-5008042624724981703?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/5008042624724981703/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=5008042624724981703&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/5008042624724981703'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/5008042624724981703'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2010/09/24-domingo-del-tiempo-ordinario.html' title='24º Domingo del Tiempo Ordinario'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-3585552083104936396</id><published>2010-09-02T17:47:00.001+02:00</published><updated>2010-09-02T17:49:16.138+02:00</updated><title type='text'>23er Domingo del Tiempo Ordinario</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;a name="OLE_LINK1"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Texto: Lc 14, 25-33&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="mso-bookmark:OLE_LINK1"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo: «Si alguno se viene conmigo y no pospone a su padre y a su madre, y a su mujer y a sus hijos, y a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. Quien no lleve su cruz detrás de mi no puede ser discípulo mío. Así, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla? No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo: “Este hombre empezó a construir y no ha sido capaz de acabar”. ¿O qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que le ataca con veinte mil? Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz. &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="mso-bookmark:OLE_LINK1"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Lo mismo vosotros: el que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío».&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="mso-bookmark:OLE_LINK1"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Comentario:&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="mso-bookmark:OLE_LINK1"&gt;Este 5 de septiembre celebramos el 23&lt;sup&gt;er&lt;/sup&gt; Domingo del Tiempo Ordinario y el texto que se nos ofrece está tomado de Lc 14, 25-33. &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;Uno de los pasajes más inquietantes, más duros del Evangelio: “si alguno viene conmigo y no pospone a su padre y a su madre, y a su mujer y a sus hijos…, incluso a sí mismo, no es digno de ser discípulo mío”. &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;Lo que Jesús nos propone no es una renuncia baldía, no significa dejar cosas, sino que todo queda relegado a un segundo plano, porque hemos descubierto qué es lo importante para nosotros. Cuando nos dice que hay que cargar con nuestras cruces y seguirle para ser discípulos, podemos entender que hay que sacrificarse, aceptar las penurias que nos llegan, pero la cruz no tiene sentido si no es siguiéndole, y Él cargó con las cruces de los que le rodeaban para aliviarles. De la misma forma, si nuestros sacrificios no son para ayudar a los demás, carecen de sentido, no son sino demostración de nuestro autocontrol; esas oblaciones serán útiles a los ojos de Dios si las vivimos para los demás.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="mso-bookmark:OLE_LINK1"&gt;Luego pone un par de ejemplos sobre sentarse a pensar antes de afrontar decisiones importantes, invitándonos a medir nuestras fuerzas porque aunque no haya que hacer esos sacrificios inútiles, sí que hay que hacerlos por y para los que nos rodean; aunque no haya que abandonar por nada, hay que descubrir qué es lo importante y seguirlo abandonando lo que no está en función de esa finalidad.&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;En resumidas cuentas, como estos domingos atrás se nos propone un cambio no tanto de actitudes sino de motivaciones. Los ejemplos están claros: hay quienes cuando se abstienen de comer carne ponen en su mesa marisco, sin darse cuenta que el objetivo no es mortificarse, sino sentirse más libre para darnos a los demás. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="mso-bookmark:OLE_LINK1"&gt;¿Estamos dispuestos a las renuncias que nos pide Jesús? Y lo que es más importante ¿estamos dispuestos a hacerlo por los motivos que él quiere?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-3585552083104936396?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/3585552083104936396/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=3585552083104936396&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/3585552083104936396'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/3585552083104936396'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2010/09/23er-domingo-del-tiempo-ordinario.html' title='23er Domingo del Tiempo Ordinario'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-7624959679279093667</id><published>2010-08-23T20:12:00.001+02:00</published><updated>2010-08-23T20:13:29.510+02:00</updated><title type='text'>22º Domingo del Tiempo Ordinario</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Texto: Lc 14, 1.7-14&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Un sábado, entró Jesús en casa de uno de los principales fariseos para comer, y ellos le estaban espiando. Notando que los convidados escogían los primeros puestos, les propuso esta parábola: «Cuando te conviden a una boda, no te sientes en el puesto principal, no sea que hayan convidado a otro de más categoría que tú; y vendrá el que os convidó a ti y al otro y te dirá: “Cédele el puesto a éste”. Entonces, avergonzado, irás a ocupar el último puesto. Al revés, cuando te conviden, vete a sentarte en el último puesto, para que, cuando venga el que te convidó, te diga: “Amigo, sube más arriba”. Entonces quedarás muy bien ante todos los comensales. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido». Y dijo al que lo había invitado: «Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos; porque corresponderán invitándote, y quedarás pagado&lt;/i&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;. Cuando des un banquete, invita a pobres, lisiados, cojos y ciegos; dichoso tú, porque no pueden pagarte; te pagarán cuando resuciten&lt;/span&gt; los &lt;/i&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;justos&lt;/span&gt;».&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Comentario:&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;El próximo 29 de agosto celebramos el 22º Domingo del Tiempo Ordinario y la liturgia nos propone el texto de Lc 14, 1.7-14. El Evangelio nos presenta a Jesús asistiendo a una comida con los fariseos y aprovecha la ocasión para darles un par de enseñanzas: por un lado, las bondades de la humidad; y por otro, la inutilidad del dar esperando recibir a cambio, porque al recibir quedas pagado.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;Ambas enseñanzas no son originales de Jesús, el libro de los Proverbios, incluso en la 1ª lectura de hoy, nos lo repite en varias ocasiones. Jesús nos destaca las enseñanzas del Antiguo Testamento que nos pueden valer, otras las criticará, pero está la confirma. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;Santa Teresa decía, con acierto, que humildad es verdad. Seguro que todos conocemos personas que viven una humildad que no se corresponde con la realidad, que se infravaloran o que restan importancia a sus cualidades o habilidades. Pero la humildad a la que nos invita Jesús no es esa, es algo radicalmente distinto y que nos ayuda en nuestro crecimiento personal, es una invitación a asumir las propias limitaciones, a reconocernos limitados frente al “Ilimitado”, frente a Dios, pero ello no quita que no reconozcamos la realidad. Acordaos de la parábola de los talentos, si yo no soy consciente de mis capacidades, si no las reconozco, ¿cómo podré trabajarlas?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;La otra enseñanza es la de que hay que dar sin esperar nada a cambio. Una vez, una psicóloga, amiga mía, me dijo que eso es algo imposible, que todos esperamos recibir cuando hacemos algo. Que esa gratuidad es un don divino, pero que poca gente lo posee. Pero yo sigo creyendo que es posible, que podemos dar sin esperar recibir. Si recibimos, pues bueno. En una cosa tiene razón, que esperamos recibir, en un momento o en otro, esperamos el pago en esta vida o en la otra, y que, de vez en cuando, necesitamos sentir que nuestro esfuerzo no es en balde para poder seguir haciéndolo. Jesús no invita a no desesperar.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;¿Vives la humildad y esperanza como Jesús nos enseña o te dejas llevar por falsas humildades y esperanzas?&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-7624959679279093667?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/7624959679279093667/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=7624959679279093667&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/7624959679279093667'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/7624959679279093667'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2010/08/22-domingo-del-tiempo-ordinario.html' title='22º Domingo del Tiempo Ordinario'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-7076378492946179585</id><published>2010-08-19T17:56:00.000+02:00</published><updated>2010-08-19T17:57:58.496+02:00</updated><title type='text'>21º Domingo del Tiempo Ordinario</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Texto: Lc 13, 22-30.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;En aquel tiempo, Jesús, de camino hacia Jerusalén, recorría ciudades y aldeas enseñando. Uno le preguntó: «Señor, ¿serán pocos los que se salven?» Jesús les dijo: «&lt;/i&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language: ES-TRAD"&gt;Esforzaos en entrar por la puerta estrecha. Os digo que muchos intentarán entrar y no podrán. Cuando el amo de la casa se levante y cierre la puerta, os quedaréis fuera y llamaréis a la puerta, diciendo: “Señor, ábrenos”; y él os replicará: “No sé quiénes sois.” Entonces comenzaréis a decir: “Hemos comido y bebido contigo, y tú has enseñado en nuestras plazas”. Pero él os replicará: “No sé quiénes sois. Alejaos de mí, malvados”. Entonces será el llanto y el rechinar de dientes, cuando veáis a Abrahán, Isaac y Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros os veáis echados fuera. Y vendrán de oriente y occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios. Mirad: hay últimos que serán primeros, y primeros que serán últimos».&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Comentario: &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;Este 22 de agosto celebramos el 21º Domingo del Tiempo Ordinario y leemos Lucas 13, 22-30. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;El texto recoge un momento en el que a Jesús le preguntan sobre cuántos se salvarán, Jesús, como siempre, responde con un ejemplo y frente a la creencia del pueblo de Israel sobre que todos los judíos se salvarán, les dice que les precederán de otros pueblos y creencias. El ejemplo, en esta ocasión, es el de la puerta estrecha, esa que, cuando las puertas importantes de la ciudad cerraban, se quedaban abiertas, pero por ella no se podía pasar cargado, escasamente cabe una persona y obliga a dejarlo todo fuera, obliga a la renuncia, a esforzarse. En conclusión, por la puerta estrecha se puede pasar, pero dejándolo todo, esforzándose. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;De nuevo nos encontramos con el tema del derecho a la salvación. Los judíos pensaban que por cumplir con los preceptos de la Ley se salvarían, pero Jesús nos viene a decir que esto no es así. El cumplimiento no garantiza nada. Y el creerse con derechos por cumplir, menos todavía. La salvación no es algo que se gane, es un regalo, un don. La misma actitud de los judíos podemos tenerla hoy en nuestra Iglesia, hay quienes por pertenecer a tal o cual grupo se cree mejor que los otros, con derecho a… y eso es lo que viene a desmontarnos Jesús. La salvación es una tarea ardua, nadie tiene derecho a ella, hay que estar permanentemente esforzándose por conseguirla.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;El texto nos invita a desprendernos de las actitudes autosuficientes. A dirigirnos a Dios sin exigirle, pidiéndole que se haga su voluntad y no la nuestra, como lo hizo Jesús en Getsemaní. &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;¿Le pido a Dios porque soy digno de ello o le pido que me haga que me haga digno de Él? &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-7076378492946179585?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/7076378492946179585/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=7076378492946179585&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/7076378492946179585'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/7076378492946179585'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2010/08/21-domingo-del-tiempo-ordinario.html' title='21º Domingo del Tiempo Ordinario'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-7308935249784548206</id><published>2010-08-12T19:05:00.002+02:00</published><updated>2010-08-12T19:08:06.236+02:00</updated><title type='text'>Asunción de Ntra. Sra.</title><content type='html'>&lt;b&gt;&lt;i&gt;Texto: Lc 1, 39-56&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;div&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt; mso-bidi-font-size:10.0pt;mso-ansi-language:ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito: «¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá. María dijo: «Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia -como lo había prometido a nuestros padres-, en favor de Abrahán y su descendencia por siempre». María se quedó con Isabel unos tres meses y después volvió a su casa.&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;div&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Comentario:&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;El próximo 15 de agosto celebramos la Asunción de la Virgen y leemos un texto eminentemente mariano, Lucas 1, 39-56, la visitación de María a su prima Isabel y el Magníficat. María se entera del embarazo de su prima Isabel y, va a toda prisa para acompañarla y echarle una mano. Del diálogo entre las primas el evangelista destaca la contestación de Isabel al saludo de María, en ella me sobrecoge la pregunta: ¿quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? Nunca me he caracterizado por una especial devoción mariana, tal vez porque haya visto en mi entorno más adoración que devoción. Eso no quita que reconozca en María un modelo de creyente. Y en este caso, María, la mujer que ha sido capaz de fiarse de Dios, de estar disponible para Él, también lo está para los hombres, para sus semejantes, representados en su prima. De nuevo, el Evangelio nos presenta la doble disponibilidad, a Dios y a los hombres, y la una lleva a la otra indefectiblemente. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;Tal vez por ello, el ¿quién soy yo? Sea una pregunta para todos, que para ti y para mí implica el reconocimiento de Dios como el totalmente otro. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;Por otro lado, el cántico del Magnificat hace que la confianza en Dios no sea injustificada, Dios ha cumplido lo que ha prometido a su pueblo. Lucas, con su predilección por los pobres, hace que el texto nos choque: “dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos”. En estas proezas hechas con su brazo se recoge la esencia del Evangelio. Ese Evangelio que nosotros tenemos que construir día a día.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;La pregunta de hoy creo que no puede ser otra que la misma que Isabel a María: ¿Quién soy yo para que vengas a mí?El próximo 15 de agosto celebramos la Asunción de la Virgen y leemos un texto eminentemente mariano, Lucas 1, 39-56, la visitación de María a su prima Isabel y el Magníficat. María se entera del embarazo de su prima Isabel y, va a toda prisa para acompañarla y echarle una mano. Del diálogo entre las primas el evangelista destaca la contestación de Isabel al saludo de María, en ella me sobrecoge la pregunta: ¿quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? Nunca me he caracterizado por una especial devoción mariana, tal vez porque haya visto en mi entorno más adoración que devoción. Eso no quita que reconozca en María un modelo de creyente. Y en este caso, María, la mujer que ha sido capaz de fiarse de Dios, de estar disponible para Él, también lo está para los hombres, para sus semejantes, representados en su prima. De nuevo, el Evangelio nos presenta la doble disponibilidad, a Dios y a los hombres, y la una lleva a la otra indefectiblemente.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;Tal vez por ello, el ¿quién soy yo? Sea una pregunta para todos, que para ti y para mí implica el reconocimiento de Dios como el totalmente otro. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;Por otro lado, el cántico del Magnificat hace que la confianza en Dios no sea injustificada, Dios ha cumplido lo que ha prometido a su pueblo. Lucas, con su predilección por los pobres, hace que el texto nos choque: “dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos”. En estas proezas hechas con su brazo se recoge la esencia del Evangelio. Ese Evangelio que nosotros tenemos que construir día a día.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;La pregunta de hoy creo que no puede ser otra que la misma que Isabel a María: ¿Quién soy yo para que vengas a mí?&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-7308935249784548206?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/7308935249784548206/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=7308935249784548206&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/7308935249784548206'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/7308935249784548206'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2010/08/asuncion-de-ntra-sra.html' title='Asunción de Ntra. Sra.'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-6550316360054769057</id><published>2010-08-02T16:54:00.006+02:00</published><updated>2010-08-05T11:45:42.766+02:00</updated><title type='text'>19º Domingo del Tiempo Ordinario</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;Texto: Lc 12, 32-48&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;p class="MsoBodyTextIndent" style="text-align: justify;margin-right: 0cm; text-indent: 0cm; "&gt;&lt;i&gt;En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No temas, pequeño rebaño, porque vuestro Padre ha tenido a bien daros el reino. Vended vuestros bienes y dad limosna; haceos talegas que no se echen a perder, y un tesoro inagotable en el cielo, adonde no se acercan los ladrones ni roe &lt;/i&gt;&lt;st1:personname productid="la polilla. Porque" st="on"&gt;&lt;i&gt;la polilla. Porque&lt;/i&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;i&gt; donde está vuestro tesoro allí estará también vuestro corazón. Tened ceñida la cintura y encendidas las lámparas. Vosotros estad como los que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame. Dichosos los criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela; os aseguro que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y los irá sirviendo. Y, si llega entrada la noche o de madrugada y los encuentra así, dichosos ellos. Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora viene el ladrón, no le dejaría abrir un boquete. Lo mismo vosotros, estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre». Pedro le preguntó: «Señor, ¿has dicho esa parábola por nosotros o por todos?» El Señor le respondió: «¿Quién es el administrador fiel y solícito a quien el amo ha puesto al frente de su servidumbre para que les reparta la ración a sus horas? Dichoso el criado a quien su amo, al llegar, lo encuentre portándose así. Os aseguro que lo pondrá al frente de todos sus bienes. Pero si el empleado piensa: "Mi amo tarda en llegar", y empieza a pegarles a los mozos y a las muchachas, a comer y beber y emborracharse, llegará el amo de ese criado el día y a la hora que menos lo espera y lo despedirá, condenándolo a la pena de los que no son fieles. El criado que sabe lo que su amo quiere y no está dispuesto a ponerlo por obra recibirá muchos azotes; el que no lo sabe, pero hace algo digno de castigo, recibirá pocos. Al que mucho se le dio, mucho se le exigirá; al que mucho se le con­fió, más se le exigirá.».&lt;/i&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyTextIndent" style="text-align: justify;margin-right: 0cm; text-indent: 0cm; "&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;Comentario:&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyTextIndent" style="text-align: justify;margin-right: 0cm; text-indent: 0cm; "&gt;Este 8 de agosto celebramos el 19º Domingo del Tiempo Ordinario y leemos Lc 12, 32-48. &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyTextIndent" style="text-align: justify;margin-right: 0cm; text-indent: 0cm; "&gt;El texto tiene dos partes diferenciadas, por un lado la invitación a ser valientes y a hacer de Dios el motor de nuestras vidas, y por otro recoge varias enseñanzas escatológicas de Jesús, a permanecer vigilantes porque en cualquier momento, como decía la semana pasada nos pueden pedir cuentas.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyTextIndent" style="text-align: justify;margin-right: 0cm; text-indent: 0cm; "&gt;Tal vez dos frases destaquen por su fuerza. Una de ellas que os repito de una u otra forma casi todos los domingos: "Donde está tu corazón allí está tu tesoro", y lo que sale del corazón son las intenciones, los afectos... Y la segunda: "Al que mucho se le dio, mucho se le exigirá", y os tengo que confesar que ésta es una frase que personalmente me persigue. Tal vez porque siento que se me ha dado mucho, que he recibido de Dios millones de regalos a lo largo de mi vida: formación, familia, amor, amistad, personas que se han cruzado en mi vida... y, por ello, sé que se me exigirá más que a muchos otros y esto lo vivo como una responsabilidad. El mismo Evangelio me dice cómo hacerlo: "Dad gratis lo que habéis recibido gratis". Por eso, cada regalo que siento que recibo de Dios, tengo que tratar de compartirlo con los demás. Y creo que aquí está la clave del Evangelio, lo que nos llevará a la implantación del Reino de Dios. Cuando hay campañas en el colegio, les digo a los chavales que tienen que aportar algo por justicia, no por caridad. Porque ellos tienen un concepto de caridad distinto al nuestro. Pero la idea es que acaben haciéndolo por Caridad, entendida como lo hace san Pablo en 1Cor, por Amor, porque el amor va más allá que la justicia. Por justicia, nadie es capaz de dar la vida por los demás, pero por amor sí. &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyTextIndent" style="text-align: justify;margin-right: 0cm; text-indent: 0cm; "&gt;¿Qué anida en tu corazón, amor o justicia? ¿Qué sientes que se te ha dado?&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-6550316360054769057?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/6550316360054769057/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=6550316360054769057&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/6550316360054769057'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/6550316360054769057'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2010/08/19-domingo-del-tiempo-ordinario.html' title='19º Domingo del Tiempo Ordinario'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-8792150152820924713</id><published>2010-08-02T16:00:00.002+02:00</published><updated>2010-08-02T16:53:33.052+02:00</updated><title type='text'>18º Domingo del Tiempo Ordinario</title><content type='html'>&lt;i&gt;&lt;b&gt;Texto: Lc 12, 13-21&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt; mso-bidi-font-size:10.0pt;mso-ansi-language:ES"&gt;&lt;i&gt;En aquel tiempo, dijo uno del público a Jesús: «Maestro, dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia». Él le contestó: «Hombre, ¿quién me ha nombrado juez o árbitro entre vosotros?» Y dijo a la gente: «Mirad: guardaos de toda clase de codicia. Pues, aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes». Y les propuso una parábola: «Un hombre rico tuvo una gran cosecha. Y empezó a echar cálculos: “¿Qué haré? No tengo donde almacenar la cosecha”. Y se dijo: “Haré lo siguiente: derribaré los graneros y construiré otros más grandes, y almacenaré allí todo el grano y el resto de mi cosecha. Y entonces me diré a mi mismo: Hombre, tienes bienes acumulados para muchos años; túmbate, come, bebe y date buena vida”. Pero Dios le dijo: “Necio, esta noche te van a exigir &lt;/i&gt;&lt;st1:personname productid="la vida. Lo" st="on"&gt;&lt;i&gt;la vida. Lo&lt;/i&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;i&gt; que has acumulado, ¿de quién será?” &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt; mso-bidi-font-size:10.0pt;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;i&gt;Así será el que amasa riquezas para sí y no es rico ante Dios».&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;i&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt; mso-bidi-font-size:10.0pt;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;Comentario:&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="mso-margin-top-alt:auto;mso-margin-bottom-alt:auto; text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; color: black; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Este 1 de agosto celebramos el 18º Domingo del Tiempo Ordinario y leemos Lc 12, 13-21.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="mso-margin-top-alt:auto;mso-margin-bottom-alt:auto; text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size: 12pt; color: black; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;El texto recoge una enseñanza de Jesús propia de Lucas&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;, &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;una enseñanza sobre el corazón del hombre, sobre lo que aloja ese corazón. No es que sea malo tener bienes, no es que sea malo disfrutarlos. Lo que Jesús critica es la actitud, la avaricia. El evangelista nos enseña mediante una parábola que la avaricia corrompe el corazón del hombre, lo separa de Dios. La vida, lo importante de la vida no lo dan los bienes. Sabéis que me gusta el refranero: "el dinero no da la felicidad".  Y ello, con la imagen plástica de la parábola, el cuento ejemplificante de un agricultor. Para enseñar a un hombre que le pide que dirima en un asunto de herencias.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; color: black; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="mso-margin-top-alt:auto;mso-margin-bottom-alt:auto; text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size: 12pt; color: black; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;No sólo importan los bienes, hay cosas mucho más importantes, cosas relacionadas con la trascendencia, con lo que nos supera: la amistad, el amor, las relaciones con los demás y con Dios.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="mso-margin-top-alt:auto;mso-margin-bottom-alt:auto; text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; color: black; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;La cuestión central vuelve a ser la misma de otras tantas veces, dónde ponemos el corazón, nuestra confianza, en el dinero o en Dios. A Dios no le podemos pedir que nos ayude en estos temas pero sí que le podemos pedir que nos ilumine para tomar las decisiones adecuadas.&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="mso-margin-top-alt:auto;mso-margin-bottom-alt:auto; text-align:justify;text-indent:0cm"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; color: black; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;¿Para qué nos acordamos de Dios, para que nos solucione los problemas o para que nos ilumine ante ellos?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-8792150152820924713?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/8792150152820924713/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=8792150152820924713&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/8792150152820924713'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/8792150152820924713'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2010/08/18-domingo-del-tiempo-ordinario.html' title='18º Domingo del Tiempo Ordinario'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-7893912684626517891</id><published>2010-07-19T19:56:00.001+02:00</published><updated>2010-07-19T19:58:50.776+02:00</updated><title type='text'>Santiago Apóstol</title><content type='html'>&lt;i&gt;&lt;b&gt;Texto: Mt 20, 20-28&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;div&gt;&lt;i&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt; mso-bidi-font-size:10.0pt;mso-ansi-language:ES"&gt;En aquel tiempo, se acercó a Jesús la madre de los Zebedeos con sus hijos y se postró para hacerle una petición. Él le preguntó: «¿Qué deseas?» Ella contestó: «Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda». Pero Jesús replicó: «No sabéis lo que pedís. ¿Sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber?» Contestaron: «Lo somos». Él les dijo: «Mi cáliz lo beberéis, pero el puesto a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre». Los otros diez, que lo habían oído, se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús, reuniéndolos, les dijo: «Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo. Igual que el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos».&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;Comentario:&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;Este 25 de julio celebramos la solemnidad de Santiago Apóstol y la liturgia nos ofrece la lectura de Mateo 20, 20-28.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;El texto es aquel en que la madre de los Zebedeos le pide a Jesús que se sienten en su Reino, uno a su derecha y otro a su izquierda. Los diez discípulos restantes murmuran, pero Jesús les recrimina y les da una lección que va en consonancia con el Evangelio de la semana pasada. “El que quiera ser el primero sea esclavo, el que quiera ser grande sea vuestro servidor”. Jesús justifica la acción de los Zebedeos, y la de los diez, que no está lejos de la de estos, en la concepción cultural del entorno.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;De nuevo nos encontramos con la paradoja del Evangelio. Para ser grande hay que hacerse servidor, para ser el primero hay que ser el último, muriendo damos vida, dando recibimos, perdiéndonos nos encontramos… puede chocarnos en la cabeza, pero el corazón nos dice que es así. Jesús supo llevar esto hasta sus últimas consecuencias. Para salvar nuestras vidas, entregó la suya.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;En el contexto de la fiesta de hoy, Mateo nos quiere enseñar el sentido de la cruz, el sentido del testimonio dado con la propia vida, como al final lo hizo Santiago. Que el mensaje de Jesús merece la pena ser vivido. Que viviendo para los demás somos más persona.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;El mundo nos ofrece otros caminos, para ser el primero hay que pisar a los demás, para ser grande hay que tener más que los demás. ¿Quién es más digno de tu confianza, Jesús o el mundo? ¿Cuál es para ti el mejor camino para ser el primero? ¿Eres capaz de ser testigo de que esta forma de vivir merece la pena?&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-7893912684626517891?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/7893912684626517891/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=7893912684626517891&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/7893912684626517891'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/7893912684626517891'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2010/07/santiago-apostol.html' title='Santiago Apóstol'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-5223312882698977963</id><published>2010-07-14T00:40:00.001+02:00</published><updated>2010-07-14T00:42:48.113+02:00</updated><title type='text'>16º Domingo del Tiempo Ordinario</title><content type='html'>&lt;i&gt;&lt;b&gt;Texto: Lc 10, 38-42&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt; mso-bidi-font-size:10.0pt;mso-ansi-language:ES"&gt;&lt;i&gt;En aquel tiempo, entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa. Ésta tenía una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra. Y Marta se multiplicaba para dar abasto con el servicio; hasta que se paró y dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola con el servicio? Dile que me eche una mano». Pero el Señor le contestó: «Marta, Marta, andas inquieta y nerviosa con tantas cosas; sólo una es necesaria. María ha escogido la parte mejor, y no se la quitarán».&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;Comentario:&lt;/b&gt; &lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;El próximo 18 de julio celebramos el 16 Domingo del&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;Tiempo Ordinario y leemos&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;Lc 10, 38-42. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;El Evangelio narra episodio en el que Jesús está en casa de Marta y María, y mientras aquella se desvive por atenderlo, María se queda junto a Él escuchándole. Cuando Marta le pide que la reprenda Jesús le dice que ella ha escogido la mejor parte, la que nadie puede arrebatarle.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;El relato refleja las dos posturas de nuestra fe. La contemplación y la acción.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;Pero, el fijarnos en este texto olvidándonos del de la semana pasada es un error. El de hoy, apreciado de forma aislada nos daría pie a afirmar que la mejor opción es la de María, quedarse a los pies del Señor Jesús contemplándolo, escuchándolo. Y, que la actitud de Marta no resulta grata a sus ojos. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;Sin embargo, si lo apreciamos en conjunto con el texto del buen samaritano nos encontramos con que ambos carismas son igualmente necesarios, resultan complementarios. La escucha de Jesús debe llevarnos a desvivirnos por los hermanos, y el desvivirnos por los hermanos debe llevarnos a escuchar al Señor en ellos. Al fin y al cabo, ¿no es este equilibrio el que han conseguido aquellos a quienes llamamos santos? En el equilibrio está la virtud.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;En ello se basa la misión de Teresa de Calcuta, y de muchos otros, en ver en la Eucaristía a aquellos a quienes atendía y atender a estos como si fuesen el mismo Cristo. El día que nosotros seamos capaces de hacer esto, podremos decir que estamos construyendo el Reino de Dios, que lo estamos implantando en nuestro mundo. Haremos que el ya, pero todavía no, sea más “ya”. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;¿A qué dedicas tu vida? ¿Lo que haces lo haces viendo en los demás a Cristo? ¿La escucha de la Palabra de Dios te lleva a los demás? Si no es así, no hemos entendido nada.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-5223312882698977963?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/5223312882698977963/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=5223312882698977963&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/5223312882698977963'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/5223312882698977963'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2010/07/16-domingo-del-tiempo-ordinario.html' title='16º Domingo del Tiempo Ordinario'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-5693927854084609059</id><published>2010-07-06T17:16:00.003+02:00</published><updated>2010-07-06T17:19:16.215+02:00</updated><title type='text'>15º Domingo del Tiempo Ordinario</title><content type='html'>&lt;i&gt;&lt;b&gt;Texto: Lc 10, 25-37.&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;div&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-right:14.15pt;text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt;mso-ansi-language: ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;En aquel tiempo, se presentó un maestro de &lt;/span&gt;&lt;st1:personname productid="la Ley" st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;la Ley&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt; y le preguntó a Jesús para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?» Él le dijo: «¿Qué está escrito en &lt;/span&gt;&lt;st1:personname productid="la Ley" st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;la  Ley&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;? ¿Qué lees en ella?» Él contestó: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas y con todo tu ser. Y al prójimo como a ti mismo». Él le dijo: «Bien dicho. Haz esto y tendrás la vida». Pero el maestro de &lt;/span&gt;&lt;st1:personname productid="la Ley" st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;la  Ley&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;, queriendo justificarse, preguntó a Jesús: «¿Y quién es mi prójimo?» Jesús dijo: «Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó, cayó en manos de unos bandidos, que lo desnudaron, lo molieron a palos y se marcharon, dejándolo medio muerto. Por casualidad, un sacerdote bajaba por aquel camino y, al verlo, dio un rodeo y pasó de largo. Y lo mismo hizo un levita que llegó a aquel sitio: al verlo dio un rodeo y pasó de largo. Pero un samaritano que iba de viaje, llegó a donde estaba él y, al verlo, le dio lástima, se le acercó, le vendó las heridas, echándoles aceite y vino, y, montándolo en su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y lo cuidó. Al día siguiente, sacó dos denarios y, dándoselos al posadero, le dijo: “Cuida de él, y lo que gastes de más yo te lo pagaré a la vuelta”. ¿Cuál de estos tres te parece que se portó como prójimo del que cayó en manos de los bandidos?» Él contestó: «El que practicó la misericordia con él». Díjole Jesús: «Anda, haz tú lo mismo».&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;Comentario:&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;El próximo 11 de julio celebramos el 15 Domingo del&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;Tiempo Ordinario y leemos&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;10, 25-37. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;Todos conocemos el relato del Buen Samaritano. La parábola viene precedida por una perícopa en la que un Maestro de la Ley le pregunta a Jesús sobre qué debía hacer para obtener la vida eterna. Jesús le devuelve la pregunta y él le dice que la Ley se reduce a amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo. Pero el maestro de la ley &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;va un paso más allá, quiere justificar su inoperancia, y entonces Jesús introduce la parábola del Buen Samaritano, poniendo rostro al prójimo, y no se trata tanto de quién es el prójimo, sino de quién se comporta como el prójimo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;Hubo un amigo que&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;me dijo que el prójimo era el próximo, el que estaba a tu lado en este momento, y es cierto, pero creo que la cosa va más allá. La implantación del Reino de Dios supone dar gratis el amor que hemos recibido de Dios gratuitamente. Y el refranero popular continúa dándonos pistas para el silogismo. Si para obtener la vida eterna tengo que amar al Dios y al prójimo, y tengo que darlo gratuitamente a aquellos que se aproximan a mí, tendré que demostrarlo, y aquí entra el refranero: “obras son amores y no buenas intenciones”. Nuestro amor debe demostrarse como el del Samaritano, sin miedo en el acercamiento a la persona, sin prejuicios, &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;con amor. El texto, al principio y al final, usa el verbo “hacer”. El amor se demuestra con hechos. Esta es la esencia de todo el Evangelio, de toda la Buena Noticia.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;La pregunta de fondo no es tanto quién es mi prójimo, no se trata de algo que se quede en la cabeza; sino que debe ser con quién me comporto como prójimo, debemos pasar de lo conceptual a lo relacional. Apunto una idea más: el amor a Dios y al prójimo están en un mismo nivel de importancia, uno&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;no se da sin el otro, como nos recordará la 1ª carta de Juan. &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;¿Te quedas preguntándote quién es tu prójimo o te comportas con quienes te rodeas como tu prójimo? &lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-5693927854084609059?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feeds/5693927854084609059/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2787067930612842669&amp;postID=5693927854084609059&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/5693927854084609059'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2787067930612842669/posts/default/5693927854084609059'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/2010/07/15-domingo-del-tiempo-ordinario.html' title='15º Domingo del Tiempo Ordinario'/><author><name>Enrique Abad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02990761512690220718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-zC1fdxdoPkw/TjPWVHqORqI/AAAAAAAAAFQ/Vp4WmVYPuG0/s220/ABAD%252C%2BENRIQUE.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2787067930612842669.post-500519979102194759</id><published>2010-06-30T01:03:00.002+02:00</published><updated>2010-06-30T01:24:47.932+02:00</updated><title type='text'>14º Domingo del Tiempo Ordinario</title><content type='html'>&lt;i&gt;&lt;b&gt;Texto: Lc 10, 1-12.17-20&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;i&gt;En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía: «La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies. ¡Poneos en camino! Mirad que os mando como corderos en medio de lobos. No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias; y no os detengáis a saludar a nadie por el camino. Cuando entréis en una casa, decid primero: “Paz a esta casa”. Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros. Quedaos en la misma casa, comed y bebed de lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa. Si entráis en un pueblo y os reciben bien, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya, y decid: “Está cerca de vosotros el reino de Dios”. Cuando entréis en un pueblo y no os reciban, salid a la plaza y decid: “Hasta el polvo de vuestro pueblo, que se nos ha pegado a los pies, nos lo sacudimos sobre vosotros. De todos modos, sabed que está cerca el reino de Dios”. Os digo que aquel día será más llevadero para Sodoma que para ese pueblo». Los setenta y dos volvieron muy contentos y le dijeron: «Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre». Él les contestó: «Veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Mirad: os he dado potestad para pisotear serpientes y escorpiones y todo el ejército del ene­migo. Y no os hará daño alguno. Sin embargo, no estéis alegres porque se os someten los espíritus; es­tad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo».&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;Comentario:&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal; display: inline !important; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;Este 4 de julio celebramos el 14º Domingo del Tiempo Ordinario y leemos Lc 10, 1-12.17-20. El texto recoge el momento en el que Jesús envía a setenta y dos discípulos, de dos en dos, llevando la paz a los pueblos y que, según la reacción, de las personas se queden allí, curando y anunciando el Reino o se vayan sacudiéndose el polvo de las sandalias, pero avisando de la llegada del Reino. Al final, aparecen las reacciones de los discípulos y de Jesús, a la vuelta de aquellos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal; display: inline !important; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal; display: inline !important; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;En esta ocasión el Evangelio es claro… nos revela cuál es nuestra misión en este mundo. Todos los seguidores de Jesús participamos de esta misión. Nuestro deber como cristianos es anunciar lo mismo que estos setenta y dos, que el Reino de Dios se aproxima. No estamos para ser buenos, estamos para anunciar el Reino. La misión no es fácil, se nos envía como ovejas en medio de lobos. El peligro hoy es evidente. En nuestra sociedad, corremos el riesgo de creernos que nuestra función es ser buenos. Sinceramente, creo que la misión de transmitir la llegada del Reino sólo se puede hacer de una forma: haciendo ver que ese Reino está presente en nosotros, que nosotros ya vivimos en él. Tal vez me preguntéis ¿cómo? Sólo cabe una respuesta: AMANDO. Volvemos al refranero popular: “Obras son amores y no buenas intenciones”.  Las más de las veces podemos creernos que basta con ser buenos, pero no podemos engañarnos, sólo amando a los demás con nuestras obras podremos hacerles ver que el Reino está entre nosotros.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal; display: inline !important; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal; display: inline !important; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;Un par de preguntillas: ¿Demuestras la presencia del Reino amando o vas por la vida con cara de amargado? ¿Dónde repartes amor, felicidad, justicia, paz y bondad?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2787067930612842669-500519979102194759?l=telefonodelevangelio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://telefonodelevangelio.blogspot.com/feed
